11/03
Chennai
12:00 El bus nos deja a 12 km de nuestro destino (la estación de buses de Egmore), pero como preguntando se llega a cualquier parte; de allí mismo sale un bus local, el nº 23 C, que por 14 nos deja en Egmore y nos hace ahorrarnos los 180 que pedían los rickhaws.
Con 32º C y un tráfico que provoca ruido y algún grado más de temperatura llegamos al hotel Regent, R-33. Hacemos el check in, 420. Es viejo pero está limpio.
13:45 Salimos a mirar donde está todo; internet, tiendas, donde comer.
Sacamos otros 10000 del ATM de la estación de trenes de Egmore y entramos a comer en el Vasanta Bhajan (enfrente de la estación de trenes). Pedimos thali Chennai para mi, con más de 14 salsas diferentes (a cual más picante) y la nena pide noodels y papad roasted, 2 7UP; todo por 250 más 20.
Salimos y bebemos otra cola, 20.
15:30 Salimos en busca de un disco duro. Internet 30.
16:00 Volvemos a la habitación.
20:45 Salimos de nuevo a internet (a bajar algún programa de recuperación y anti virus para arreglar el portátil); una hora de internet 20.
21:50 Cenamos en el Saravana Bhavan, noodels y arroz frito, 226.
22:30 Duchita y a descansar.
12/03
10:30 Diana, se nos han pegado las sábanas. Hacemos mochilas, check out; la rutina de viaje.
12:00 El rickhaw nos deja en el estación, 40. Un Maaza, 25.
Dejamos las mochilas en la consigna (que es un chollo y muy práctica) por 20 y salimos hacia el George Fort.
12:15 Entramos en el fuerte (entrada gratis) después de pasar un sistema de seguridad, casi de risa (ya que cuando han visto que la mochila la llevaba con multitud de cosas menudas, han hecho la vista gorda y para adentro).
El museo (200) tiene fotos, cuadros y enseres de los ingleses a su paso por Chennai. El fuerte es inmenso y aún se utiliza como base y oficinas para temas del ejército (ahora hindú); por lo que muchas zonas son restringidas.
Vemos lo que nos dejan, que es más bien poco, y cogemos un rickhaw 40, hasta el Spencer Center (para mirar lo del disco duro). Compro un Seagate de 250 por 4500.
Allí mismo comemos, en el KFC, unas alitas y una mini hamburguesa, dos colas por 305. Después, al lado, nos tomamos dos cafés como sólo las máquinas de presión saben hacer; el local se llama French Loaf, 70.
Este centro comercial (que ya era hora que viéramos algo parecido en India) nos recordó mucho al MBK de Bangkok, llenos de tiendecillas de todo tipo y multitud de sitios diferentes para comer. A parte que se está muy fresquito dentro, fuera es imposible estar caminando al sol.
Otras dos horas en internet, 40.
En las oficinas de turismo, cibercafés y en general en el comercio, los dependientes son muy perezosos y poco simpáticos.
Probamos los medu vadai, una especie de donut (en la forma) hecho de patata y por lo general picante (ya que suele traer de sorpresa algún trozo de guindilla). Pero está muy rico, si no es muy picante.
Lo tomamos con una cola, por 28.
Esta estación de tren, como tantas otras, es un hervidero de gentes moviéndose en todas direcciones; también es terminal, por lo que se multiplican las visitas.
20:00 A la cena, que repito medhu y la nena arroz (picante lo han puesto) con agua por 68.
Llamamos a Emi, 84, todo está bien. Salvo la mala noticia de la muerte de nuestro querido Delibes; lo siento de verdad.
Cogemos las mochilas de la consigna, 20, y vamos hacia el vagón, donde están nuestros nombres en una lista que ponen (con cola y cepillo, a lo campaña electoral) en la entrada al vagón. Instalados ya, esperamos a que salga. El tren lleva parado en la vía más de una hora, y poco a poco se va llenando.
21:10 Salimos en hora. Y cómo no , probamos otra de las especialidades de los trenes, “fricade” o algo así se llama; es una especie de sandwich de tortilla francesa pero al revés; en medio va el pan de molde y lo cierra la tortilla; está riquísimo (también suele llevar sorpresita en forma de trocillo de guindilla). 46 y cola 28.
22:24 Después de pasar el revisor (que suele ser muy duro con los que no llevan billete o no lo llevan correctamente). Se van apagando las luces de los compartimentos y como única iluminación quedan las luces de los halls. El tren duerme, poco a poco.
Ya estamos en la provincia de Orissa. Matrícula OR.
4:00 Krishna, donde el tren se vacía y se vuelve a llenar.
13/03
Seguimos viaje. La noche no ha sido mala del todo y parece que la nena está mejor (ayer tuvo que tomar un Fortasec, como medida de prevención.
9:00 Desayunamos “alicho” o algo así y medhu con dos cafés 72.
9:15 Elamanchili. Seguimos viaje.
12:00 Se han ido bajando todos y vamos casi solos. Hace mucho calor y por las ventanas entra un aire caliente de verdad. Yo voy leyendo mi quijote y la nena descansa.
Patatas y cola, 35.
Orissa se ve muy despoblada, quizá sea esa la razón por la que casi no va nadie en el tren. Hay casitas con el techo de palma y pocas son de obra. Las plantaciones, sobre todo de arroz, algo de caña de azúcar y mucho árbol; poco cocotero.
Dentro del tren, idas y venidas de los eternos vendedores del “chai – te – tia – chai – chai”, el té con leche.
También vamos ya viendo muchos afectados de polio, y algunos en un estado verdaderamente lamentable.
Se ven también montículos aislados de buena altura algunos, aquí y allá, formando a veces pequeñas sierras, de poco km de largo.
Es el primer día, desde que estamos en India, que ettá totalmente nublado el cielo.
Tomamos puri (una especie de patatas fritas que te dan con una salsa picante) en una cajita como de regalo. Y agua 30. Cuatro samusas “riquísimas” de verduras, 30.
La tierra de los campos, a veces pierde su verdor y lo cambia por un rojo intenso.