Desayunamos en la terraza, como todas las mañanas, y a las 8 de la mañana dejamos el hotel.
Hoy vamos camino a Jodhpur, donde nos encontraremos con mi hermana Sara.
Por el camino vemos un rebaño de camellos.

A las 10:30 paramos a tomar algo. Recibo un mesaje de una amiga de Sara diciéndome que Sara ha perdido el móvil. Espero que cuando lleguemos nos esté esperando en el hotel porque si no no sé cómo la vamos a encontrar.
Llegamos al hotel de Jodhpur a las 12:45. Sara nos está esperando en su habitación.
El hotel es el Ratan Vilas y el edificio es espectacular. Parece una casa colonial. La habitación por dentro también está genial. Sara, acostumbrada a vivir en el campus de la Fundación Vicente Ferrer, está alucinada.

O nos estamos acostumbrando a la mierda o Jodhpur nos parece la ciudad más limpia de las que hemos estado. Hay menos basura de la esperada y no huele tan mal. La ciudad es caótica, como todas en India, pero después de Delhi o Jaipur, no nos parece tanto.
Queremos ir a visitar el fuerte dando un paseo. Atravesamos la plaza de la Torre del Reloj.

Llegamos al fuerte y la vista desde fuera es espectacular.

Sara ya conoce el fuerte así que ella prefiere ir de compras mientras nosotros entramos. El fuerte es enorme y con unas salas y habitaciones preciosas.

Desde lo más alto del fuerte se aprecia mejor lo grande que es.

Y tienes unas grandes vistas de la ciudad, con sus casitas azules. Jodhpur es conocida como la Ciudad Azul.


Hemos quedado a la salida con Sara. Nos sentamos a esperarla enfrente de un grupo de hombres a la entrada del fuerte.

Cuando llega Sara vamos a visitar el Jaswant Thada, un monumento funerario de mármol blanco. Parece que estoy describiendo otro famoso monumento, verdad? No tiene nada que ver. Este es muy bonito pero es chiquitito. Lo mejor son las vistas sobre la ciudad.
Volvemos andando hasta el centro de la ciudad. Por el camino nos encontramos con gente encantadora que no sólo nos saluda sino que, cuando nos ve despistados, nos pregunta si necesitamos ayuda.

Cenamos en la terraza de un hotel. Hay un espectáculo de mujeres indias bailando. A Sara y a mí nos sacan a bailar. Por cierto, como no hemos pasado por el hotel, es la primera noche que salimos en manga corta. Es que de verdad que en algunas zonas los mosquitos pueden llegar a ser pesadísimos.
Notamos el cansancio pero nos sigue apeteciendo mucho ir paseando por las calles. Hemos perdido miedo y ascos.
Hoy somos de verdad conscientes de que necesitamos una cura de piel y pelo. Yo lo tengo como estropajo. Según Sara es por el agua de allí.
Mañana es nuestra última ruta en coche. Vamos a Udaipur, que es donde acaba nuestro viaje por Rajastán. Ahora se nos están pasando los días muy rápido aunque nos parece que llevamos en la India un mes. La verdad es que en este viaje los días están siendo muy intensos.