Como todos los días nos levantamos bastante temprano. Desayunamos en el hotel y pusimos rumbo a la calle 42.
Cuando entras en esta calle, destaca por encima de todos los edificios la elegancia del Chrysler Building. Es asombrosa la belleza de este edificio art decó. Fue el más alto del mundo solamente durante 11 meses, hasta la construcción del Empire State.


Paramos un rato en Bryan Park, un parquecito muy chulo lleno de sillas y mesas, donde la gente que trabaja en Manhattan suele acudir a comer y a relajarse. Está completamente rodeado de rascacielos lo que le da un encanto muy especial.
Más tarde entramos en la Biblioteca Pública. Es un lugar precioso y nos resultaba tremendamente familiar por la película: “El día después de mañana”. Ofrece un servicio muy bueno a los turistas dando la opción de navegar 15-20 minutos de forma gratuita por internet, lo cual nos vino de lujo para actualizar el Facebook y dar señales de vida en España. El funcionamiento es sencillo. Te acercas al mostrador y lo solicitas. Te dan una clave y sólo tienes que buscar un ordenador libre para utilizarlo.



Después de salir de la biblioteca y andar apenas unos metros encontramos la Gran Estación Central. Queríamos ver si nuestros hijos la reconocían porque han visto cientos de veces la película de “Madagascar” y no sabíamos si iban a asociar los dibujos a aquel lugar… Cuando vieron el reloj, se dieron cuenta al instante de donde estaban. El pequeño buscaba a “Melman” por todos los sitios, creo que pensaba que iba aparecer para quedarse encajado en él con la cabeza en cualquier momento.

Subimos por Maddison Avenue hasta llegar a la Iglesia de San Patrick. Es católica, de estilo neogótico y la catedral más grande de norteamerica. Sus torres de 100m. de altura quedan pequeñas al lado de los edificios que la rodean. Pudimos entrar a verla, y bueno aunque en España hay iglesias preciosas, ésta, precisamente por ese efecto de majestuosidad de los edificios también tiene su encanto.


Después subimos por la 5º hasta la calle 59. Entramos en la juguetería FAO SCHWARD. Los niños y los no tan niños se lo pasaron en grande con el piano gigante de la peli: “Big”. A los que les interese, en la 5º también, entre las calles 45 y 46 más o menos, está la tienda de Disney que es una maravilla. Los personajes disfrazados con motivos neoyorquinos se fotografían todos los niños que lo deseen… y entre la 52 y la 53 la tienda de la NBA, que también impresiona. Toda esta avenida está llena de tiendas de las mejores firmas (a unos precios…) y casi no se podía andar de la cantidad de gente que había.

Bajando un poquito más por la 5ª, te topas con el Rockefeller Center y su edificio estrella el Top of the Rock, al que acudiríamos más tarde.

Bastante cansados ya, comimos en una especie de buffet de comida asiática, bastante barato que había en la calle 48 o 49. Repartimos a los enanos cada uno con unos abuelos y nos fuimos al hotel a descansar un poco.
Merendamos pronto y nos fuimos en metro a Central Park. Nos bajamos en la parada del museo de Historia Natural y entramos al parque por la entrada más cercana al mismo. Muy cerca de aquí está el great lawn (el gran césped) que aparece tanto en las películas americanas. Como en éstas un montón de gente estaba tumbada allí, merendando, jugando al balón, etc…

Fuimos hacia el lago y llegamos a la plaza Bethesda, en la fuente, había bastante gente joven haciendo juegos para niños. Mis hijos se lo pasaron en grande con ellos.

Decidimos salir del parque por la calle 72 para ver el Edificio Dakota y Strawberry Fields, homenaje al componente de The Beatles, John Lennon asesinado en la puerta de su casa, el 8 de diciembre de 1980. Yoko Ono, su viuda sigue viviendo en el ático de este exclusivo edificio.
Antes de viajar a Nueva York, buscamos en internet la hora a la que el sol se ponía para tratar de subir al Top of the Rock y al Empire State de día y que anocheciera cuando estuviéramos arriba.
Cogimos el metro de nuevo y nos dirigimos al Rockefeller Center.
Compramos 6 tickets en la pagina www.topoftherocknyc.com por unos 20$ aproximadamente. La verdad es que la visita al edificio está muy bien organizada. En la compra queda específicada la hora de subida con lo cual se evitan bastantes horas de espera y grandes colas.
Muy original, por cierto la proyección en el techo del ascensor que te sube al mirador del edificio.




Después de salir nos fuimos hacia Times Square. Es una maravilla volver al hotel todas las noches y poder ver esto.


Cenamos en el Planet Hollywood después de esperar un buen rato. Cuando acabamos volvimos al hotel.

