Hemos dormido bastante bien para lo que se puede. Lo peor es que se fue la luz varias veces por la noche y cada vez que volvía sonaba muy fuerte el frigorífico y el aire acondicionado. Dormimos con a/a cada noche, ya que sino la habitación es un infierno, además de que es lo mejor para evitar los mosquitos, aunque así alguno nos picó. Nos levantamos a las 6:10. Recogemos los trastos y bajamos. Me lo temía, esta banda de troleros y asalta caminos nos dicen que no, que el transfer es de pago porque somos de agencia, no clientes suyos, cuando el propio bono de la agencia dice que el transfer es gratis. Tras discutir un raro, llamarles mentirosos y decirles que vamos a ponerles de todo menos bonitos en internet, llega el taxi que acaban de pedir ahora. 500 rps al aeropuerto. En menos de media hora ya estábamos allí. Curioso tras llevar casi una hora dirección Delhi cuando llegamos, que no había tráfico.
Volamos con "vuelo doméstico" y vamos un poco con la mosca detrás de la oreja, pero parece que todo va bien. La terminal es nueva y de alto nivel, como si fuese en España. Vemos que las infraestructuras son muy buenas, en general. Pero están llenas de gente. Quiero decir, es como si en las buenas infraestructuras de España metiésemos a varios cientos de millones de personas de muy bajos recursos, utilizando la calle para hacer su vida. Por cierto, sí vimos algunas vacas de camino al aeropuerto, en las afueras.
Yo creo que con lo que está creciendo el país, con la cantidad de multinacionales que se han instalado aquí, etc el estado tiene que tener muchos recursos. Pero estos deben de recaer muy poco en un alto porcentaje de la población y además en grado de corrupción es elevadísimo, por lo que se llevarán dinero a manos llenas. Así es que hay bastante descontento en la población.
Escribo esto al día siguiente, con un poco más de perspectiva que cuando escribes sobre la marcha. Lo de las infraestructuras es así pero determinadas infraestructuras. En Varanasi el aeropuerto es nuevo y está fenomenal, pero lo demás es un desastre.
El vuelo fue muy bueno, especialmente para ser una compañía de bajo coste. Los vuelos interiores, de hecho, nos salieron muy bien de precio.
En menos de 5 minutos desde que aterrizamos ya estábamos fuera de la terminal. Empezaron a ofrecernos taxis para ir a la ciudad, que está a unos 20 km del aeropuerto.
Nos fijamos pagar una cantidad, 300 rps y parece que era baja, porque no nos la aceptaban, nos mandaban al prepaid. Finalmente uno aceptó, tras un arduo debate monetario. Nos llevó a su taxi, que ademas era muy chulo, de los Ambassador antiguos. Ya dentro nos dice que esperemos un minuto. Resulta que ese precio era aceptable para él si llevaba a alguien más. No aceptamos y nos bajamos del coche, de forma que otro nos ofreció 400 y aceptamos. En realidad al que aceptamos era el "cazaturistas", pero el conductor era otro, que además quizás no tuviese ni 18 años. Para completar la coña, este ya tenía a otra persona dentro. Así salimos del aeropuerto e hicimos nuestro bautismo por las carreteras de doble sentido de la India. No sé cómo explicarlo, ya que la experiencia se pareció más a una atracción de feria que a un viaje en coche. Las carreteras son anchas, pero no desaprovechadas, pues ellos utilizan hasta el último centímetro que puede utilizarse. Así, si caben 3 coches estrechos y 3 o 4 motos al mismo tiempo, aunque rozándose, ¿Cómo se puede ser tan poco eficiente y dejar que pasen sólo 2 vehículos al mismo tiempo? Eso debe de ser lo que se preguntan ellos en Occidente. Esto lo habíamos visto ya en Delhi, pero en estas carreteras de doble sentido es el más difícil todavía. Que en este momento hay sitio en el otro carril? Pues vamos por ese, ya me apartaré, que siempre da tiempo. Los vehículos tienden a ir por su izquierda (recordemos que es un país de influencia inglesa) pero eso es una tendencia mas que una realidad, ya que van por donde hay sitio. Así, cuando vas rápido adelantando camiones, con motos pegadas a cada lado, te dan luces y bocinazos todos los de enfrente, de repente te encuentras un carro cruzando la carretera, o una vaca descansando...
Pues así hasta el hotel. Y esto mientras el chico que conducía iba dándonos la vara todo el rato hablando gangoso total.
Lo de hablar gangoso tiene su explicación. Aquí acostumbran mucho, sobre todo las clases bajas, a mascar paan. Esto son semillas de no sé qué envueltas en unas hojas, con salsa rara. Debe de haber varios tipos. Yo creo que es algo así como nuestro tabaco (que también usan, aunque poco). Esto les deja los dientes rojos y además provoca cáncer con facilidad (bueno, como el tabaco, sólo que los dientes los deja amarillos). Esto se mete en la boca y según se va consumiendo van lanzando escupitajos rojos. Cuanto más tienen en la boca porque aún no se ha consumido, más gangoso hablan. Es muy característico, en los mercados los tenderos hablan así con frecuencia. Parece que en Varanasi se consume mucho más que en Delhi, por lo que vimos.
Con mucha alegría llegamos al hotel, deseando perder de vista a ese individuo kamikace.
Desde fuera no nos pareció muy bueno, pero esto no fue nada comparado con cuando nos enseñaron la habitación. Tras llenar el registro con un montón de datos en estos libros de registro enormes que usan, vemos que la habitación es muy pequeña, muy descuidada, el baño es horrible y no tiene más ducha que un grifo en una pared. Mi susto fue que pensé que no tenía ducha en realidad, pero este sistema es habitual en este tipo de países y usan el propio suelo del cuarto de baño como "plato de ducha". Por lo demás las camas son muy cutres, el armario es una especie de alacena sin barnizar, etc. Al menos está bien en un aspecto clave, que tiene a/a. Tiene una pequeña terraza y la puerta deja un espacio en la parte de abajo, lo cual genera que durmamos con un montón de pequeños amigos. Insectos de no sé cuantas especies diferentes.
Dejamos las maletas y nos vamos al restaurante. A diferencia de las habitaciones, este está muy bien y, aunque son muy lentos, comemos muy bien. Una pizza, pasta y unos panes indios ricos. Al terminar salimos hacia el centro, que está a unos 5 kms de aquí, es decir, a unos 5.000 bocinazos, con varios cientos de motos y bicicletas por medio. Negociamos bajar a uno de los principales ghats. Esto son las zonas de escaleras que bajan al río, donde la gente hace sus abluciones, etc. Son muy famosos y hay 2 que son los principales. Íbamos a uno de ellos. Después de apretar al del tuc tuc, nos dejó lejos de donde le habíamos pedido y, como no teníamos ni idea, empezamos a bajar por una calle con mucha pobreza y llena de chabolas. En vista de que aquello no tenía muy buena pinta, paramos a un bici rickshaw para que nos llevase al ghat.
Con muchos esfuerzos para pelearse con todo el tráfico de tuc tuc y motos y para salvar los baches, nos llevó al ghat. Si no es bastante puñeta ser un viejete, tener un montón de pelos en las orejas y pedalear para arrastrar más de 150 kilos, encima que te hagan parar todo el rato por el tráfico y tener que meterte en baches. El ghat nos sorprendió. Hay un montón de hindúes sentados o bañándose. Apenas hay turistas. De hecho no nos hemos encontrado muchos turistas en Varanasi. El paisaje es muy bonito, con las vistas del Ganges. Y se ve que para ellos es un río sagrado, que veneran. Parece que aquí muchos peregrinos, vestidos de naranja y cantando. Algo así como el Hare Chrisna.
De ahí nos pusimos a callejear. Esta es toda una zona de callejones muy estrechos, donde apenas entra la luz, muy sucios, con montones de boñigas de vaca, perros durmiendo, pobres mendigando, ya que campan a sus anchas por los callejones, pero con mucha actividad. Tiendas de todo tipo abiertas a los callejones, motos pasando por medio todo el rato dando bocinazos, niños jugando, tirándoles piedras a los monos. La verdad es que son estresantes, por las motos, por las boñigas, por el ruido, por los olores, pero también son algo muy interesante para conocer. Orientarse por allí es casi imposible. No hay ninguna indicación, por supuesto, y además los callejones se curvan y bifurcan continuamente. Por otro lado, siempre hay locales dispuestos a llevarse una comisión por llevarte a tiendas. Eres una persona interesante para ellos.
Nos dejamos llevar por unos de ellos para ver los crematorios. Aquí hay 2 crematorios, uno es este que veríamos ahora, donde se quema a los cadáveres con leña. Hacen falta muchos cientos de kgs de buena leña para quemar por completo un cadáver y hay varias hogueras siempre encendidas con diferentes niveles según la casta. Por otro lado está el crematorio a gas, donde en una hora queman los cadáveres de los que no se puede pagar la leña, por 500 rps. Mientras, el primero, cuesta varios miles de rps. Este, es una torre y una superficie donde tumban los cadáveres sobre leña y arden la hoguera. La zona está rodeada de miles de kgs de leña apilada. Hay un montón de locales partiendo leña y acarreándola y cada poco baja un cadáver a la espera de ser quemado. Lo bajan procesiones de gente, hombres, llevando a hombros el cadáver amortajado en telas color de oro, mientras van haciendo rezos en voz alta.
Dos chicos nos hicieron subir a una torre desde donde se veían los cadáveres ardiendo, no sin bastante mosqueo por nuestra parte de saber qué nos íbamos a encontrar en ese lugar tan apartado (una posibilidad era robarnos todo lo que teníamos encima y echarnos de allí). Luego nos pidieron insistentemente dinero, pero bien. El cadáver que vimos ardiendo de era de alguien bastante mayor y estaba como sentado y recostado, de forma que tenía la cabeza ennegrecida y las piernas ardiendo un poco mientras el tronco estaba ya más quemado. Impresiona, sí.
Caminando terminamos en el ghat famoso, del principio, y dado que estaba anocheciendo, bajamos a ver qué tipo de actividad había. Poco mas tarde empezarían las ceremonias y nos quedamos a ver cómo era. Había muchísima gente y terminamos aceptando ver la ceremonia desde un barco. Al final esta fue un peñazo, con cánticos y poco mas pero las vistas desde el barco estaban bien.
Al salir de allí cogimos un tuc tuc y tras un monumental atasco para salir de allí llegamos al hotel, sobre las 9. Fuimos al bar del hotel donde picamos algo tomando unas cervezas.