Para lo cutre que es el hotel, no pasamos mala noche. Nos levantamos sobre las 7:30 y a las 8 estábamos desayunando. Es sorprendente el restaurante del hotel, donde había un buen desayuno, en contraste con las habitaciones. Después cogimos un tuc tuc que nos llevaría a los ghats. Allí decidimos hacer el paseo en barco. Tras negociar un poco lo cogimos con un chico, por 600 rps entre ambos. Estábamos nosotros solos en el barco, mientras manejaba este chico y un tío suyo, bastante más mayor, nos explicaba las cosas que íbamos viendo. Era muy majo y mereció la pena. Lo que más nos sorprendió fue el palacio donde vive el hombre que maneja todo el negocio de la leña para el crematorio, que a todo esto es un intocable (la casta más baja), el lavadero de ropa, el que cuando no hay monzón el nivel de río es tan bajo que se puede pasear por donde navegábamos, los palacios, la gente haciendo las abluciones, etc. Las abluciones en realidad se hacen masivamente al amanecer, pero dado que aquí amanece a las 5 o antes y que tenemos media hora en tuc tuc para bajar, como que preferimos verlas en pequeño. Al final pararon el barco y estuvimos charlando un rato sobre las familias y otros aspectos.
El buen rollo con los del barco nos llevó a que aceptáramos que nos llevasen a una tienda de seda, pensando en nuestras madres. Así hicimos, tras asegurarnos que era 100% seda natural. No tienes total garantía pero qué le vamos a hacer. Así, el chico nos llevó a una tienda en un piso superior donde aprendimos para qué servían todas esas casas con colchones en el suelo. Nos hicieron descalzarnos, nos sentamos en los colchones y empezamos a negociar tejidos. Aqui la seda, pasmina, etc son muy famosas, así que compramos un foulard para cada madre, a 2200 rps la pareja. Esto tras bajar desde 3600 rps.
Tras esto nos dedicamos a pasear por el Chowk, el enorme mercado de Varanasi. Poco hay que destacar, aparte de que a Luz se le rompió en pleno callejón una de las sandalias con que hizo tantos y tantos kms en los viajes de verano. Así no podía andar, pero tras preguntar un par de veces, en menos de 50 m encontramos a un “shoes repair” que con mucha habilidad se las cosió y quedaron como nuevas, y esto por 50 rps (70 céntimos). Le dejamos un poco más,como solemos hacer con esta gente. Aparte de esto, es curioso cuando cae el monzón. Hoy hizo muchísimo calor, especialmente cuando estábamos en el barco, por encima de 35 grados quizás, pero casi cada día de repente se cubre y durante unos 15 a 30 minutos cae el diluvio, de forma que tienes que ponerte a cubierto y esperar. Tras esto lo peor es que quedan unos charcos enormes que se vuelven amarillo y marrones de ya sabes qué.
Comimos fenomenal. No nos hace mucha gracia estar mañana todo el día de nuevo por Varanasi, entre bocinazos y tiendas, así que nos planteamos ir a la oficina de viajes del hotel e intentar encontrar una excursión de un día a algún lugar. Parece que no hay mucho donde escoger, por lo que nos atrevimos a pactar una excursión a una zona natural, a unos 60 o 70 kms de aquí. Por 2250 rps, tras negociar bastante, cerramos ese día y el taxi al aeropuerto del día siguiente, a ver si así vamos más seguros