Miércoles 30 Noviembre 2011
Desayunamos en el motel unos cafés con tostadas en un mini bufet que preparan por las mañanas junto al mostrador de recepción, y salimos con el coche a hacer un poco de tiempo antes de ir al aeropuerto.
Acabamos en un sitio llamado Flamingo, donde se suponía que había tiendas, y sí que las había sí, pero todas de artículos de segunda mano. Entramos en unas cuantas más que nada por hacer tiempo, y nos tomamos un café antes de ir al Bayside de Miami.
Paseamos nuevamente por aquella zona durante un rato, y acabamos comiendo nuevamente en Hooters, pero a diferencia de la primera, esta vez Asun pidió patas de cangrejo (nos lo recomendó mi amigo), y aquella elección fue bastante buena. Para tratarse de un sitio de alitas de pollo, las patas estaban muy buenas.
Tras aquello, fuimos al aeropuerto a devolver el coche, facturamos el equipaje y pasamos el control de policía para ir a la puerta de embarque. He de decir que tras el control, apenas hay tiendas dentro, por lo que si pensáis en compras de ultimísima hora, es mejor hacerlo en las que se encuentran al lado de los mostradores de facturación.
El vuelo a Madrid fue largo pero tranquilo. A diferencia de otras veces, apenas pude dormir un par de horas escasas, pero no se hizo insoportable.
Cuando aterrizamos, íbamos un poco justos de tiempo para el siguiente vuelo, y el fantasma de las maletas volvió a rondar por nuestras cabezas. Afortunadamente llegamos bien, y como a mi me tocó sentarme justo al lado de donde cargan el equipaje, estuve controlando todo el rato hasta que por fin vi que las nuestras subían a bordo.