Llegamos a Las Vegas ya de noche. Afortunadamente nuestro hotel (el MGM) está en uno de los extremos del strip, la calle donde están todos los casinos-hotel importantes y conocidos. Digo afortunadamente porque el tráfico nocturno es infernal: muchos coches, autocares y limusinas de un lado a otro. Mucho atasco. Los hoteles son inmensos. Suelen ocupar manzanas enteras (o varias manzanas). Encontrar el acceso no es fácil y no andan sobrados de señales. Si llegas en coche tienes dos opciones para aparcar, el valet parking (dejas el coche a un botones que te lo aparca a cambio de propina) o self parking (donde tú aparcas el coche y luego tienes que ir a buscarlo). Lo aparcamientos son inmensos y con muchas plantas. Si lo aparcas tú, acuérdate dónde porque no es fácil encontrarlo al azar. $302 por una suite durante 2 noches, sin desayuno pero con wifi.
Cenamos algo en uno de los múltiples restaurantes del hotel (hay macdonalds, pizzerias, un par de starbucks, sushi.... de todo) y damos una vuelta por las salas del casino para ver el ambiente. El casino está organizado de tal manera que siempre tienes que pasar por alguna sala vayas donde vayas. Un sitio bastante repulsivo, en mi opinión. No me gustó nada.
Tras un día de muchos kilómetros en coche y andando por el Death Valley, hay que irse temprano a dormir para descansar. El próximo día se supone aún más cansado ya que tenemos previsto ir al Premium Outlet para comprar.
Tras desayunar en un starbucks del hotel, vamos a buscar el coche (la primera noche lo dejamos nosotros). Enfilamos la 15 hacia el norte y llegamos pronto al recinto. Es más pequeño que el de Woodbury Commons de NY, que es el que conocíamos de otras visitas a NY y es de la misma cadena. Los precios no son tan buenos como en NY, no sé si por la inflación o porque es otra ciudad o cualquier otra razón. Completamos el juego de maletas que ya teníamos con otra grande y un trolley de cabina que no teníamos y que vamos llenando convenientemente, sobre todo en la tienda de Ralph Laurent y la tienda de ropa interior Jockey, atendida por una señora superamable. La comida la hicimos en un buffet asiatico en el mismo outlet. Por 4 chavos las 4 palabras favoritas de Homer: all you can eat (todo lo que puedas comer) y de buena calidad.
A la llegada al centro, en la oficina de atención al cliente puedes comprar un ticket de descuento por unos pocos $ que luego vas sellando en cada tienda que participe en esos descuentos (no todas las del centro). Cada tienda te hace un tipo de descuento, como un 3x2, o un 15% adicional o cosas así. Repito, depende de la tienda y no en todas. Si tienes previsto hacer muchas compras en diferentes tiendas, lo compensas enseguida.
Como hemos terminado pronto, nos vamos a ver el otro Premium Outlet en el sur y un outlet Disney que hay en el mismo polígono. Nada especial salvo que este del sur es en una nave cubierta y más pequeño. Nos volvemos al hotel y esta vez dejemos el coche en el valet parking para que nos lo aparquen.
Tengo un encargo de un cacharro de esos de Apple. Tengo que ir a la Apple Store que está en el norte del strip así que pillamos el monoraíl que sale del MGM y llega al Harrahs. Un buen invento...luego nos damos un paseo por alguno de los casinos y vemos las fuentes del Belagio en acción... nada espectacular si ya has visto las de Montjuic.
Ojo a las carteras y las cámaras. Hay mucha gente, mucho barullo y donde hay mucho turista aglomerado, hay quien se aprovecha. No vimos carteristas ni ningún incidente pero sí que se nota un ambiente propicio. También vemos desde la otra acera el espectáculo del Treasure Island... menudo montaje con fuego y pirotecnia a gran escala. Estamos reventados asi que nos volvemos al hotel antes de morir en medio del camino. El monorail sigue siendo un buen invento.
La última mañana en Las Vegas. Volvemos a desayunar en el starbucks. Hacemos el chekout rápido donde rellenas un formulario y lo depositas en un buzón sin devolver llaves ni pasar por el mostrador. El Hotel luego liquida lo que tenga que liquidar. Como no teníamos ningún extra, no hay nada que liquidar así que... enfilamos hacia la presa hoover (Hoover Dam).
La presa Hoover es una obra de los años 30 en el río Colorado y se creó con el fin de proporcionar energía eléctrica a la zona. Es un sitio curioso y que merece la pena visitar. Eso sí, a mucha gente le parece lo mismo y está bastante petado,sobre todo en fin de semana (era sábado). Hay que desviarse de la 93 siguiendo los indicadores. No es difícil llegar. Hay algún parking de pago (los de abajo) y otros gratuitos (los de arriba). Elige. También hay algunos miradores y desvíos para pasar por el viaducto de la 93 o para ver el lago.
Una vez cumplida la visita a la presa, seguimos por la 93 para ir a Tusayan, al pie del Grand Canyon. El camino es bastante aburrido y no muy pesado. Paramos a comer en Kingman, en un área de servicio típica, con montones de camiones, surtidores... todo típico típico, justo lo que andábamos buscando en este viaje. Queríamos ver la América normal, no la que vemos en la tele.... aunque la verdad es que se parecen mucho
Seguimos hacia Tusayan. Paramos en Williams a echar gasofa. Estamos a unos 80 km del parque y no queremos tener que repostar más al norte, que estará mucho más caro, aunque no tanto como vimos en Death Valley. Llegamos a Tusayan al atardecer (a las 6 en punto se pone el sol, que hay que controlar la hora). El hotel escogido es el Best Western Grand Canyon Squire Inn. Muy sencillo pero muy correcto. Por $414 tenemos dos noches reservadas. Incluye desayunos buffet y wifi. La zona es muy turística y tiene mucha demanda, y más en fin de semana, así que los precios no son muy baratos que digamos, pero lo merece... vaya que si lo merece.


