– Holanda - 
Día Veintiséis – Ámsterdam - mitad de viaje.
19/05
Nos levantamos tarde y salimos a lavar ropa. El lavadero súper loco para nosotros acostumbrados a la típica tintorería o al “lave rap”, en este no hay gente que lo atienda sino que son solo maquinas en un local y funciona a base de monedas. Sé que en Buenos Aires no funcionaria por el tema de escasez de monedas, y la verdad que es lo cierto, por lo tanto sigo con el relato y me dejo de utopías.
Después del lavadero salimos a caminar y a tomar contacto directo con la ciudad. Como estamos en pleno centro, no costó mucho llegar a la Plaza Central con el Palacio Real (si hay algún cholulo/a que le interese, a Máxima no la vimos), la catedral (en realidad ya no funciona mas como tal), el Monumento Nacional conocido como Dam y el Madame Toussand.
El barrio en el que está el Hostel, como ya dije, es el conocidísimo Barrio rojo, con sus putas en vidriera y sus innumerables coffe shops, sex shops y demás. Después de las vueltitas por el Jordaan, unas cervezas en el hostel y a dormir porque el día siguiente sería bastante duro.



Día Veintisiete - Ámsterdam
20/05
Hoy hicimos vida de guiri, como dicen por España, nos sumamos a un tour por los lugares más importantes de la ciudad para poder conocer todo lo mejor. Igual no crean que nos volvimos pudientes o que gastamos más de la cuenta porque el tour era gratis, si, como leen: GRATIS.
El tour es diario, por la mañana, los puntos de encuentro son la Estación Central y el Monumento al Damm. Se hace andando a pié y el guía en español, procedente de Chile en este caso, nos llevó por los lugares más variados, recorre todo lo que mencioné más arriba, sumado a eso, el barrio judío, La Antigua Iglesia , El Barrio Rojo, El Palacio Real, El Barrio Jordaan, La Casa de Ana Frank, La Compañía Holandesa de las Indias Orientales, El Convento de Begijnhof, Obras Maestras del Arte Holandés, la casa más estrecha, el Museo de la Marihuana, el museo Van Gogh, la casa de Brad Pitt en Ámsterdam, el Museo de la ciudad y terminando en un monolito conmemorativo a los caídos en la segunda guerra mundial.
Lo destacable y loco de la ciudad es que todo es legal pero mesuradamente controlado. Es un lugar que tiene muchísima educación, lo que lleva a que todo pueda ser legal y de una forma muy ordenada. Como decirles que en una misma cuadra conviven un jardín de infantes, un cine porno, un sex shop y la venta de prostitutas en vidrieras, sin contar claro, con los coffe shop que de esos debe haber de a diez por calle.
Esta ciudad sería la que más me sorprendió debido a la filosofía particular de los holandeses, materia pendiente visitar más lugares de Holanda, por considerar que su capital no es representativa de lo que es la cultura holandesa. Esto se debe, todas estas estimaciones mías, a la gran cantidad de turistas que van a hacer cosas que en su país no son legales pero allí sí. Lamenté mucho en su momento el no poder quedarme mas tiempo en ese maravilloso país, pero si destinaba un día más sobre la marcha me alejaría de mis compañeros de viaje, bah de dos seguro porque en nada les pareció buena la cultura del “todo vale”, cuando uno es cerrado, es cerrado y no quiere ver más allá de sus narices, al fin y al cabo gustos son gustos, que se le va a hacer!!!


Día veintiocho – de Ámsterdam a Berlín
21/05
Nos levantamos bien tempranito porque el tren salía de la estación alrededor de las 8.30 hs, lo bueno fue que teníamos la estación a 3 cuadras, asique el madrugón no se hizo sentir tanto.
El viaje en el tren desde Ámsterdam a Berlín fue bastante tranquilo, dormimos, revisamos las fotos, hablamos, tomamos mates (aunque no lo crean todavía nos queda yerba!) y boludeamos hasta que tipo 12 llegamos a la capital alemana.