
Aunque teníamos el día apretadito, decidimos hacer una excursión madrugadora al monte Iron para aprovechar un poco la parada en Wanaka. En esta zona del Mt. Aspiring National Park a mí me hubiera encantado hacer el Rob Roy Glacier track, una ruta de unos 10 km no demasiado exigente y bastante espectacular, pero no pudo ser, así que nos conformamos con subir al Mt Iron y disfrutar de las vistas desde ahí. Aparcamos la caravana en un parking que era más bien un arcén ampliado en la carretera, pero como era muy pronto no tuvimos problema. Vimos mucha gente de todas las edades paseando o corriendo, y es que a los kiwis les chifla el deporte y particularmente salir a correr.
La ruta que hicimos es de unos 4.5 km y no es circular, es decir, se sube por un lado de la montaña y se baja por el otro, por lo que una vez abajo se vuelve al parking por la carretera. No es muy difícil y las vistas merecen la pena:

Satisfechos, volvimos a la caravana y pusimos rumbo a la West Coast. Para ello atravesaríamos el Haast Pass, unos de los tres puntos donde se pueden atravesar los Alpes (los otros son Lewis Pass y Arthur’s Pass). Está considerada “ruta escénica” y la verdad es que hay varias paradas obligadas que impresionan. Antes de entrar en el paso de montaña se tiene una última visión de postal del Lago Wanaka:

Una vez metidos de verdad en el Haast Pass, la primera parada que queríamos hacer eran las Blue Pools. Un paseo cortito atravesando un puente colgando para llegar a las pools, formadas por erosión durante miles de años y llenas de agua glacial de ese color azul tan característico en NZ… con la particularidad de que es increíblemente transparente, y a veces se pueden ver truchas en ellas. Truchas nosotros no vimos, pero sí mucha gente, sobre todo con niños, bañándose, aunque el agua debía estar más que helada.
Las otras dos paradas que hicimos antes de llegar a Haast fueron dos cascadas: Fantail Fall y Thunder Creek Fall, ambas muy bonitas y muy cerca de la carretera, así que se tarda muy poquito en verlas. Esta es Fantail Fall, con unos 15 metros de altura:
Y esta es Thunder Creek Fall, casi el doble de alta y quizás más espectacular:
Paramos a comer en una zona de camping/picnic (Pleasant Flat) donde pudimos preparar unos sándwiches en la caravana y descansar un ratillo. Como podéis ver en las fotos hacía muy buen día y aprovechamos para dar un paseo por la zona. Nos hubiera gustado recorrer el Haast Pass Lookout track pero todavía nos quedaba mucho camino por delante y no pudo ser.
Una vez pasado Haast ya estábamos en la West Coast, una de las zonas más bonitas y menos habitadas de NZ. También de las más lluviosas, lo que explica el verde casi tropical que se ve por todas partes. La siguiente parada era Knight´s Point, un mirador sobre el mar de Tasmania desde donde se pueden ver focas muuuy a lo lejos. Merece la pena una parada rápida, es bastante espectacular:
Según se va avanzando por la costa se ven muchos ríos que llegan al mar, con ese color azul tan… azul! Con el mar a un lado y las montañas al otro es sencillamente imposible no parar a hacer miles de fotos:
Otra de las paradas recomendadas en la zona es el lago Moeraki, pero nosotros decidimos acercarnos mejor a la cercana Monro Beach, una playa bastante remota a la que sólo se accede después de atravesar un bosque de helechos. Esta playa es una de las zonas donde anidan otra raza de pingüinos bastante rara, los Fiordland Crested Penguins, que son unos pingüinos muy graciosos que tienen como cejas y que no habíamos visto todavía. Monro Beach es el mejor sitio para verlos, pero la temporada de cría es de julio a diciembre así que llegábamos un pelín tarde, y no vimos ninguno por más que rebuscamos. Pero tanto el paseo hasta la playa, por lo exuberante del bosque, como la playa en sí, por lo tranquila y a la vez salvaje que es, merecen mucho la pena:

A eso de las 5 volvíamos a la caravana para seguir camino. Desde aquí teníamos algo más de 90 km hasta el lago Matheson, nuestra siguiente parada, que hicimos en algo más de hora y media. Este lago tiene unas vistas increíbles de los Alpes y si el día acompaña y no hay viento se puede ver un reflejo perfecto de las montañas en el agua. Nosotros no tuvimos tanta suerte, hacía buen día pero no se veía bien el reflejo, así que decidimos quedarnos en el primer mirador y no hacer la ruta completa alrededor del lago para que nos diera tiempo a acercarnos a ver el final del glaciar Fox, ya que al día siguiente veríamos el Franz Josef y no íbamos a retroceder hasta el Fox otra vez. Lo que sí pudimos ver fueron varias kererū o palomas neozelandesas, que más que palomas parecen gallinas de lo grandes que son! Eso sí, son muy muy bonitas, y más si tienen esa pedazo vista detrás:
A eso de las 8 llegamos al parking del Fox y en unos 15 minutos de paseo estábamos en el mirador, el punto más cercano al que se puede acceder andando sin guía. Había ya poca luz pero algo pudimos ver. Es bastante impresionante, pero sabíamos que al día siguiente íbamos a disfrutar a fondo del Franz Josef con el helihike, porque el parte meteorológico era prometedor.
Y de aquí ya fuimos directos al holiday park de Franz Josef para celebrar la nochevieja! Como nota curiosa, diré que no habíamos encontrado uvas en el supermercado, pero en la cocina del camping nos oyó un chico canario hablando del tema y nos contó que había venido a visitar a su hermana, que vivía en Auckland, y que se habían traído uvas de allí, y como les sobraban nos dio suficientes para los 4. Muy majo!! El mundo es muy pequeño…
Con esto terminamos el día y el año. Habíamos hecho y visto mucho, y estábamos muy emocionados por el helihike del día siguiente, así que haciendo un esfuerzo nos fuimos a dormir…