05/08/2012.-
Domingo 17 de Junio de 2012, hoy teníamos por delante una larga ruta por carretera para atravesar el estado de Nevada y volver de nuevo al estado de California, nuestro destino era el pueblo de Mammoth Lakes, situado en las montañas de Sierra Nevada y a las puertas del Parque Nacional de Yosemite.
Para llegar hasta allí, hay que cruzar el Parque Nacional del Death Valley, uno de los sitios más inhóspitos de America por su aridez y sus altas temperaturas, por lo que nos preparamos bien por si las moscas. Por un lado nuestra nevera de corcho blanco iba hasta arriba de bebidas y hielo, llevábamos comida suficiente para desayunar, almorzar y cenar en ruta y lógicamente al depósito del coche no le cabía ni una gota más.
Nos pusimos en marcha sobre las 7:30 de la mañana y cruzamos por última vez el Strip antes de dejar la ciudad de Las Vegas (adiós Bellagio, adiós Flamingo, adiós Venetian...), entramos en la autopista y poco a poco el paisaje urbano dejó paso a las grandes llanuras atravesadas por interminables rectas.
Desayunamos por el camino e incluso volvimos a llenar lo poco que habíamos gastado de gasolina justo antes de llegar a las puertas del Death Valley, a diferencia de los otros parques nacionales aquí no hay ni casetas de entrada ni controles y nadie te va a dar ni los buenos días ni un mapa, así que hay que llevarlo de casa.
Nuestro primer destino dentro del parque fue Dantes View, donde hay una vista panorámica magnífica de todo el valle a casi 2.000 metros de altura. Desde ahí arriba todavía no te puedes imaginar el calor tan extremo que hace ahí abajo.


Desde este punto nos dirigimos hasta otro mirador que se encuentra antes de llegar a Furnace Creek, se trata de Zabriskie Point, nos bajamos del coche y sentimos por primera vez el calor del valle (era tremenda), yo me lance a la aventura y allí fui hasta el mirador sin protector solar ni agua (todo lo contrario a Macarena).


Estando allí haciéndonos fotos, escuchamos un acento que nos resultaba familiar... el andaluz, en el mirador había una pareja de sevillanos que estaba hablando con un hombre de Madrid que viajaba solo, nosotros inmediatamente nos acercamos y nos identificamos como gaditanos, dejamos la sesión de fotos y empezamos a hablar, tras varios días en USA la verdad es que apetecía tener una conversación con españoles sin tener que usar el Skype.
El hombre de Madrid iba dirección a Las Vegas, los sevillanos iban camino de Los Ángeles y nosotros hacia Yosemite... pero como la pareja, al igual que nosotros, tenían pensado ver otros puntos del parque, decidimos ir juntos. A los Sevillanos (que ya todos sabemos lo que es Sevilla en verano) y a Macarena (que iba embadurnada de crema) los veía tan contentos charla que te charla sobre el viaje, pero yo que estaba literalmente achicharrandome y deseando volver al coche para ponerme a resguardo del sol y beberme un par de botellas de agua, dejaba de vez en cuando caer perlas como "más vale continuar que el tiempo se nos va a echar encima", "madre mía que calor hace", "esto tiene que ser malo para la salud".... pero nadie se apiadó de mi.
Pasados unos minutos al fin volvimos a los coches y tras despedimos del hombre de Madrid, los cuatro andaluces continuamos hasta llegar al siguiente punto del día, Badwater. Especialmente este fue el sitio que más me impresiono y ya no solo por el paisaje sino por la temperatura, lo de Zabriskie Point había sido un día primaveral comparado con Badwater, el viento que soplaba era tan caliente que parecía el que sale de un horno cuando abres la puerta.
La idea era caminar hasta donde empieza la gran explanada de sal, aproximadamente a unos 400 o 500 metros del parking, hacernos unas fotos y volver. Macarena decidió directamente no ir y quedarse en el coche, yo que me había echado medio bote de protector solar terminé con los labios quemados y la chica de Sevilla sufrió un golpe de calor que realmente lo paso mal y tuvo que estar un buen rato dentro de su coche con el aire acondicionado a tope para recuperarse.
Como podéis ver en esta última foto Badwater se encuentra en el punto más bajo con respecto al nivel del mar de todos los Estados Unidos, creo que a más de 80 metros, en la montaña que teníamos justo detrás del parking estaba el cartel que lo indicaba.
Dejamos aquel lugar y volvimos por la misma carretera hasta un desvío que había a unos cuantos kilómetros y que llevaba hasta otro punto de interés del parque, The Artist Palette. A un lado habíamos dejado Devil Golf Course otro punto de interes, pero para llegar a él había que ir por una especie de carril de tierra donde se veían muchas piedras y la verdad es que lo pasamos de largo porque no nos atrevimos a meter el coche por ahí y arriesgarnos a pinchar en aquel infierno.
Carretera The Artist Drive: 000000ooooioooooooooooooo0000000 The Artist Palette:
El siguiente punto donde paramos fue The Golden Canyon, este punto aunque llamativo por el nombre no ofrece nada del otro mundo, andamos un poco el camino y nos hicimos unas fotos en lo que parecía el cauce seco de un río antiguo, tras lo cual nos marchamos de nuevo.
De vuelta a Furnace Creek y sobre la hora de almorzar, llegó la hora de despedirnos de aquella simpática pareja de Sevilla ya que nuestros caminos se separaban, ellos se quedaron en el centro de visitantes del parque y nosotros continuamos porque no queríamos llegar muy tarde a Mammoth Lakes y todavía el navegador nos marcaba unas 4 horas largas de camino.
Repostamos en una estación de servicio que había por allí y continuamos hasta el siguiente punto de parada del día, The Sand Dunes.

El resto del trayecto hasta que salimos del Parque Nacional del Death Valley nos permitió disfrutar de unos paisajes únicos y espectaculares.
Tras unas horas de camino, el paisaje empezó a cambiar de nuevo de forma radical, empezamos a ver a lo lejos la imponente cordillera de Sierra Nevada y a medida que nos adentrábamos en ella los Joshua Trees y la arena dejaron paso a los bosques y la nieve. (Salvando las distancias en Andalucía también existe la posibilidad de ver algo así si vas desde Almería a Granada).

A casi la misma hora que estos días atrás (sobre las 9 de la noche), hicimos el chek in en el Sierra Nevada Lodge Hotel y tras la ducha de rigor y comprobar mi nuevo moreno "Made in Death Valley" nos fuimos a dar una vuelta por el pueblo. Cenamos en un Carl´s Jr. y nos fuimos a descansar temprano ya que a la mañana siguiente tocaba madrugar, nos esperaba Yosemite y eso son palabras mayores.
Conclusiones: Etapa en la que hay que pasar todo el día en la carretera y en la que el clima no acompaña así que hay que ir bien preparado para que el trayecto resulte lo más cómodo posible, imprescindible llevar bebidas frías, comida, protector solar, etc...
En lo referente al coche, yo no apuraba el depósito, gasolinera que veía, gasolinera en la que paraba a repostar.
Para Macarena, que es más de verde, este día lo pasó sin pena ni gloria, pero para mi fue una experiencia inolvidable, me encantan los sitios extremos y este sin duda lo es, aunque como todo en América está muy bien preparado y no se corre ningún peligro.
Lo mejor: conducir por aquellas carreteras inhóspitas antes de abandonar el Death Valley y la sensación de soledad absoluta que se respiraba en alguno de los sitios donde paramos.



