El avión salió de Málaga a las 12,20h y la llegada a Ginebra fue a las 14,50h.

Despues de recoger las maletas nos dirigimos hacía la estación de ferrocarril del aeropuerto e intentamos sacar el ticket hasta la estación Gare Cornavin a traves de las máquinas que hay allí, pero preferimos ir a taquilla. Fueron 7 fr en total aunque a lo mejor había una opción más barata (todavía no disponiamos de la Swiss Pass ya que las fechas que elegimos para usarla en un principio eran desde el 17 al 24 de julio aunque después la adelantamos un día por una circunstancia inesperada que describo después).
Al llegar al centro de Ginebra resulta que salimos de la estación por el lado contrario a donde estaba el hotel Astoria y tuvimos que preguntar (en inglés se desenvuelve uno bien). Llegamos al hotel que estaba justo enfrente pero por el otro lado y en recepción al registrarnos nos dieron una tarjeta Ginebra card

para desplazarnos gratis por la ciudad durante la estancia, que incluía paseos en barco y nos recomendaron un recorrido para una tarde que es lo que ibamos a estar en esta ciudad. Sería coger el tram 15 hasta la plaza de las Naciones (unos 7-8 min) y desde allí bajar andando por la avenida de la Paix hasta el lago.
Despues de descansar un poco y comer algo fue lo que hicimos. Tras ver la plaza, donde hay una silla gigante con una pata rota (contra las minas antipersona) y a multitud de japoneses, cogimos una avenida que pasa delante del Museo de la Cruz Roja y en la que se puede ver la estatua de Ghandi en uno de los parques.Tuvimos que dar la vuelta ya que la bajada hacia el lago era en sentido contrario.
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A mitad de camino se puso a llover así que usamos los chubasqueros hasta resguardarnos un poco en un edificio junto al lago, donde el niño merendó. Cuando escampó decidimos dar un paseo en un barco amarillo que acababa de llegar y que en media hora va a la orilla de enfrente y vuelve a dejarte en el mismo lugar.

Una vez aquí paseo andando por el lago hasta el Jet Déau y vuelta al hotel ya que el tiempo era desapacible
Podríamos haber seguido hasta el casco antiguo y el reloj de flores pero decidimos dejarlo. La cena consistió en unos bocadllos preparados con lo que compramos en un supermercado (primera referencia que tuvimos de los precios de la comida).
Nos es de las ciudades más bonitas de Suiza pero nos vino bien para descansar. Al día siguiente iriamos a Montreux.
