Tocaba salir de Seul al fin y no estuvo falto de obstáculos, la lonely del 2007 en inglés no sirve de mucho… te dice mal donde están los autobuses, lo que hace ir a plazas en mitad de la ciudad que no tienen nada… , los tiempos entre ciudades no coinciden, lo que hacen que cuando llegues a tu destino una hora antes de tiempo estés a punto de pasarte de parada (apoyado en el hecho de que nadie a tu alrededor hablar ingles)… pero con todo a las 14 horas habíamos llegado a nuestro destino, el Youth Hostel de Seorokasan… so podéis evitarlo hacerlo, no merece la pena aunque sea barato y este dentro del parque natural, lo único por lo que lo recomendaría es si teneis pensado subir antes de las 06:25 que es cuando sale el primer autobús al parque natural.
Según llegamos intentamos comer lo que pudimos, que dado que todo estaba cerrado se tradujo en un pequeño restaurante regentado por un anciano donde nos tomamos un poco de pollo frito y una pizza que resulto mucho mejor de lo esperado. Compramos varias chuminadas para tener por si a la cena no teníamos nada e intentamos colarnos un poco mas hacia dentro del parque natural pero no pudo ser, nos empezó a diluviar a los 10 minutos y abortamos bajando al pueblo donde dada la lluvia tampoco pudimos hacer mucho.
Al día siguiente volvió a amanecer todo encapotado… un día gris parecía acechar nos. Aun así subimos y tras pagar la entrada al parque nos acercamos a un enorme Buda que custodia el comienzo de todas la caminatas, fue el último momento que sentimos la lluvia sobre nosotros, el bueno de Buda se apiadó de nosotros.
Con la perspectiva de un día un poco mas soleado nos hicimos unas fotos en el templo cercano y subimos hasta Heundeul Bawi donde estuvimos jugando un rato con una roca enorme que por lo que dicen entre unos cuantos se puede mover… pensamos que un europeo gordito podría lo que varios coreanos pequeños pero no dio resultado.
Habíamos pensado seguir hacia adelante a la cima mas cercana pero no estábamos los tres con muchas ganas de andar, que al fin y al cabo donde habíamos llegado era ya una hora de caminar y otra de vuelta, y duplicar el tiempo iba a ser mucho.
Volvimos casi a la entrada del parque para subir a un teleferico y disfrutar de las vistas desde arriba. Realmente merece la pena pagar el ascenso, y arriba te puedes tomar un tentempié a modo de comida ligera.
Al descender nos fuimos andando la hostal y tras ponernos los bañadores nos fuimos a Sokcho a darnos un baño. El agua esta buena, la playa limpia y con duchas aunque sean de pago, y hay mucha seguridad, pero todos los coreanos se bañan con la ropa puesta… increible pero cierto, al menos iban en pantalones cortos y vestidos para bañarse, porque me falto ver alguno con vaqueros dentro del agua.
Allí mismo hay algunas terrazas para comer pescado y marisco rebozado que no resulta nada caro para los estándares que tenemos en España. Entre los 3 salimos por menos de 40000 W.
