Salimos en la tarde hacia El Cairo. Excelente línea Egyptair, el vuelo dura más de 4 horas y llegamos a eso de las 9 de la noche, me sorprendió que estuviéramos en el mismo huso horario. Con la visa no hay problema, cuesta 15 USD y la venden en varias taquillas bancarias que están antes de chequeo del pasaporte y de paso aprovechas y compras unas libras egipcias (egypt pounds EGP). La visa es una calcomanía (pegatina) la cual debes entregar al funcionario de inmigración quién la pega en tu pasaporte. La primera impresión al salir del aeropuerto fue ver la bruma producida por el polvo flotando en el aire. Después nos daríamos cuenta que todas las edificaciones están cubiertas de polvo lo que le da un aspecto monocromático de color marrón y beige a toda la ciudad. La gente del Hotel City View envió a un conductor muy simpático de nombre Hassan a recogernos sin cobro adicional. Ya Marco (el gerente del hotel) nos había notificado por e-mail, que no tomáramos ningún taxi ni nos dejáramos convencer por ningún taxista sino que esperáramos a la persona que nos iba a recoger, es un detalle que se agradece. A eso de las 11 de la noche llegamos al hotel en el corazón de El Cairo a 150 metros de la famosa Plaza Tahrir (se pronuncia tajarir), nos bañamos y a dormir.
Al día siguiente pudimos disfrutar de la vista del hotel, por algo su nombre es City View, en la foto se observa el Museo de Egipto y a la izquierda el edificio sede del Partido Nacional Democrático (el de Mubarak), quemado en Enero de 2011, a la derecha la torre del Hotel Ramsés Hilton.
Después de un desayuno bastante aceptable contratamos en el mismo hotel y por 20 USD (solo transporte) la excursión a El Cairo islámico y a un barrio católico copto donde hay una iglesia que se supone está ubicada donde vivió la Sagrada Familia después de huir del rey Herodes. Antes de salir cambiamos euros en libras egipcias (EGP ó LE) en una casa de cambio que está muy cerca del hotel. La excursión a El Cairo islámico incluye la visita a varias mezquitas siendo la más impresionante la de Muhammad Alí ubicada en Citadell la cual es un símbolo de la ciudad
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Esta mezquita dicen que está construida de alabastro que es un mineral que retiene el frio de la noche lo que permite que la mezquita esté fresca en el día. En Citadell hay otra mezquita y un museo militar el cual vale la pena visitar y está incluido en el boleto de entrada. Me dio la impresión que los cairotas aman lo militar y se sienten muy orgullosos de sus batallas. En una pared del museo hay un mural representativo de una batalla donde se ve al pueblo egipcio defenderse de un ataque aéreo.
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También exhiben un trozo de un avión israelí, probablemente derribado en la Guerra de los seis días en 1967.
En Citadell tuvimos la primera experiencia con la emblemática persistencia de los vendedores egipcios, un joven de unos 20 años prácticamente nos quería obligar a que comprásemos unos bolsos que según el eran de piel de camello, nos acosó durante unos 10 minutos con un encendedor pegándole fuego a los bolsos como para demostrar que eran de piel legítima, luego que bajamos para ir a la otra mezquita y cuando creíamos que nos habíamos librado de él nos gritó desde lo alto su última oferta: “three for ten dollars”, algo cómico y a la vez agobiante. Por cierto, los vendedores bajan la intensidad de su acoso si se les dices con firmeza “no agobio”, si les dices solo “no” creen que estás dispuesto a regatear, y si les demuestras el más mínimo interés en lo que venden, así sea con una leve mirada, te van a perseguir con insistencia. Ellos siempre hacen la misma pregunta ¿where are you from?, si les respondes creen que te engancharon y ya no te los vas a poder quitar de encima. Otra experiencia que tuvimos en nuestro primer día es algo que ya han comentado en otros diarios, es el típico gesto con la mano frotándose el pulgar con el índice para pedir propina. Para entrar a una mezquita deben quitarse los zapatos, al salir el cuidador de los zapatos le hará el gesto y usted deberá darle, por ejemplo, 1 libra egipcia (LE). El colmo fue que en la primera mezquita que visitamos, la de El-Rifai, no teníamos sencillo y mi esposa fue a la taquilla donde compramos los boletos para cambiar un billete de 10 LE, bueno, la vendedora le pidió propina, “one for me” le dijo y mi esposa le dio 1 libra. Muchas personas visitan las mezquitas con los zapatos en la mano, nosotros también empezamos a hacerlo, pero cuidado, los zapatos deben tenerlos siempre en el aire porque si los colocan en el piso se pueden ganar un regaño.
En la mezquita de El-Rifai uno de los cuidadores nos llevó a una habitación donde supuestamente no se debía entrar, al parecer era la tumba de algún jerarca del islamismo, total otra vez el gesto con los dedos y ahí va la propina.
En esta mezquita también se hayan enterrados los restos del último Sha de Irán, Mohamed Reza Pahlevi. Todas las mezquitas que visitamos estaban preciosas y nos dan un acercamiento genuino al mundo musulmán.
Al día siguiente contratamos en el mismo hotel por 90 USD un tour que incluía Memphis, Saqqara y Giza acompañados de un guía que hablaba español. En Memphis está una colosal estatua de Ramsés II, la cual se encuentra acostada ya que perdió parte de sus piernas, el estar acostada permite detallar el rostro, la corona y la parte superior de la estatua, por su belleza es una especie de David de Miguelangel del Antiguo Egipto
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Tiene grabados gran cantidad de cartuchos (nombre sagrado del faraón), esto lo hacían para evitar que otro faraón posterior se apropiara de la escultura y la hiciera pasar como suya
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A lo largo de todo Egipto se encuentran numerosas estatuas y monumentos en honor a Ramsés II, su gobierno duró 66 años logrando darle estabilidad al imperio y lo hizo, entre otras cosas, fortaleciendo el ejército, impulsando la construcción de obras gubernamentales y desarrollando un extraordinario culto a su persona.
Seguimos hacia Saqqara, donde está la famosa pirámide escalonada, una de las pruebas, junto con la pirámide romboidal de Dahshur, que la construcción de las mismas fue evolucionando y no que llegaron unos extraterrestres y con unos aparatos sofisticados las construyeron.
Por cierto, si van a Saqqara, exijan que incluyan la visita a Dahshur (a 10 minutos en automóvil) para que caminen por el interior de la Pirámide Roja, hermosísima y no hay que pagar adicional, y además admiren la Pirámide Romboidal. Más adelante les contaré sobre Dahshur.
Continuando con Saqqara, o no hay mucho que ver o el guía no se sentía bien. Llama la atención del magnífico acabado que tienen las paredes del templo hechas con pesados bloques, muy pulidos y de gran calidad tomando en cuenta que fueron hechos hace 4.600 años. También resalta que no estén decorados con bajorelieves, como es el estilo de todos los templos que visitamos después.
Su constructor Imhotep inició el auge de los megatemplos construyendo la primera pirámide (la escalonada) y haciendo suficientes méritos para que luego de su muerte fuese divinizado.
De Saqqara partimos hacia Giza (una hora de trayecto, más o menos), pero en el camino el guía nos tenía preparada una emboscada de tiendas, una de ellas disfrazada de “escuela de alfombras” (carpet school o algo así) para enseñar a “tejer” a los niños.
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Esta fue la primera, sobrevivimos al asedio y no compramos nada, y mientras estábamos siendo atacados con un bombardeo de alfombras que el vendedor arrojaba al piso, el guía almorzaba tranquilamente disfrutando de la hospitalidad y del agradecimiento del dueño de la tienda. Seguimos hacia la segunda, una perfumería, allí cedimos, costo: 600 LE. Tercera, venta de papiros, lo mejor fue la vendedora, simpatiquísima, nos embrujó con su encanto, compra: 3 papiros que ya están colgados en la pared de nuestro apartamento, monto: 1.200 LE. Después de todo esto el guía nos dio un recorrido apresurado por la planicie de Giza, y nos “recomendó” que no entráramos a Keops, al final una mirada de lejos a la Esfinge y de regreso al hotel, total hora y media en las tiendas y una hora en Giza, me sentí embaucado, pero no importó porque días después hicimos una visita por nuestra cuenta y lo disfrutamos muchísimo, más adelante les contaré.
En el hotel nos bañamos y salimos a dar una vuelta, cenamos en un KFC que está muy cerca, al frente de la plaza Tahrir. Luego tomamos la misma calle del Museo (algo oscura) y atravesamos una avenida para llegar a la ribera del Nilo, mucho cuidado al cruzar las calles y avenidas, los conductores no dan paso a los peatones. La actividad en el Nilo era intensa, cientos de personas, familias enteras reunidos en la orilla y en el puente sentados en sillas plásticas tomando té de hibiscus (flor de Jamaica) fumando con el narguile o comiendo al tiempo que observan el espectáculo de unas lanchas-discotecas decoradas con luces de colores que navegan con música a alto volumen llenas de personas sentadas o bailando.
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A pesar de que en la ribera y en la avenida la iluminación era muy deficiente, en ningún momento nos sentimos inseguros ni fuimos acosados o importunados por persona alguna.
Esa misma noche preguntamos en el hotel si conocían a alguna agencia de viajes que vendiera tours hacia Luxor, Asuán y Abu Simbel, incluyendo un crucero por El Nilo, Marco (el gerente) por respuesta nos presentó a un amigo suyo que hacía ese trabajo, total que cuadramos el tour para nosotros dos incluyendo pasaje ida y vuelta en tren nocturno en cabina con litera, una noche en un hotel 5 estrellas en Luxor, tres noches en un crucero por el Nilo, un guía de habla española, traslados a terminales, hotel y sitios históricos, todo por 1.060 USD los dos, lo único que no estaba incluido eran los tickets de entrada a los templos, nos pareció bien, al día siguiente salíamos hacia Luxor.
Al día siguiente pudimos disfrutar de la vista del hotel, por algo su nombre es City View, en la foto se observa el Museo de Egipto y a la izquierda el edificio sede del Partido Nacional Democrático (el de Mubarak), quemado en Enero de 2011, a la derecha la torre del Hotel Ramsés Hilton.

. Esta mezquita dicen que está construida de alabastro que es un mineral que retiene el frio de la noche lo que permite que la mezquita esté fresca en el día. En Citadell hay otra mezquita y un museo militar el cual vale la pena visitar y está incluido en el boleto de entrada. Me dio la impresión que los cairotas aman lo militar y se sienten muy orgullosos de sus batallas. En una pared del museo hay un mural representativo de una batalla donde se ve al pueblo egipcio defenderse de un ataque aéreo.
. También exhiben un trozo de un avión israelí, probablemente derribado en la Guerra de los seis días en 1967.
En Citadell tuvimos la primera experiencia con la emblemática persistencia de los vendedores egipcios, un joven de unos 20 años prácticamente nos quería obligar a que comprásemos unos bolsos que según el eran de piel de camello, nos acosó durante unos 10 minutos con un encendedor pegándole fuego a los bolsos como para demostrar que eran de piel legítima, luego que bajamos para ir a la otra mezquita y cuando creíamos que nos habíamos librado de él nos gritó desde lo alto su última oferta: “three for ten dollars”, algo cómico y a la vez agobiante. Por cierto, los vendedores bajan la intensidad de su acoso si se les dices con firmeza “no agobio”, si les dices solo “no” creen que estás dispuesto a regatear, y si les demuestras el más mínimo interés en lo que venden, así sea con una leve mirada, te van a perseguir con insistencia. Ellos siempre hacen la misma pregunta ¿where are you from?, si les respondes creen que te engancharon y ya no te los vas a poder quitar de encima. Otra experiencia que tuvimos en nuestro primer día es algo que ya han comentado en otros diarios, es el típico gesto con la mano frotándose el pulgar con el índice para pedir propina. Para entrar a una mezquita deben quitarse los zapatos, al salir el cuidador de los zapatos le hará el gesto y usted deberá darle, por ejemplo, 1 libra egipcia (LE). El colmo fue que en la primera mezquita que visitamos, la de El-Rifai, no teníamos sencillo y mi esposa fue a la taquilla donde compramos los boletos para cambiar un billete de 10 LE, bueno, la vendedora le pidió propina, “one for me” le dijo y mi esposa le dio 1 libra. Muchas personas visitan las mezquitas con los zapatos en la mano, nosotros también empezamos a hacerlo, pero cuidado, los zapatos deben tenerlos siempre en el aire porque si los colocan en el piso se pueden ganar un regaño.


Al día siguiente contratamos en el mismo hotel por 90 USD un tour que incluía Memphis, Saqqara y Giza acompañados de un guía que hablaba español. En Memphis está una colosal estatua de Ramsés II, la cual se encuentra acostada ya que perdió parte de sus piernas, el estar acostada permite detallar el rostro, la corona y la parte superior de la estatua, por su belleza es una especie de David de Miguelangel del Antiguo Egipto
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.A lo largo de todo Egipto se encuentran numerosas estatuas y monumentos en honor a Ramsés II, su gobierno duró 66 años logrando darle estabilidad al imperio y lo hizo, entre otras cosas, fortaleciendo el ejército, impulsando la construcción de obras gubernamentales y desarrollando un extraordinario culto a su persona.
Seguimos hacia Saqqara, donde está la famosa pirámide escalonada, una de las pruebas, junto con la pirámide romboidal de Dahshur, que la construcción de las mismas fue evolucionando y no que llegaron unos extraterrestres y con unos aparatos sofisticados las construyeron.

Continuando con Saqqara, o no hay mucho que ver o el guía no se sentía bien. Llama la atención del magnífico acabado que tienen las paredes del templo hechas con pesados bloques, muy pulidos y de gran calidad tomando en cuenta que fueron hechos hace 4.600 años. También resalta que no estén decorados con bajorelieves, como es el estilo de todos los templos que visitamos después.

De Saqqara partimos hacia Giza (una hora de trayecto, más o menos), pero en el camino el guía nos tenía preparada una emboscada de tiendas, una de ellas disfrazada de “escuela de alfombras” (carpet school o algo así) para enseñar a “tejer” a los niños.
. Esta fue la primera, sobrevivimos al asedio y no compramos nada, y mientras estábamos siendo atacados con un bombardeo de alfombras que el vendedor arrojaba al piso, el guía almorzaba tranquilamente disfrutando de la hospitalidad y del agradecimiento del dueño de la tienda. Seguimos hacia la segunda, una perfumería, allí cedimos, costo: 600 LE. Tercera, venta de papiros, lo mejor fue la vendedora, simpatiquísima, nos embrujó con su encanto, compra: 3 papiros que ya están colgados en la pared de nuestro apartamento, monto: 1.200 LE. Después de todo esto el guía nos dio un recorrido apresurado por la planicie de Giza, y nos “recomendó” que no entráramos a Keops, al final una mirada de lejos a la Esfinge y de regreso al hotel, total hora y media en las tiendas y una hora en Giza, me sentí embaucado, pero no importó porque días después hicimos una visita por nuestra cuenta y lo disfrutamos muchísimo, más adelante les contaré.
En el hotel nos bañamos y salimos a dar una vuelta, cenamos en un KFC que está muy cerca, al frente de la plaza Tahrir. Luego tomamos la misma calle del Museo (algo oscura) y atravesamos una avenida para llegar a la ribera del Nilo, mucho cuidado al cruzar las calles y avenidas, los conductores no dan paso a los peatones. La actividad en el Nilo era intensa, cientos de personas, familias enteras reunidos en la orilla y en el puente sentados en sillas plásticas tomando té de hibiscus (flor de Jamaica) fumando con el narguile o comiendo al tiempo que observan el espectáculo de unas lanchas-discotecas decoradas con luces de colores que navegan con música a alto volumen llenas de personas sentadas o bailando.
. A pesar de que en la ribera y en la avenida la iluminación era muy deficiente, en ningún momento nos sentimos inseguros ni fuimos acosados o importunados por persona alguna.
Esa misma noche preguntamos en el hotel si conocían a alguna agencia de viajes que vendiera tours hacia Luxor, Asuán y Abu Simbel, incluyendo un crucero por El Nilo, Marco (el gerente) por respuesta nos presentó a un amigo suyo que hacía ese trabajo, total que cuadramos el tour para nosotros dos incluyendo pasaje ida y vuelta en tren nocturno en cabina con litera, una noche en un hotel 5 estrellas en Luxor, tres noches en un crucero por el Nilo, un guía de habla española, traslados a terminales, hotel y sitios históricos, todo por 1.060 USD los dos, lo único que no estaba incluido eran los tickets de entrada a los templos, nos pareció bien, al día siguiente salíamos hacia Luxor.