14 de octubre de 2.011
El día amaneció con llovizna en el Bronx.

Fuimos a ver el Yankee Stadium, pero tuvimos que aparcar muy lejos. Entre que el tráfico es una locura, y cada lugar tienes unas normas para aparcar, que a veces son complicadas de entender, pudimos ver mas bien poco.


Detalle de un puente de Nueva York en el que había un teleférico para cruzar.

Tras 7.591 millas (12.216 kilómetros) y después de superar un atasco impresionante en Nueva York, hoy, hemos devuelto el Cadillac en National Car, en Manhattan.



La separación ha sido dolorosa. El coche nos ha dado un rendimiento espectacular cruzando todo el país y sin un solo problema.

Ya sin coche, tuvimos que coger un taxi enorme donde entraran todas nuestras maletas.

En Nueva York, nos hemos permitido un último lujo. Hemos reservado habitación en el Milenium Hilton, junto a la zona 0, en el piso 50. Fue el primer hotel que serervamos en todo el viaje, gracias a una buena oferta que encontramos por reserva anticipada.

La habitación no es muy grande, pero es bonita.

Lo mejor son las vistas. No hace falta salir de la habitación para ver Nueva York.

Tenemos visión directa al puente de Brooklyn y al de Manhattan.




Podemos ver desde aquí la zona 0, y el monumento de agua que han hecho.

Edificio que están construyendo en la zona 0 y que nos quita la vista de la estatua de la Libertad.


De repente empezó a llover.

Aún así, abandonamos la habitación y fuimos a Time Square. El hotel, está bien ubicado, aunque lejos de Times Square. Lo bueno es que tiene boca de metro justo en la puerta.

Tras recorrer el país de costa a costa y visitar Nueva York por segunda vez, la sensación de llegar a esta ciudad, sigue siendo increíble. Es una ciudad impresionante.

El resto del día, nos dedicamos a recorrer la ciudad sin prisas y disfrutar, ya que por primera vez en todo el viaje, no teníamos ningún horario que cumplir.



Nos encontramos al vaquero desnudo que tan famoso se ha hecho.




La iglesia de San Patricio.


Los de Apple son muy organizados.

Esta cola era para comprar el iPhone 4s.

Y esta cola era para entrar a la tienda de Apple.

Steve Jobs había muerto hacía poco.



Tras cenar algo, cogimos el metro para volver al hotel.

Y nos quedamos un poco embobados admirando las vistas desde la habitación.
