Las visitas de hoy consisten en recorrer el Oak Creek, Sedona, Montezuma, Tusayan y el Gran Cañón. El total de kilómetros es de 350 y se tardaría sin paradas unas 4 horas.
Por la mañana temprano partiremos desde el hotel hacia el Oak Creek Canyon donde se encuentra el río Oak Creek y que transcurre a lo largo del borde de Mogollon en el norte de Arizona, entre las ciudades de Flagstaff y Sedona.
Esta visita está bastante bien como aperitivo antes de llegar a lo que todo el mundo quiere ver, El Gran Cañón.
Nos levantamos y bajamos a desayunar. Como os dijimos en la anterior etapa recomendamos el hotel Days Inn and Suites, ya que tiene piscina climatizada interior, la habitación es muy espaciosa, bien cuidada y muy limpia, cama cómoda y para rematar un muy buen desayuno tipo bufete con todo lo necesario para hacer la comida más importante del día. Tenían dulces, (los pastelillos de canela no fallan), cereales, fruta (podéis llevaros alguna que otra pieza para después), para hacer gofres, tostadas, salchichas, huevos revueltos (aunque no me gustan), patatas fritas.... vamos, treméndamente variado y todo super bien atendido por una persona.
Después de desayunar cogimos camino, no sin antes repostar en una gasolinera que había cerca del hotel. Nos hicimos un lío (más bien el gps) y perdimos mucho tiempo, incluso nos metimos por dentro del campus universitario...

Cuando el Gps logró salir del bucle por fin tomamos la autopista 17, aunque a pocos kilómetros nos desviaríamos para ir por una carretera (89A) de doble sentido y atravesar el Oak Creek Canyon.
Este cañón es a menudo descrito como un primo menor del Gran Cañón, debido a su belleza escénica (qué cursilada pegué en la guía, por Dios
La ruta 89A del Estado es la carretera que tendréis que seguir. Discurre por medio del cañón y entra en el cañón en su extremo norte a través de una serie de curvas (por fin), llega a un mirador y después comienza a descender hasta atravesar la parte inferior del barranco hasta que la carretera entra en la ciudad de Sedona.
La zona del Cañón de Oak Creek sólo es superada por el Gran Cañón como el destino turístico más popular en Arizona, lo cual es significativo.
Oak Creek es un afluente del río Verde que fluye a lo largo del fondo del cañón, y es uno de los pocos ríos perennes en el alto desierto de la región del norte de Arizona. (Os parecerá mentira pero la zona del Gran Cañón y del Oak Creek son bosque, a pesar de que a pocos kilómetros está el desierto que atravesamos el día anterior)

La carretera que bordea el río va encajonada entre paredes de roca roja y después comienza a elevarse, bordeando los acantilados hasta cruzar un puerto de más de 8000 pies de altura (unos 2700 metros). En dicho punto se puede aparcar en un mirador desde donde se domina todo el cañón. Es el mirador Oak Creek View Point y está señalado.

Nosotros nos lo pasamos y tuvimos que dar media vuelta en cuanto pudimos.
Desde este mirador las vistas son estupendas y se ve perfectamente el cañón del río, todo cubierto de bosque.


Aquí encontramos varios chiringuitos de Indios Navajo que vendían souvenirs. No compramos nada porque realmente no había nada que nos llamase la atención y que fuese realmente auténtico, aparte de que se aprovechan con los precios, aunque claro, siempre os quedará como recuerdo.
A unos 10 kms antes de llegar a Sedona pasamos por un state park donde, al parecer, la gente local va a bañarse en las cascadas y pozas que hace el Oak Creek y a dejarse arrastrar por la corriente de un lugar a otro.
Se ve que allí el flamenco es conocido y le han dedicado un área de recreo a uno de los grandes, a Manzanita. En concreto es el Manzanita CampGround.

Lo vimos pero no paramos a bañarnos, en septiembre en esa zona el agua está demasiado fresquita para nuestro gusto, aparte de que había poca.

Antes de llegar a Sedona pasaremos por un puente que cruza unos de los cañones transversales. Un corto paseo permite ver bonitas vistas del río y de las extrañas montañas del área. Nosotros paramos y nos hicimos unas cuantas fotos.


Llegaremos a Sedona. El pueblo en si no tiene tampoco mucho que ver pero tiene un mirador bastante chulo. Está camino del aeropuerto de Sedona y se llega poniendo en el gps Airport Road, una calle que esta a 1 o 2 kilómetros después del entronque con la 89 A en dirección sur. Cuando lleguéis a la altura del mirador veréis más coches parados o al menos una zona donde aparcar. Tenéis un paseillo con una larga cuesta (es bastante fácil y asequible para todos) y por fin llegamos al mirador.
Es bonito ver los contrastes de color entre el rojo de la tierra y el verde de los árboles.


Una vez visitado este punto y obtenidas las vistas volveremos hacia atrás para continuar por la carretera 179.
Continuaremos unos 5 kms hasta Oak Creek village donde el paisaje es precioso. Hay varios puntos de vista desde donde se ve el valle, las formaciones rocosas y la pequeña ciudad y desde donde salen varios senderos para explorar el área, aunque empezábamos a ir mal de tiempo y no nos paramos a hacer ninguno.

Una vez visitado este pequeño pueblo y sus alrededores partiremos rumbo sur para tomar la autopista I-17 para regresar hacia Flagstaff y continuar hasta Tusayan.



Si os diese tiempo continuaríamos hasta el Montezuma Castle National Monument, que está a 18 kilómetros del desvío de la autopista. A nosotros no nos dio tiempo, en parte porque no madrugamos quizás demasiado y por todo el lío que nos hizo el GPS para salir de Flagstaff.
Este monumento nacional no tiene nada que ver con Montezuma ni es tampoco un castillo. Contiene, en realidad, las ruinas de uno de los poblados que la nación indígena Sinagua (Se ve que no tenían pantanos y con tanto desierto pasaban un poco de sed.
Una vez decidido si nos da tiempo o no a visitar Montezuma (hora recomendada de salida hacia el Gran Cañón 12:00, como mucho 13:00) partiremos hacia Tusayán, donde habremos reservado noche para dormir. Como llegamos para la hora de la comida podemos hacer el check in en el hotel, comer algo y posteriormente irnos hacia el Gran Cañón sin las maletas en el coche.
Nosotros elegimos quedarnos en Tusayan porque dentro del Gran Cañón ya no quedaba nada cuando lo miramos y porque dormir en Flagstaff o Williams significaría no poder ver amanecer al día siguiente, pues tendríamos que madrugar muchíiiiiiisimo. Tened en cuenta que para ver amanecer hay que levantarse a eso de las 5 de la mañana (amanecía a las 6 y 10) en Tusayan, calculad una hora más si dormís en Williams o Flagstaft, osea que os tocaría daros un madrugón muy considerable.

Por el contrario dormir en Tusayan es caro, pero merece la pena y para no perderse el espectáculo de ver amanecer en el Gran Cañón.
El hotel en Tusayán que cogimos fue el Red Feather Lodge que se encuentra en el 100 State Route 64 Grand Canyon (Arizona), AZ 86023. Ni fue bueno ni malo, suficiente, pero si lo comparamos con el precio que pagamos diríamos que el precio era desorbitado porque la habitación no era muy grande y el baño no era tampoco muy grande.
La habitación tenía dos camas tamaño Queen Size.

Por cierto las medidas de las camas americanas son:
Twin
39 in × 75 in (99 cm × 191 cm)
Full or double
54 in × 75 in (137 cm × 191 cm)
Queen
60 in × 80 in (152 cm × 203 cm)
King
76 in × 80 in (193 cm × 203 cm)
Comimos unos sandwich en la habitación, se nos estaba haciendo tarde e íbamos bastante ajustados de tiempo y nos dirigimos hacia el Gran Cañón. La zona que vamos a visitar es la zona Sur y es la más turística de todas.
En Tusayan podríamos asistir a una película en 360º del Gran Canyon hecha por la Nathional Geographic pero antes de las 18 hs porque luego ya cierran, lo cual lo hace prácticamente imposible, pues con esta planificación de día o vas a ver el cañón con tus propios ojos o lo ves en la pantalla.... Evidentemente nosotros decidimos ir a verlo con nuestros ojitos.
Tras pasar el control de los Rangers y comprar el pase para los parques naturales continuamos la marcha hacia Grand Canyon Village, una zona donde están los hoteles y algún supermercado (a precios desorbitados).

Dentro del parque es recomendable moverse con los autobuses gratuitos y dejar el coche aparcado en la explanada que hay justo en el centro de visitantes y a dos minutos andando hasta la plazoleta (transfer shutlle) desde donde salen todos los autobuses gratuitos.
En esta tarde solo vamos a centrarnos en la línea de color Rojo: El Hermist Rest Route. El resto lo veríamos al día siguiente.
El Hermist Rest Route es el recorrido más turístico y recorre los siguientes 9 miradores:
Trailview overlook (I)
Maricopa Point (I)
Powell Point (I/V)
Hopi Point (I) El lugar más interesante para ver la puesta de sol.
Mohave Point (I/V) amplio panorama del cañón.
The Abyss (I)
Monument Creek Vista (I)
Pima Point (I/V) Menos congestionado. Se puede escuchar el río.
Hermist Rest (Final de trayecto)


La duración es de 80 minutos de ida y vuelta sin bajarse del autobús. En la ida se para en todas las paradas y a la vuelta solo en algunas (I/V). (Si solo paran a la ida (I) y si para en ambos sentidos (I/V))
La frecuencia de autobuses en septiembre son:
30 minutes 5:15 am-7:30 am
15 minutes 7:30 am to sunset
30 minutes sunset to one hour after sunset



A parte de estos miradores también otro mirador con buenas vistas es el del hotel Bright Angel Lodge. Allí también hay un aparcamiento para dejar el coche y desde allí parte el Bright Angel Trail, el único sendero que baja al fondo del cañón. Tened en cuenta que bajar al fondo para ver el río nos costaría dos días, uno para bajar y otro para subir y hay que hacer noche abajo.
Hay empresas con las que puedes contratar la ruta, si es que os interesa, o bien contratar una excursión en helicóptero que os bajará y subirá en dos o tres horas.
Después de ver atardecer, un espectáculo impresionante, todo se pone de color rojo intenso, cogimos el autobús y volvimos a por el coche.



Aquí fue cuando experimentamos una de esas cosas que realmente hacen que tu viaje se especial y es uno de esos recuerdos para toda la vida, de hecho del gran cañón guardamos gratamente tres recuerdos, el atardecer, el amanecer y ....
Cuando fuimos a por el coche, todo el mundo va a la vez prácticamente, la explanada se quedó vacía, no había ni una sola luz, todo oscuro, la noche estaba sin luna, con el cielo despejado y me dio por mirar al cielo y fue impresionante: El cielo más estrellado que jamás hubiesemos visto. Realmente fue especial, allí, con ese silencio, en el gran cañón y con ese cielo estrellado tan bonito.
Volvimos al hotel después de deleitarnos con esa imagen. Nos refrescamos un poco y fuimos a cenar.
Nosotros llevábamos anotado que podíamos ir al restaurante Canyon Star a cenar aunque ya avisaban que era algo caro. Nosotros no cenamos, miramos la carta antes de entrar y no había nada que nos llamase la atención y aparte los precios eran algo más que carillos. (tampoco prohibitivos)
Cuando nosotros fuimos había una actuación de un indio Navajo invocando la danza de la lluvia y los turistas bailando en corro... Divertido, pero muy de guiris, ya me entendéis.
Al final nos fuimos al MCDonalds y nos pusimos hasta arriba con un menú especial de los que no son fijos y lo cierto que estaba muy rico.
Había más restaurantes, un mejicano, otro de tipo de comida rápida... suficientes para cenar.
Repostamos y llenamos el depósito para dejar el coche listo para el día siguiente, el precio era bastante más caro que el precio que habíamos pagado por la mañana en Flagstaff, pero para la ruta del día siguiente era necesario llenar allí.
Volveríamos al hotel a dormir pronto ya que al día siguiente había que madrugar bastante (5:00am) para ver otro espectáculo en el Gran Cañón: El Amanecer.