Llegamos a San Sebastián sobre las 10 y cuarto. Aparcamos cerca de la playa de Ondarreta, en la calle Vitoria-Gastiez; en una zona pintanda de color azul y verde. Como era un domingo, no tuvimos que pagar OTA.
A continuación, empezamos a caminar en dirección a la playa de Ondarreta. En esta playa se puede ver perfectamente toda la bahía de la Concha: el monte Igeldo (a la izquierda), la Isla de Santa Clara (en el medio) y el Monte Urgull (a la derecha)

Despues de ver toda la bahia de la Concha, continuamos por el paseo marítimo (en dirección a la izquierda), para ver el Peine del Viento. Estas son tres peculiares obras escultóricas, asentadas sobre las rocas y batidas por las olas.


Regresamos a la playa de Ondarreta, y continuamos por su paseo marítimo, hasta legar al Pico del Loro, un saliente rocoso que separa las playas de Ondarreta y de la Concha. Encima del monte se asienta el Palacio y Parque de Miramar, una antigua residencia de un aristócratico inglés.

Seguimos por la bahía de la Concha, para ver su famosa playa, la de la Concha; y la Perla, un complejo destinado a relajarse mediante la auga, con piscinas, saunas, baño turco...


Continuamos por la playa de la Concha, hasta llegar al Ayuntamiento, un antiguo casino, convetido tiempo despues en la casa consitrorial.

A continuación, fuimos a casco antiguo. Este es basatante moderno, debido a que un incendio en el año 1813, destruyó toda la ciudad.
Empezamos por la Calle Mayor. Esta Callle es especial porque si miras al principio como al final, puedes ver los dos esdificos religiosos mas importantes de toda la ciudad: la Basílica de Santa María del Coro (del siglo XVIII, y de estilo barrroco) y la Caterdal de Buen Pastor.

Continuamos, por la Iglesia de San Miguel y la Plaza de la Constitución, tipica plaza Mayor de cualquier ciudad de España. Despues de tanto paseo, nos entraron ganas de pintxos y ademas ya eran las 2¡


La mejor zona de pintxos es por el centro antiguo, detras del Ayuntamiento. A mi me gustaron, solo que la mayoría son con mayosena.
Despues de tomar unos buenos pintxos, fuimos por el Muelle (dertras del Ayuntamiento), y subimos al monte Urgull. Para subir a el, hay que hacer bastante esfuerzo físico, debido a que todo son cuestas, pero lo mejor de tanto esfuerzo es llegar arriba de todo, y poder observar toda la Bahía de la Concha y toda la ciudad. Arriba de todo esta el Castillo de Mota, y encima de este el Sagrado Corazón, un Monumeto que se ve desde toda la ciudad. Desde alli las vistas son muy bonitas.


Para bajar es muy fácil, hay que tomar el camino que baja.


Detras del Kursaal, esta la Playa de Zurriola o Playa de Gros, llamada así por que esta en el barrio de Gros. Esta no es tán espectacular como la de la Concha.

A continuación, fuimos paseando por la orilla del río Urumea, para llegar a la Plaza de Guipuzcoa y a la Catedral de Buen Pastor. La Catedral es bastante nueva. Su Torre se ve desde cualquier punto de la ciudad.



A las ocho, empezó a llover de una manera tan intensa que uno se tenía que resguardar debajo de unos portales si no se queria acabar empapado.


En resumen, a mi me encantó Donostia-San Sebastián y es una ciudad muy bonita, gracias a su preciosa Bahia, la de la Concha.