Amaneció soleado para variar y con pronóstico de temperaturas de 36º. Y no se equivocaron, pues en el camino a la Ciudad Vieja ya pudimos "notar" que no eran las diez y el sol era implacable. Cuando nos acercabamos a la Puerta de Pile, vimos que a lo largo de las murallas circulaban muchísima gente ¡Pobrecitos, van a derretirse...!

Y no solo por allí la entrada de gente era grande (sábado y día de cruceros). Pero no parece ser algo extraordinario pues hay una separación en las puertas para los que entrabamos, muchos, y para los que salían, pocos. Caminamos la zona amplia que hay entre la puerta de fuera y la de dentro y desembocamos al principio de la Placa o Stradun, la calle principal de la Ciudad. Allí está la Gran Fuente de Onofrio, a la derecha las taquillas para subir a las murallas y a la izquierda la entrada a las murallas y el Monasterio Franciscano.

La cantidad de gente no impide sentir la fascinación que esta ciudad, la llamada Perla del Adriático o Ragusa ha causado siempre.
Dejamos el gentío que rodeaba la fuente, bebiendo agua y refrescándose, y recorrimos la calle hasta el otro extremo.Allí se encuentra la otra puerta que da al puerto, la puerta Ploce, la catedral de San Blas, el Palacio Sponza, el Palacio del Rector la columna de Orlando y la fuente pequeña de Onofrio. Esta imagen en 360º les puede servir de ayuda para disfrutar el lugar:
Stradun-Sur
Aquí evidentemente con tanto edificio histórico también abundaban los visitantes y oímos hablar por todos lados español, lo que era señal inequívoca de que había crucerístas.

Habíamos decidído dejar las murallas para la tarde con la puesta del sol, aunque las fotos fueran más difíciles pero ya dije que el calor era tremendo. Seguimos pues por el lado de la catedral y encontramos la Plaza donde se ubica cada mañana el mercado y salimos por la Puerta de Ploce hacia la zona del puerto que hoy solo recibe embarcaciones de recreo y turísticas a las islas próximas.

Vagamos por todas las callejuelas observando la cantidad enorme de restaurantes que había. Paramos a tomar un cafe y mientras estabamos sentados observamos una peculiaridad. Algunos presuntos clientes preguntaban si se podía pagar con euros y ante la respuesta negativa, se iban cabreados. La verdad es que si eres crucerista cambiar moneda por unas horas se hace díficil y que los locales no admitan euros, que hoy por hoy es una moneda más fuerte, perdiendo clientes por ello no lo entiendo. Si uno admite que le van a devolver con moneda local...Así que conclusión antes de sentarse en un establecimiento en Dubrovnik, si no se tienen kunas, hay que preguntar si admiten pago con tarjeta o euros (que hay muchos, incluso devuelven con euros).
Vimos a bañistas en la misma base de las murallas, junto a terrazas que la gente reboza en la tarde-noche.

Y tras llegar la hora decidimos buscar un restaurante por fuera de las murallas por si nos gustaba, ya que de lo que habíamos visto dentro, no nos convencían. Y encontramos uno justo, pasando el puente de la Puerta de Pile con una terraza con vistas a dicha puerta que nos encandiló enseguida. ¡Qué importa, cuánto cueste! ¡Estabamos en Dubrovnik y comer viendo esas vistas sólo lo puedes hacer allí! Así que comimos en el Restaurante Dubravka
con estas vistas

Comimos mejillones, chipirones, ensalada de pulpo y atún y spaghettis con queso. Las cervecitas de rigor y los cafés. Y de despedida dos bananas split ¡No nos iban a quedar las ganas aunque estuvieramos equivocados!

¿Cuánto creen que nos costó? Pues 517 kunas, es decir 18 € por cabeza ¡Sin más comentarios!
En fin eran las tres de la tarde y hacía calor ¿Verdad que lo dije? Así que nos fuimos al apartamento a descansar en el fresco aire acondicionado y volver para recorrer las murallas.
Las murallas cierran a las ocho de la tarde en verano. Y se puede tardar cerca de dos horas en recorreralas completamente. Así pues nos dirigimos a ellas a las 5 y media. Fue un acierto pues pese a que aún hacía calor evidentemente no era tanto.El precio por adulto en verano es de 90 kunas. Se puede pagar con tarjeta pero decidimos gastar los kunas que nos quedaban pagando en efectivo.
Es recorriéndolas como uno percibe realmente el conjunto de la Ciudad República de Ragusa.

Y a la vez se pregunta sobre el motivo que llevó al ejercito serbio, en este caso, a bombardear este histórico enclave, Patrimonio de la Humanidad desde 1979 y por tanto totalmente desmilitarizado. Cortada la única carretera que lleva a ella y cercada por patrulleras era realmente indefendible por sus habitantes que vieron su destrucción por cañonazos procedentes de la montaña cercana, donde hoy acaba el telesférico.
Afortunadamente, como ocurrió en Mostar, su declaración de Patrimonio de La Humanidad, le valió para ser reconstruida en muy poco tiempo y podemos admirar la ciudad en todo su esplendor.



Ya en la Stradun disfrutamos de la movida que en las ciudades croatas parece ser común en la tarde noche del verano. Nos sentamos en un café para ir gastando los últimos kunas comiendo unas crepes en una terraza junto a la catedral y esperando que las luces artificiales hagan su aparición. Cosa que hacen sobre las ocho y media. Entonces iniciamos un recorrido por los monumentos iluminados y disfrutar de la ciudad iluminada.
Las calles están, como en la mañana, llena de gente y ya no son cruceristas, evidentemente sino gente, como nosotros, que pasa la noche en Dubrovnik.
Y ya sobre las diez iniciamos el camino de regreso.
Mañana es la vuelta a casa.