A pesar de que madrugamos para coger el avión de las 8:30 hasta Kuala Lumpur(por cierto que el diminuto, pero bonito aeropuerto de Siem Reap nos encantó), entre la diferencia horaria(GMT+8 de Malasia por GMT +7 de Camboya), el desastroso sistema de transporte entre el Aeropuerto "low cost" de Kuala y la ciudad, y el también desastroso control de pasaportes del mismo. No llegamos al hotel Impiana hasta pasadas las 14. El hotel fantástico, vistas parciales de las torres Petronas, trato exclusivo(nos trajeron unos bombones y tarta a nuestra llegada probablemente por la luna de miel) y habitaciones bastante lujosas(somos gente sencilla y con un Dvd en la habitación ya se nos saltan las lágrimas) y sobre todo muy buen precio y ubicación.
Descansamos un poco y salimos a rondar las Petronas, más impresionantes de lo que esperaba la verdad. Lastima que estuviera completo el acceso al puente durante todo el día. Junto a ellas un centro comercial donde a nuestra sorpresa la comida era bastante económica. Tras picar algo, mono raíl hasta Chinatown y la famosa calle Padaling donde hay baratas imitaciones de todo tipo de bolsos, zapatillas, ropa de marca y artilugios electrónicos... Compramos alguna cosilla, pero he de reconocer que nos decepcionó un poco. No somos del gusto de comprar un bolso, o zapatillas de mala calidad por el hecho de que ponga Channel o Adidas, ya que no necesitamos lucir marcas. Si alguna compramos algo de marca es porque garantiza una cierta calidad, así que fuera de las imitaciones el mercado nos resulto caro. Eso si, te lo puedes pasar pipa regateando. Te piden 150 y lo puedes sacar por 50, pero luego te lo puedes encontrar en una tienda normal por 40... Creedme, ellos no van a perder dinero, y nunca los vas a timar tu, si no en todo caso lo contrario. Aun así compramos cosillas, regalos, ropa interior fluorescente, una funda para el Ipad(en teoría waterproof, pero vamos no voy a meterla en la bañera para probarla, que luego pide cuentas al rey...y ríase la gente) y alguna que otra tontería(no tienen desperdicio las tiendas manga de una calle paralela).

Salimos de allí hechos polvo de tanto andar, pero quisimos acercarnos a lo que llaman el triángulo de oro, una zona nocturna con bastante marcha y centro comerciales. Donde cenamos en uno de los muchos restaurantes árabes(hoy tocó Iraní). Volvimos pasando por las Petronas para hacernos fotos de noche y a dormir.
A la mañana siguiente madrugamos y tras un reconfortante desayuno eso sí con embutido Halal ya que en Kuala la población se divide en Musulmanes, Hindues y Chinos mayormente, es sorprendente ver como se entremezclan estas tres culturas generando un ambiente absolutamente cosmopolita. Y tras dejar las maletas en consigna partimos a pie hacia la torre Menara(se llama así aunque valga la redundancia, ya que "Menara" significa torre en Malayo)(reflexión: tendrá algo que ver el "minarete"???.
Una vez allí nos ofrecen la visita a el observatorio, o a observatorio y terraza, esta última al doble de precio, con la salvedad de que ganas unos metros de altura y evitas el cristal. Satisfechos de no haber pagado el doble por algo que no creo que enriquezca más de un 10%, y de haber ido a ésta, en lugar de a las Petronas donde no se puede superar el puente a mitad de altura, y por tanto en las menara se puede subir más alto, salimos y pusimos rumbo al Mercado Central pasando por una preciosa mezquita, y un museo de arte contemporáneo con una maqueta gigante de Kuala Lumpur. En el mercado, más de lo mismo visto el día anterior, eso si, no se regatea, y los precios son más bajos.
De nuevo cogimos el Metro para volver a la zona de las Petronas y vaya follón! Los transbordos que marcan en el plano como largos, no son tales, si no que hay que salir y volver a entrar por la otra parada... Así que tuvimos que volver y dar una vuelta tremenda para no perder el billete que ya habíamos pagado(que por cierto era realmente barato, a menos de 1€ siempre, pero era una cuestión de orgullo). A la llegada comimos algo y a explorar de día el famoso triángulo de oro. Raquel se desilusionó al comprobar que el Zara o H&M era más caro que en España(cosas de la importación), por no hablar de su indignación al descubrir que las costillas del Tony Roma's no eran de cerdo, y yo al ver que los Dvd's eran o caros y legales, o copias mal hechas y aun así no tan baratas como en Camboya(lo del mercado ruso era espectacular).
Volvimos al hotel en torno a las 18 para aprovechar y darnos un bañito en la piscina con vistas a las Petronas, y descansar un poco antes de coger el taxi a Kuala Sentral para el tren nocturno destino Penang.