Hoy es el último día que vamos a pasar en Córdoba y hay que aprovechar bien el tiempo pues es mucho lo que nos queda por ver. Afortunadamente somos madrugadores, así que a las 8 ya estamos levantados y nos vamos de pingo.
El paseo a caballo nos pareció un itinerario excelente para hacerlo nosotros por nuestra cuenta, pero ya de día. Y eso hicimos, volver a recorrer el mismo itinerario que por la noche procurando ir por los mismos sitios que recorrimos la noche anterior. De esta forma visitamos la Iglesia de Santa Marina, la de San Pedro y la de San Pablo, llegamos hasta la Posada del Potro y el Museo de Julio Romero de Torres, visitamos el Cristo de los Dolores, el Monumento a Manolete, etc.


Debo reconocer que en un momento me entro la risa porque nos despistamos y debimos tomar alguna calle equivocada y allí nos tenéis a los dos, buscando caca de caballo, para poder retomar el itinerario


Y bueno, ya nos han dado las 11 y a las 12 hay que dejar la habitación, así que nos volvemos al hotel, nos ponemos el bañador y aprovechamos para darnos nuestro último baño. Realmente ha sido una muy buena idea dormir en este hotel, hemos sacado provecho al acceso libre a los baños y los hemos disfrutado a tope.
Y ahora, a
Medina Azahara.
Aquí encontraréis información general sobre el enclave, sus horarios y accesos.
www.turismodecordoba.org/ ...odigo=0905
En este otro enlace hay información exhaustiva sobre el lugar, con planos, trabajos arqueológicos, etc.
www.museosdeandalucia.es/ ...seos/CAMA/
Reconozco que en nuestro plan inicial no pensábamos visitar este enclave pero, a la vista de que eran las 12, nos pareció oportuno emplear 1 horita en visitar las ruinas y luego comer por el camino.

Nos resultó muy fácil encontrar el camino hasta el lugar pues está muy bien señalizado. Una vez allí aparcamos en el parking público, después de dar un par de vueltas pues no había sitio y luego tomamos el bus que te acerca hasta la entrada. Antes se aparcaba malamente arriba pero ahora han habilitado un espacio muy amplio y puesto un bus a disposición del público para subir. Hay que pagar cuando subes pero, a la bajada, no te cobran, dan por supuesto que todo el mundo subió en bus. Por cierto, que allí no guardaba cola nadie, sobre todo a la bajada, y todo eran empujones y codazos, muy desagradable, por cierto.
Una vez arriba se adquieren las entradas para acceder al conjunto y allí mismo hay folletos explicativos y un vídeo muy bueno y ameno que informa sobre cómo era la ciudad, cómo se vivía el día a día, etc. Merece la pena verlo.
Y después de enterarnos de qué es lo que vamos a visitar, pasamos al interior para realizar la visita. No tuvimos ningún problema pues hay carteles indicativos y flechas que te indican por dónde hacer la visita, todo sin problemas.
Debo decir que estuvimos mucho más de lo que pensábamos, nuestra hora inicial se convirtió en 2 horas y media pues íbamos de un sitio a otro “mira, aquí se ve un horno”, “mira aquí se ve dónde se colocaban las puertas”, “aquí hay una letrina”, etc., etc., etc.
Y, naturalmente, las portadas maravillosas que se conservan y nos hablan de la riqueza decorativa del lugar

Y los salones de la corte, llenos arquerías y profusamente decorados.
La pena es que el mejor de los salones, el llamado Salón Rico, está en restauración y no pudimos verlo.
Y aquí termina nuestro paseo por Córdoba, lleno de bellos lugares y del que nos ha faltado por ver muchos lugares, el Palacio de Viana, los patios (era invierno) y las iglesias barrocas, por ejemplo, así que tenemos una estupenda disculpa para volver, la próxima vez en primavera.