Esta vez elegimos el Restaurante “El Choto” para comer, un asador que ofrecía carne de choto. En Castilla se llama choto a una vaca joven, un poco mayor que la ternera, así que yo supuse que sería una comida ligera, pues mi estómago se quejaba de los fritos que tomamos el día anterior. Craso error, en Córdoba se llama Choto a la cabra
Después nos fuimos a descansar un ratito a la habitación y darnos otro baño, que es gratis, y luego dedicamos la tarde a visitar la judería y alguna de las iglesias fernandinas que más me interesaban.
Empezamos nuestro recorrido saliendo por la Puerta de Almodóvar

Preciosa y perfectamente restaurada y rodeada de cafeterías y terrazas, un lugar excelente para hacer un alto, y luego recorrimos la muralla pasando por la calle Cairuan, con una bonita alberca a sus pies, un paseo muy agradable, hasta llegar a los Baños Califales, que se encuentran allí mismo.

Baños Califales
Estupenda visita, con algunas zonas muy bien conservadas, muy buenos carteles explicativos y una reproducción de cómo habría sido originalmente una de las salas.

Desde aquí nos fuimos a ver el Alminar de San Juan, alminar árabe conservado como torre de una iglesia

Y después nos dirigimos hacia la Iglesia de San Nicolás, que había visto que tenía una torre octogonal y me apetecía verla. La encontramos abierta, y pudimos verla por dentro, con sus tres naves góticas rematadas por bóvedas.

Desde aquí visitamos la Real Colegiata de San Hipólito, que está muy cerquita de la anterior y luego pretendimos ir a la Plaza de las Tendillas pero no se que demonios hicimos que no dábamos con el lugar
Vimos la Plaza de las Tendillas ya de noche

Y luego, por la calle de Cludio Marcelo llegamos hasta el templo romano, recién abierto al público. Estaba iluminado y había un montón de gente y, al acercarnos, vimos que había un “menda” vestido de romano y declamando una historia sobre Roma y la ciudad y el templo. Muy gracioso el espectáculo.

Desde este punto nos volvimos hacia el hotel y yo estaba derrotada, no habíamos parado de andar en todo el día y decidimos hacer un alto en una de las teterías que se encuentran en la judería. No elegimos nosotros, sino ella nos eligió pues era la única que tenía un sitio libre. Nos atendieron muy bien y tenía una amplia variedad de tes, con nombres a cual más evocador o poético, fue difícil elegir.

Y después del te nos dieron las 9 de la tarde y era casi la hora de cenar, pero era pronto y la comida nos había servido de cena, así que ¿qué hacer?
¡Qué romántico!, los dos juntitos y viendo cosas
. El único inconveniente era el conductor, muy bueno como tal pero un pésimo guía. Todo lo que había asimilado era que había cosas romanas, árabes, judías y cristianas, así que la Iglesia de San Pablo era romana por encontrarse frente al templo romano Ya descansaditos decidimos volver a callejear un poco por la judería pues sus calles nos encantaron y nos apetecía volver a pasear por ellas a la luz de las farolas.

Y ahora sí, ahora ya es tiempo de volver a nuestro hotel. Para hoy habíamos reservado un masaje de media hora para las 10,30 de la noche, así que nos tomamos nuestros baños y dejamos que nos soben un buen rato y nos quitamos de encima todo el cansancio del día y nos subimos a la habitación a dormir como los ángeles.