Hoy dejamos la costa de las ballenas y nos vamos hacia el norte, a la zona del Cederberg.
Después de despedirnos de la encantadora René hacemos la primera parada en Gansbaai e intentamos comprar un mapa de carreteras, pero no tenemos suerte. Tendremos que apañarnos con uno que nos dan en la oficina de turismo, que no es muy específico y el GPS.
Volvemos sobre nuestros pasos y nos acercamos hasta Danger Point.

Esta vez si que está abierto, así que subimos al faro (entrada 16 rands p.p.). No hay nadie, así que disfrutamos el faro para nosotros solos. Subimos hasta la farola y en las diferentes plantas vamos viendo planos de barcos y placas de la construcción del faro.
Hace muchísimo viento, que ya notamos a pie de faro, pero el estruendo arriba es increíble y la vista……… sin palabras.

Ponemos rumbo a Citrusdal, que será el lugar donde dormiremos dos noches. Al principio todo va bien, la carretera es estupenda y los paisajes del interior preciosos.

Pero luego empieza a llover y el GPS se queda sin batería. Maldición!!!.
Así que nos equivocamos en un desvío y no sabemos cómo acabamos en las afueras de Ciudad del Cabo. Leyendo las indicaciones de los carteles intentamos dirigirnos a nuestro destino y nos cuesta un poco, pero lo conseguimos.
Buscando el lado bueno de las cosas, nos metimos en un Township, así que hicimos una visita no programada. Estaba todo lleno de niños jugando en el medio de la carretera.
Por fin encontramos el camino bueno y allá que nos fuimos. No paró de llover en todo el viaje. Aunque nos paramos a comer y a hacer un par de fotos, no pudimos aprovechar mucho la jornada, pero bueno, tampoco es todo cuadriculado y organizado.
Llegamos al bed and breakfast que se llama Hove to!. Nos recibió Betty con te y bizcocho, que le agradecemos después de un día tan “húmedo”.
Me encanta el B&B, es auténtico, es la casa de la dueña que vive en la parte de detrás. Nos prepara unos desayunos estupendos. Por todos lados hay libros y material que tiene que ver con el mar (chocante en un lugar tan cercano a la zona desértica), aunque el nombre del B&B, que significa “Al pairo” debería haberme dado una pista.

Dimos una vuelta por el pueblo que es muy chiquito. En la calle principal empiezan a llegar furgones, furgonetas y camiones y de ellos empiezan a bajar un montón de chicos y chicas que parece ser vienen de trabajar en las plantaciones de naranjas, limones y demás cítricos. De ahí el nombre de Citrusdal.
Cenamos en Die Citrus. Tremenda la cantidad de comida que nos ponen. Pedí una pizza y creí que se habían equivocado y me habían dado una familiar, pero no, era para mi sola.

3 pintas de cerveza, una hamburguesa y la pizza gigante, todo por 213 rands. Por cierto, los días anteriores no nos había pasado, pero a partir de aquí, en todos los sitios, cuando te dan la cuenta viene el importe, y luego vienen dos líneas para rellenar: una para la cantidad de propina (tip amount) y otra por el total del importe. No hace falta rellenar las dos. Pones el total y lo que das de mas es la propina.