Día de abandonar Chur y dirigirnos a la estación para coger el Bernina Express, el tercero de los trenes panorámicos y uno de los más espectaculares según dicen. El tren panorámico Bernina Express empieza en el valle fluvial del Rin en Chur, transcurre por aldeas de habla romanche a orillas del Albula y acaba en la vertiente mediterránea de los Alpes, lugar de pueblecitos donde se habla mayoritariamente el italiano. Se considera como una de las travesías en tren más espectaculares del mundo (lástima que el tiempo no acompañaba mucho).
El trazado del tren entre Thusis y Tirano, donde termina el viaje, ha sido incluido en la lista de lugares Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, siendo el tercer trayecto ferroviario del mundo que obtiene tal reconocimiento.
Desde Chur hasta Samedan este tren comparte vía con el Glacier Express. A partir de ahí, los trazados se separan y el Bernina asciende hasta el Ospizio Bernina, punto más alto del viaje, a 2.253 metros. Incluso antes de llegar a este apeadero con posada a la orilla de varios lagos artificiales, ya se puede admirar la lengua de hielo del glaciar Morteratsch y la silueta del Piz Bernina (4.048 metros), el monte más alto de los Alpes orientales. El tren recorre el impresionante viaducto de Landwasser, de 65 metros de alto, el símbolo del ferrocarril rético RhB. Otras curiosidades del recorrido son el viaducto circular de Brusio y la garganta del Schyn. En Alp Grüm (Jardín Alpino) el tren se detiene unos minutos y te permiten bajar a 2091 metros de altitud para hacerle fotos a las espectaculares vistas del glaciar Vadret da Palü.

El descenso hasta el pintoresco pueblo de Poschiavo es de vértigo. Anchos valles y grandes coníferas vuelven a asomarse a través de las grandes ventanas panorámicas. En las calles de Poschiavo se descubre una arquitectura diferente, con plazas y calles llenas de palacios renacentistas que combinan bien con el “Quartieri degli spagnoli”, calle donde construyeron sus mansiones los inmigrantes de la zona que hicieron fortuna en España en el siglo XIX. Lástima que desde los cristales mojados de gotas de lluvia no se consigan las mejores fotos.
Una vez en Tirano, el convoy habrá atravesado 55 túneles y 196 puentes, superando sin hacer uso de la tracción de cremallera, desniveles de hasta el 7%. El trayecto en tren desde Chur a Tirano dura 4:05 horas. En Tirano, que se encuentra ya en Italia, se coge el autobús Bernina Express para llegar en 3:15 horas a Lugano, nuevamente en Suiza.
Valtelina (o Valtellina) es una zona alpina de Italia en el norte de la Lombardía. Comprende el alto valle del río Adda hasta su desembocadura en el lago de Como. Tirano es una de las principales ciudades de la Valtellina.
En Tirano se pueden ver hermosos palacios nobles de los siglos XVI a XVIII y es una ciudad famosa por su santuario mariano barroco. La importancia de la posición geográfica de Tirano, hizo que Ludovico el Moro fortificara la población. Esto garantizó cierto bienestar y por eso se construyeron tantos palacios.
El santuario de la Madonna de Tirano, que se levanta al norte de la ciudad, es una de las tres iglesias más hermosas de Lombardía. Llegar caminando a ella desde la estación de tren (bajo la lluvia) lleva unos 13 minutos. La iglesia por dentro es muy bonita y vale la pena el paseo.
Se dice que el 29 de septiembre de 1504 en Tirano, en un jardín, la Virgen se apareció a Mario Omodei y le pidió que construyera un templo en ese lugar en su honor para que cesara una epidemia de peste que asolaba la zona. Se convirtió en el primer promotor de la construcción de la capilla, que comenzó el 25 de marzo (el día de la Anunciación de la Virgen María) de 1505 y terminó, por lo menos exteriormente, en 1513. Se consagró el 14 de mayo1528 cuando estuvo terminado el interior.
Es muy curioso ver como el Bernina express pasa junto a la iglesia.
Después si sobra tiempo (a nosotros nos sobró un poco porque no nos detuvimos a comer en ningún restaurante de los adyacentes a las estaciones sino que llevamos nuestras provisiones para comerlas en el bus) siempre puedes acercarte a ver algunas de las plazas del casco antiguo.

Como nota informativa para los viajeros decir que Tirano cuenta con dos estaciones de trenes, juntas en la misma plaza (una de trenes normales y otra del Bernina) más una de autobuses a la que se accede bajando por unas escaleras que quedan a la derecha de la estación de trenes italianos. El señor encargado de la estación es un poco pasota pero nos permite, a cambio de un euro por maleta, dejarlas en un cuarto que él tiene (la llegada a territorio italiano nos hace darnos cuenta de cómo han cambiado las cosas con relación a Suiza… si estábamos a acostumbrados a ver consignas magníficas en todas las estaciones ahora no se ve ni una). Lo malo es que cuando volvimos para coger el bus el señor no estaba y tuve que ir a buscarle a la puerta de la estación de trenes, donde pasaba el rato charlando con unos vendedores de paraguas. Cuando le dije que tenía la llave para abrir el cuarto donde habíamos dejado las maletas lanzó una expresión equivalente a “es verdad” y fue para allá. También él tiene las llaves de los WC de la estación de buses (por si no se le encuentra en ninguna parte lo mejor es ir a los de la estación del Bernina).
El bus Bernina express es bastante cómodo y el conductor hace las veces de guía acompañante. Eso quiere decir que no hace explicaciones exhaustivas pero sí que mira los billetes y da unas nociones de por dónde pasaremos. Vale la pena ir mirando porque casi todo el trayecto discurre por una poco conocida zona de Italia (por lo menos para mí), paralela al lago de Como. Está situado a 199 metros de altitud sobre el nivel del mar y tiene una superficie de 146 km². Con sus 416 metros de profundidad (en la presa de Argegno) es uno de los lagos más profundos de Europa. Es el tercer lago más grande de Italia, después del lago de Garda (el primero, que conocimos en un viaje a Italia hace bastante tiempo) y el lago Mayor. Tiene forma y Y invertida.

El autobús nos deja junto a la estación de trenes y para bajar al casco antiguo lo mejor es coger un pequeño funicular que para allí mismo. Se detiene frente al hotel Acquarello, precisamente el que nosotros tenemos. Los comentarios en Booking y otras páginas similares es que este hotel de tres estrellas no está mal pero que oyes ruidos en las horas de funcionamiento de funicular (entre las 11 de la noche y las 5 de la mañana no va). Tengo que decir que no he sentido esa molestia para nada. También es verdad que nos levantamos temprano.
A Lugano se le denomina a menudo la “Río de Janeiro” de Europa por su configuración geográfica, la abundancia de agua, su clima seco y soleado y las montañas y colinas de fácil acceso que la rodean. Aunque no es la capital del cantón sí es la ciudad más grande y poblada y uno de los principales centros turísticos.
Se asienta en la bahía del lago de Lugano o Ceresio, muy cerca de Italia, y está rodeada de montañas como el Monte Salvatore (912 metros) o el Monte Brè (925 metros).
La primera noticia de su historia data del siglo VIII aunque se han encontrado restos romanos.
La Plaza de la Reforma es el núcleo del barrio antiguo. Tiene planta regular y aire clasicista y está embellecida en los laterales con dos fuentes de finales del siglo XIX (cuesta verlas porque están prácticamente fuera de la plaza) y el Palazzo Cívico, la casa consistorial, construido en el siglo XIX. A su alrededor se encuentran muchos restaurantes.
La catedral de San Lorenzo se encuentra a mitad de la ladera de una colina, ante la estación de ferrocarril, y de hecho se ve cuando subes o bajas con el funicular. Es una catedral católica, sede de la diócesis de Lugano y dedicada a san Lorenzo de Roma. Se sabe que en este lugar hay un edificio religioso desde el año 818. En 1078 empezó a edificarse una colegiata, que se convirtió en catedral en 1888. El edificio románico original se orientó de manera opuesta a la iglesia actual. En el siglo XV se amplió la iglesia y la entrada se trasladó a la posición actual, con tres pórticos en estilo renacentista. Entre los años 1905 y 1910 se demolieron algunas capillas barrocas y se añadieron frescos en el interior.

La característica principal de la iglesia es su fachada de piedra blanca y mármol de Carrara, dividida en tres sectores por cuatro columnas falsas. En la parte central encontramos el portal principal, llamado “Portal de los santos”, con cinco medallones con relieves que representan a cuatro santos y a la Virgen con el niño, y un rosetón grande con decoración de querubines. Los marcos de los portales están decorados con amorcillos, aves y leones. Entre el marco del portal principal y el entablamento encontramos las figuras de dos ángeles que llevan antorchas.
Entre los portales y dentro de los marcos cuadrados encontramos los bustos de los cuatro evangelistas y de los reyes Salomón y David. En el friso hay 17 figuras que representan sibilas y personajes bíblicos así como figuras de animales. El portal original románico está ahora en la zona de la sacristía.
La parte inferior del campanario data de la época de la iglesia románica. Los dos pisos superiores son barrocos con una linterna octogonal cubierta con cúpula. Lamentablemente puedo decir poco del interior porque estaba en obras.
La iglesia de Nuestra señora de los Ángeles se encuentra un poco más allá (desde la plaza de la Reforma caminando hacia la derecha tal y como miras al lago). Se puede llegar en autobús pero no vale la pena porque apenas es un paseo. La construcción de la iglesia se inició en 1499. En 1529 el artista lombardo Bernardino Luini pintó dos frescos que están considerados sus obras maestras, la Madonna con su hijo y san Juan Bautista y la Crucifixión, la exterior y más espectacular. El autor era muy popular en su tiempo y se inspiraba en Leonardo da Vinci. Vale la pena llegar hasta allí para contemplar esas pinturas.
Prácticamente enfrente encontramos los Jardines de Belvedere, un jardín minúsculo cerca del paseo marítimo que bordea el lago. Está repleto de olivos, palmeras, rosas y camelias así como de varias estatuas de artistas locales.
Mucho más grande es el Parque Cívico, el parque de la ciudad, que se encuentra caminando hacia el otro lado. Está situado cerca del centro, en la punta norte de la bahía, y es uno de los parques más bonitos de Suiza.

Es enorme y está lleno de plantas tropicales, un jardín de rosas, esculturas, antiguas fuentes, una reserva de animales con ciervos y pájaros (que no vi, por cierto) y en verano se celebran conciertos al aire libre. La ciudad está llena de puestecitos de helados aunque espero que la gente tenga más suerte que yo porque la bola de chocolate era pasable y la de vainilla no sabía a nada. Qué desilusión. Muy cerca de la entrada del Parque Cívico encontramos una fuente dedicada al héroe nacional suizo del que ya hablaré más adelante, Guillermo Tell. El personaje me gusta mucho así que me gustó ver la estatua.

En Lugano encontramos también muchas villas, como la Villa Ciani, en el Parque Cívico y hoy sede del Museo de Bellas artes, donde podemos admirar obras de Tintoretto, Pissarro, Monet y Lucas Cranach.
La Villa Favorita es otra de las famosas fincas de Lugano. Está en el noroeste de la bahía y hoy en día es ya más finca que museo. Es un palacete neobarroco propiedad de la familia Von Thyssen, bastante descuidado por lo menos en su parte trasera, que es lo que vimos. En 1992 gran parte de la colección se trasladó al Palacio de Villahermosa de Madrid en virtud de un acuerdo con Patrimonio nacional español. Hasta ese momento era la colección privada más importante del mundo junto con la Fundación Paul Getty. Se puede llegar hasta allí en autobús. El número 2 deja en la puerta. Para cogerlo se tiene que salir por una puerta lateral del Parque Cívico, subir hacia el Viale Carlo Cattaneo e ir a la parada de Palazzo Congressi. El autobús tiene que llevar la dirección a Castagnola. Se llega en unos 5 minutos y la parada está claramente indicada. Hoy quedan en Villa Favorita pinturas, esculturas, mobiliario antiguo, tapices y joyas (que no vimos debido a la hora).
De regreso al centro de Lugano volvimos a la zona próxima a la Plaza de la Reforma para cenar. Lo más normal que se puede encontrar en la ciudad son los restaurantes con comida italiana (pasta, sopa minestrone, pizzas, etc). Nos decantamos por uno que estaba llenísimo, de nombre Tango. Pedí un plato de gnocchi con salsa de azafrán y no sé qué más que estaba francamente bueno.