Sabado. Penultimo dia de nuestras vacaciones por tierras suizas.Pasamos prácticamente todo el dia visitando el museo suizo al aire libre en un recorrido a través del tiempo hacia el pasado de Suiza.Durante 5 horas caminamos (bajo un sol de justicia que aquél día calentaba como ningún otro) entre bosques,prados y campos,entrando y saliendo de 100 casas antiguas,reviviendo la vida cotidiana de la gente de aquella época. Esta visita es ABSOLUTAMENTE RECOMENDABLE para todo el mundo,pero especialmente si vais con niños pequeños,ya que lo disfrutarán muchísimo tocando animales,observando cómo viven en su hábitat natural y asistiendo a talleres donde pueden ver cómo hacen pan y queso artesanalmente tal y como se hacía hace siglos (casi todos los talleres se hacen por la mañana,con la entrada te dan un mapa y un papel donde te informan de las actividades y los horarios).El precio de la entrada es de 22 francos los adultos,11 los niños entre 6 y 16 años y 50 francos el pase familiar.Está abierto desde las 10 hasta las 18:00 h.
*** Imagen borrada de Tinypic ***
El recorrido te lleva a través de los siglos y a través de cada región suiza,con su arquitectura característica,a conocer la vida cotidiana de la gente de la época, nosotros Pudimos comprobar en persona cómo trabajaban los artesanos de la época (tallando madera,tejiendo en los telares,hilando en una rueca…),resucitando las costumbres,las tradiciones,los trajes,las técnicas,los materiales...todo volvió a cobrar vida. Fue un fantástico viaje al pasado.
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Paseamos conociendo zona por zona:el Valais,el Jura,el Oberland Bernés,el Ticino,etc. entrando y saliendo de cada casa,asombrándonos con la realidad que mostraban y lo bien conservadas que estaban,tanto que podias imaginar una escena cotidiana en cualquiera de sus dependencias.
A la hora de comer,lo hicimos en una zona de picnic rodeados de naturaleza y de animales,juntos pero no revueltos y fue encantador. Entre el calor que hacía,la barriga ya llena,el trino de los pájaros,el sonar de los cencerros a lo lejos y los aromas típicos de la naturaleza (hierba,musgo,leña) hicieron que nos costara mucho levantarnos después de un buen rato de reposo y de sobremesa,¡estábamos tan a gustito en aquél remanso de paz y de energía positiva!...
pero continuamos andando,conociendo más,disfrutando,tocando,mirando cómo elaboraban queso artesanalmente (se puede comprar allí y el sabor es auténtico,buenísimo),estuvimos interaccionando con el entorno;en éste museo puedes ser activo y participativo,nos encantó tocar a los animales y sentirnos un poco granjeros por un día *** Imagen borrada de Tinypic ***
Cuando salimos de allí,cansados,con dolor de pies,muertos de calor pero muy satisfechos por lo que habíamos visto y disfrutado,nos fuimos hasta Brienz;no estaba lejos ni de Ballenberg ni de Uetendorf,asi que para no volver tan pronto al apartamento hicimos una paradita allí.La semana se nos está pasando volando,y tenemos la imperiosa necesidad de exprimir cada segundo,de aprovechar el tiempo al máximo,¡si pudiésemos parar el reloj!...
Brienz es muy pequeño,echamos unas monedas en un parquímetro al lado de la estación del tren y nos sentamos a tomar unos refrescos a la sombra en la terraza de un chiringuito que hay allí. Vemos el "Rhotorn Brienz",el famoso tren a vapor que había visto por internet estacionado en una via justo enfrente de la estación de trenes convencionales. Paseando por los alrededores del lago vemos muchas casitas y apartamentos que se alquilan por vacaciones y vemos también cómo las disfrutan los afortunados que las habitan;tiene que ser una gozada despertar por las mañanas y al abrir la ventana encontarte con la hermosa imagen del lago. Allí no hay ruidos,hay tranquilidad total,todas las casas tienen su terreno de césped donde retozaba feliz algún que otro gato. Ya había algún tempranero cenando en su jardín,al aire libre,a la fresca,en la intimidad de su terreno que nos llamó la atención por no estar delimitado con grandes y altas vallas como suele ocurrir aquí con las casas,pero claro,Suiza es Suiza,no es España,allí la gente es tan honrada que hasta nos extraña... una de esas casas tiene incluso su propio embarcadero directo al lago,en fin...calidad de vida 100%.

Los pies nos arden por lo mucho que hemos andado hoy así que los liberamos de la opresión del calzado y los refrescamos en aguas del lago Brienzersee. ¡Cómo se agradece!
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Decidimos volver pronto al apartamento y descansar
El calor y la cantidad de horas que hemos pasado de pie hoy nos empiezan a pasar factura,además tenemos que empezar a recoger y a hacer las maletas puesto que al día siguiente tenemos que dejar el apartamento