Bueno, el día no empezó muy bien porque los de la agencia de alquiler de coches llegaron una hora tarde a entregárnoslo. Al llegar descubrí con sorpresa que era… otro Yaris, del mismo color que el de la isla sur pero con una gran diferencia en cuanto al manejo, era un coche automático. Tuve que leerme las instrucciones, que triste…
Un par de vueltas a la manzana para pillarle el truco y decidimos ir al monte Victoria para poder tener una buena panorámica de la ciudad. Por fin edificios de más de 3 plantas en Nueva Zelanda, hasta nos parecía raro. Subimos hasta arriba del monte y pudimos ver toda la ciudad, gran parte de la bahía, el aeropuerto a lo lejos y los pueblos que había a lo largo de la costa, muchas fotos.
Un par de vueltas a la manzana para pillarle el truco y decidimos ir al monte Victoria para poder tener una buena panorámica de la ciudad. Por fin edificios de más de 3 plantas en Nueva Zelanda, hasta nos parecía raro. Subimos hasta arriba del monte y pudimos ver toda la ciudad, gran parte de la bahía, el aeropuerto a lo lejos y los pueblos que había a lo largo de la costa, muchas fotos.

Wellington desde la colina
Según la guía en este monte se grabaron escenas de los caminos de la comarca en las pelis del Señor de los Anillos, y cerca del parquing vimos un mapa del monte con las rutas para caminar marcadas en diferentes colores. Había una ruta hobbit que te llevaba por los lugares de filmación y volvía a dejarte en la cima, cerca del parking. Ni que decir tiene que la hicimos, y aunque alguna vegetación ha cambiado desde las películas sí que se distinguen lugares y se nota un ambiente parecido a cuando los hobbits abandonan la Comarca por esos caminos llenos de agujas de pino y arbustos. Creímos distinguir el trozo donde se esconden de los Nazguls y otras zonas.

Ruta hobbit, ¡salid del camino!
Al bajar era la hora de comer kiwi (las 13h) y decidimos meternos en el museo Te Papa pensando que no habría mucha gente. Y así fue, estuvimos viendo las 5 plantas del museo con toda la calma y con muy poca gente alrededor, el museo es gratis y vale mucho la pena. Está centrado en Nueva Zelanda, su geografía, clima, fauna y flora, su historia y habitantes. Nos gustaron mucho los edificios maoríes y sus canoas, y las armas de madera y jade. También había un simulador de terremotos y el tema geológico estaba muy bien explicado.
Al salir comimos en un Mc Donalds mientras preparábamos la ruta de la tarde, lo primero fue pasarnos por unas tiendas de suvenirs que hay a las afueras de la ciudad para comprar a buen precio cosas para amigos y familia. Después visitamos la iglesia gótica de Old St Paul´s. Aparcamos delante y al verla creí que ni merecía la pena entrar, se veía enana, recubierta de tablones blancos, muy modesta.
Al salir comimos en un Mc Donalds mientras preparábamos la ruta de la tarde, lo primero fue pasarnos por unas tiendas de suvenirs que hay a las afueras de la ciudad para comprar a buen precio cosas para amigos y familia. Después visitamos la iglesia gótica de Old St Paul´s. Aparcamos delante y al verla creí que ni merecía la pena entrar, se veía enana, recubierta de tablones blancos, muy modesta.

Interior de Old St Paul´s, experiencia religiosa...
Menos mal que entramos… Por dentro es increíble. Nunca había visto una iglesia hecha completamente de madera y me quede alucinado. La luz entraba por unas ventanas bastante pequeñas, con sencillas vidrieras pero le daba un toque íntimo y acogedor. Los arcos y las enormes vigas de madera nativa encajaban como un puzle colosal y los atriles y altares estaban ricamente tallados. Muy recomendable, además el capellán es muy amable y responde a todas las preguntas en un inglés bastante menos kiwi que la mayoría… Conoce bien la catedral y su historia y si yo hubiese dominado bien el inglés me habría pasado un buen rato hablando con ese hombrecillo.
El parlamento cerraba sus tours a las 5 y ya era esa hora cuando salimos de la iglesia así que nos encaminamos hacia los jardines botánicos, situados en la cima de una colina. Ofrecen buenas vistas de una gran parte de la ciudad además de poder disfrutar de su flora, tan bien cuidada como en Christchurch aunque sin sus árboles gigantescos ni su rio navegable, más centrada en arbustos y plantas curativas y decorativas.
El parlamento cerraba sus tours a las 5 y ya era esa hora cuando salimos de la iglesia así que nos encaminamos hacia los jardines botánicos, situados en la cima de una colina. Ofrecen buenas vistas de una gran parte de la ciudad además de poder disfrutar de su flora, tan bien cuidada como en Christchurch aunque sin sus árboles gigantescos ni su rio navegable, más centrada en arbustos y plantas curativas y decorativas.

Botanic Gardens con buenas vistas
Volvimos al hotel, a refrescarnos y lavarnos y decidimos salir a cenar y disfrutar un poco la vida nocturna de la ciudad. En todas partes se hablaba muy bien de Cuba Street y la recorrimos de punta a punta, parando a cenar en una hamburguesería famosa: Fidel´s. Gente de todo el mundo, amplio menú, grandes platos y buena comida, sus batidos son famosos por su sabor y porque son enormes, Gemma no pudo acabar el suyo y al final se lo llevó en un gran vaso de plástico.
Dimos un largo paseo para bajar la cena y a dormir no muy tarde porque al día siguiente teníamos muchos kilómetros por delante, nos íbamos a Mordor…
Dimos un largo paseo para bajar la cena y a dormir no muy tarde porque al día siguiente teníamos muchos kilómetros por delante, nos íbamos a Mordor…