Este día tocaba madrugar para hacer una de las visitas más esperadas del viaje, íbamos a ir a Kanchanaburi a visitar Elephant´s World. Para los amantes de los animales es una visita obligada.
En Tailandia es muy típico realizar treckings en elefante, pero al fin y al cabo son animales que aunque aparentemente están bien, están realizando un trabajo físico excesivo, cargan el triple de peso del debido y la mayoría muestran señales de daños. En los centros como Elephant´s World, tu vas a "trabajar" para los elefantes y desde luego fué una experiencia preciosa.
Por la mañana bien temprano, cogimos el BTS hasta la plaza del Victory Monument, allí hay una zona llena de minivans, en seguida nos indicaron donde debíamos comprar el billete para ir a Kanchanaburi, si no recuerdo mal, el precio para el trayecto de ida y vuelta fué de 300 bahts y se tarda 3 horas.
Ni que decir que en Tailandia, conducir es una auténtica locura... de hecho este conductor se comió un bordillo yendo a toda velocidad y casi nos escalabra, pero finalmente llegamos sanos y salvos.
Nosotros llegamos un poco tarde por lo que tuvimos que buscar transporte hasta el sitio en cuestión, vimos el famoso puente del Río Kwai y encontramos un señor que por 200 baths nos llevó y recogió con una especie de songtaew-camioneta cutre.

Empezamos la visita con algunas explicaciones y almorzamos viendo a los elefantes y a los perretes que tienen recogidos.


Más tarde con toda la fresca tailandesa, nos pusimos a recoger calabazas al sol del mediodía, para después preparar las cestas con la comida para cada elefante.

A los más viejetes, que han perdido la dentadura se le daban bolas de arroz con verduras.

Y después, vino lo mejor, la hora del baño con ellos.

Los mahouts, se pasan el rato dando órdenes al elefante para que te caiga al agua, la verdad es que es un rato muy divertido.

Y al final de la tarde los mahouts llevan a los elefantes de vuelta a la selva.

El resto del día fué tranquilo, vuelta a Bangkok, duchita y aquella noche decidimos quedarnos por la zona de Silom, ya que al día siguiente tocaba otro madrugón.