Ecuador y la costa norte del Perú
Quien piense que para poder tener un espacio para la toalla en la playa hay que levantarse a las 7 de la mañana, debe viajar por el norte del Perú. Kilómetros y kilómetros de playas de arena blanca y prácticamente desiertas nos esperaban en esta etapa de nuestro viaje.
El vuelo Lima, Tumbes es de aproximadamente 1 hora y 30 minutos, nosotros lo hicimos con Peruvian Airlines y nos costó 102 dólares americanos por persona solo ida. Una vez llegamos al pequeño aeropuerto, como era temprano, tal como habíamos planeado cogimos un taxi que nos llevó hasta la frontera con Ecuador en algo mas de 1 hora. Si la ciudad de Lima nos había parecido desordenada, para la frontera entre Peru y Ecuador se acaban los adjetivos. Un sin fin de puestecitos callejeros donde se vende de todo, inundan las calles tanto de uno como del otro lado de la frontera. Como ya sabíamos para cruzarla no es necesario pasar por ninguna aduana, simplemente hay un puente que separa los dos países, con carteles que anuncian la entrada y salida de los mismos.
El desorden, los colores de las sombrillas las animadas voces de los vendedores ambulantes, todo, hace que parezca estés en otro mundo u otra época. Disfrutamos muchísimo estas primeras horas en el norte del país, con mucha pena de no poder pasar un par de días recorriendo el sur de Ecuador. Cuando entraba la tarde, primero en mototaxi y luego en taxi, nos desplazamos a tumbes y posteriormente en un pequeño autobús local hasta Zorritos un pequeño pueblo costero a algo mas de 2 horas de la frontera donde teníamos reservadas algunas noches de hotel.
Las playas de Zorritos se componen de un árido paisaje apenas arbolado y las personas que allí viven, lo hacen prácticamente de espaldas a la costa, mas bien, de espaldas tal y como nosotros lo entendemos. El mar no es un espacio recreativo si no su centro de trabajo. Esto hace que allí se puedan degustar las mas espectaculares mariscadas y pescados a precios totalmente absurdos por lo bajo de estos.
Pasamos allí 3 días donde prácticamente nos acompañaba tan solo el sonido del mar, un alimento para el alma, un recuerdo que nos llevamos con nosotros para siempre. Recomendamos en este lugar el Hotel tres puntas, cuyo dueño es un paisano español. La única pega es que, en los baños no existe cadena del water, hay que llenar un cubo de agua y echarlo por el mismo, para personas de edad se hace incómodo.
¿Donde dormir en Zorritos? Le damos un 6 al Hotel Tres Puntas. Su baño y "sistema del cubo" le bajan la nota.
Nos encaminábamos por la costa hacia el sur del país y mi pasión por la pesca me generaba una enorme morriña de practicar este deporte en el Océano Pacífico. Durante décadas ha sido mi hobby de fines de semana y los días que pasamos en Zorritos, despertó aun mas este ansia en mi. En este punto, cambiamos un poco nuestro viaje, que pretendía ir desde Zorritos y por toda la costa directamente hasta Chiclayo. Llamamos a la segunda de nuestras hijas, que había estado en Perú hace menos de 3 años, porque recordábamos siempre nos hablaba del señor Joaquín de Osma, dueño de un hotel en la zona de Máncora, un poco al sur de Zorritos.
Hasta allí nos trasladamos en poco mas de 1 hora, pasando otros dos días descansando entre amantes del deporte Surf y allí es donde pude quitarme el gusanillo de pescar en el Pacífico gracias al señor Martín un pescador de Máncora que acepto a llevarme en su bote tras la primera noche y mucho mas que eso, nos invitó a su casa para prepararnos un sebiche sabrosísimo de la mano de su esposa Carmen. Finalmente dejamos unos buenos amigos en esta tierra maravillosa.
En definitiva, para relajarse unos días, pasear por las playas desiertas y para los amantes de la pesca un lugar único.
¿Donde dormir en Máncora? Le damos un 10 al Hotel Villa Sirena.
www.villasirenaperu.com Maravillosos paisajes muy bonito hotel, un poco caro pero merece la pena.
Continuamos nuestro viaje desde Máncora hasta Piura (180km) donde nos detuvimos para dormir y descansar. En Perú los viajes por carretera no son del todo cómodos y el cuerpo acusa el cansancio. Esta tumultuosa ciudad costera, ofrece vestígios al viajero de lo que alguna vez fue un encantador lugar. Ahora sin embargo y por su crecimiento desmedido se encuentra despojada del atractivo suficiente para querer pasar allí mas de una noche. Nuestro Hotel Costa del Sol, un lugar sencillo y barato, suficiente para descansar y partir al día siguiente hacia Chiclayo.
¿Donde dormir en Piura? Le damos un 5 al Hotel Costa del Sol.
www.costadelsolperu.com Lo necesario para descansar
En Chiclayo teníamos ya reservada nuestra habitación en un pequeño Hotel, un poco en medio de la nada, su nombre Los Horcones lo conocíamos también a través de nuestras hijas.
Para llegar hasta aquí hay que desplazarse a 30km de Chiclayo, nosotros lo hicimos en taxi, que nos cobró 50 soles.
Desde las habitaciones se observan las Pirámides de Tucume, un lugar no demasiado frecuentado por turistas, pero que nos llamaba la atención precisamente por esto. Allí celebramos una mesada con curanderos locales, un ritual ancestral que nos hizo transportarnos en el tiempo.
Visitamos también el Museo de las tumbas reales en Lambayeque, una parada realmente reconfortante, esta es una ciudad a destacar por su buena comida.
En la tarde del tercer día, nos trasladamos de nuevo a Chiclayo para partir rumbo a otro de los lugares que teníamos marcado con mayúsculas en este viaje, el Valle de las cataratas en la región Amazonas, ¿como visitar el Perú sin conocer la selva?
¿Donde dormir en Chiclayo? Le damos un 9 al Hotel Los Horcones.
www.loshorconesdetucume.com Bonita y sencilla arquitectura, mucha paz y cultura en los alrededores del Hotel.
*** Imagen borrada de Tinypic ***
*** Imagen borrada de Tinypic ***
*** Imagen borrada de Tinypic ***
*** Imagen borrada de Tinypic ***
*** Imagen borrada de Tinypic ***
*** Imagen borrada de Tinypic ***
*** Imagen borrada de Tinypic ***
*** Imagen borrada de Tinypic ***