Un pequeño huracán nos vino de visita durante la noche. Parecía que el viento nos iba a levantar la tienda y llevarnos de cuajo al mar. Menudo canguelo
En un momento crítico, sobre las 02h de madrugada, nos armamos de valor y decidimos meter toda la tienda como se podía en el maletero del coche y nos metimos con los sacos y todo dentro del coche. Al menos pudimos dormir algo. El coche se tambaleaba muy seriamente. Parecía que estábamos sufriendo los vientos invernales de un ocho mil de Himalaya…puffff qué fuerza tenía…
A las 06h partimos de Grindavik dirección a Reykjavik. Con las dos manos al volante fuimos a no más de 50-60 kmh por el medio de la calzada por los vandazos que pegaba al coche. Madre mía vaya escenario tan infernal. La lluvia no caía verticalmente, sino horizontalmente.
Pasamos dificultades para recoger la tienda y hacer las mochilas, no había ni un resquicio. Nos resguardamos bajo la cubierta de una gasolinera pero daba igual. La lluvia y el viento entraban hasta cualquier sitio inimaginable. En una de estas el viento se llevó despiadadamente la bolsa del camping a la boca del infierno. Cuando caminaba intentando adivinar por donde se había ido la bolsa…un bidón de plástico me golpeó de espalda en la pierna llevándome un susto de muerte
Empapados hasta arriba y con signos de nerviosismo nos presentamos en la oficina de devolución del coche. Un chico nos estaba esperando. Al entregar el coche el tío casi ni le prestó atención a posibles desperfectos. En esas condiciones no se podía ni estar fuera en la calle. Nos montamos en su furgoneta y nos dio un papel que figuraba que todo OK y nos llevó al aeropuerto internacional.
El aeropuerto estaba abarrotado, la gente andaba muy nerviosa. La mala noticia se podía presagiar viendo las caras de las personas allí presentes. Vimos como nuestros aviones se habían cancelado por el temporal.
Estuvimos tirados 4 horas larguísimas hasta que por fin nuestro avión partió hacia Londres. Vaya forma tan bestial de despedir a Islandia.
Tras otras 2 horas de espera en Londres cogimos el siguiente vuelo con destino a Biarritz (Francia). Desde allí recogimos el coche y en una hora llegamos por fin a nuestra casa.
Vaya día…nunca lo olvidaremos lo movidito que fue.

