Nos levantamos a las 8. Hemos dormido regular. Nos hemos despertado muchas veces pero no por frío, calor o ruido.
Bajamos a desayunar. Es de tipo buffet y ya no queda mucho.
A las 9 vamos andando hasta el puerto porque queremos visitar las islas flotantes del lago Titicaca. Compramos los billetes de barco (10 PEN cada uno) y el billete de ingreso a las islas (5 PEN).
Nada más llegar sale un barco así que nos montamos. Tardamos unos 20 minutos en llegar a una de las islas. Desde el barco las islas se ven chulas pero cuando bajamos a una de ellas ya nos damos cuenta de que está todo enfocado al turismo. Se ve muy poco auténtica.
Una señora, que se supone que vive allí, nos da una pequeña charla. Luego damos un paseo por la isla que, como es de 6x4 metros, permite dar 4 pasos.
Después, un señor nos dice que podemos ir en un barco hecho de totora a una isla con restaurantes y bares. Nos cobra 15 PEN por los 2.
La otra isla es todavía peor que la anterior porque, efectivamente sólo hay restaurantes. También es muy pequeña así que paseas esquivando al resto de turistas, y eso que somos un grupo de unos 20.
Nos montamos en el barco de vuelta y esperamos a un matrimonio peruano que está comiendo tranquilamente. Volvemos al puerto después de 1 hora y media.
La verdad es que, a pesar de que las islas son peculiares, la visita ha sido un poco decepcionante. Apenas ves nada y dudas de que realmente allí viva gente.
Vamos a visitar la catedral pero está cerrada.
Luego vamos a la casa del corregidor, que la verdad es que es lo más bonito de Puno. Y tiene una terraza para tomar algo que está muy bien.
Después, vamos a comer al restaurante Ukukus. Somos los únicos turistas y eso que está lleno. Yo pruebo otro de los platos típicos de Perú, al ají de gallina. Está bueno pero la salsa es fuerte y acabas un poco empachado.
Después de comer vamos a descansar un rato al hotel.
Salimos a tomar un mate y un zumo a la terraza de la casa del corregidor que os he mencionado. Damos un paseo por la única calle con ambiente y tomamos unas cervezas en un bar de madera que está muy bien. Y ponen un vídeo de Loquillo!!!
Nos está haciendo muy bueno todo el viaje pero aquí, en cuanto se va el sol, hace un frío...
Vamos a cenar a La Casona, un sitio un poco más elegante en el que cenamos bastante bien por 140 PEN, hasta ahora lo más caro que hemos pagado por comer. Eso sí, con botella de vino incluida.
Después nos vamos al hotel porque, aunque hoy ha sido un día tranquilo, mañana nos toca madrugar y, otra vez, bus hasta Cusco.