Bajamos a desayunar a las 6 y a las 6:30 estamos en recepción. El desayuno está muy bien. A las 6:30 llega el autobús.
Hacemos una parada de 10 o 15 minutos en la plaza del pueblo para dar una vuelta y visitar la iglesia.
Subimos a la cruz del Cóndor. Por el camino se ve el valle del Colca y las terrazas de cultivo. El paisaje es espectacular.
La carretera (por decir algo) es horrible. A las 8 llegamos a la cruz del Cóndor. Nada más bajarnos del autobús ya vemos los primeros cóndores volando.
Está chulo pero los ves tan lejos que no se aprecia lo grandes que son.
Hay bastante gente pero no tanta como esperábamos. Hacemos una rutilla por distintos miradores. Vemos a los cóndores un par de veces más.
A las 9:10 bajamos a Chivay. Por el camino hacemos un par de paradas para ver el valle. En una de las paradas probamos el helado de la flor del cactus. Está rico. Sabe parecido al kiwi. Obviamente paramos siempre donde hay puestos de comida o souvenirs.
A las 12:40 llegamos a Chivay. Tenemos hasta las 13:20 para comer.
Vamos a plaza a tomar una cerveza y comemos un par de sandwich. A las 13:20 estamos en el autobús.
Hay gente que cambia de autobús. Nosotros seguimos en el mismo.
Hacemos una parada en un chiringuito en el altiplano. Allí, la gente que vuelve a Arequipa, se cambia de autobús. Nosotros, como vamos a Puno, nos quedamos. Se sube más gente.
Hasta Puno hacemos 2 paradas. Una ver un lago y otro para ver flamencos chilenos. La verdad es que ya estamos cansados del autobús y en la última parada ni nos bajamos.
El guía que nos va explicando las cosas que vemos es muy gracioso porque habla muy despacio, como si fuéramos niños. Y todo lo dice en español e inglés.
Cuando estamos a punto de llegar, hemos tenido que parar para que el guía comprase pastillas para el soroche (mal de altura) porque hay una señora que se encuentra bastante mal. No ha salido del autobús en todo el día. Nosotros al final del día tenemos un poco de dolor de cabeza y más cansancio de lo normal, pero nada más.
Llegamos a Puno a las 19. El bus nos deja en la plaza de Armas, junto a nuestro hotel (Casona Plaza Hotel Centro, 55 dólares la noche). El grupo de portugueses también se hospeda aquí.
Se ve que el hotel es viejo pero está bastante bien. Y, sobre todo, muy bien situado.
Salimos a tomar algo por la calle peatonal donde están todos los bares y restaurantes. A las 8:30 o 9 vamos a cenar a una pizzería (prácticamente sólo hay pizzerías) y nos vamos a dormir porque estamos muy cansados.
Mañana, por fín, no tenemos autobús!!!