Dormimos 3 noches en el Skybird homestay (19$/noche) y no sabría por dónde empezar para describir el mejor sitio en el que me he alojado en mi vida. No hay que imaginarse un hotel de 5*, con piscina, lujos... No, estás alojado en casa de Lac, una casita con su huerto y un jardín plantado con mucho gusto. La habitación: gigantesca, con una cama enorme, cómoda y una limpieza escrupulosa. Pero lo que te hace sentirte mejor que en tu casa es la calidad humana de Lac, una persona que se preocupa constantemente por que estés a gusto, por decirte cada día lo que puedes hacer y cómo ahorrarte unas perrillas para conseguirlo. Te recibe cada mañana con una sonrisa y te prepara un desayuno distinto y delicioso cada día (incluso te prepara un bocata para llevar si el día que te vas lo haces temprano). Lac nos llevó él mismo la ropa a la lavandería cuando le preguntamos y nos sacó el bus a Hue, sin quedarse un sólo dolar de comisión (1$/Kg ropa y 6'5$ el autobús). Su casa está a unos 2km del centro y a 4km de la playa, pero tiene bicis gratis a tu disposición con lo que no hay ningún problema.
Pero sin duda lo que nos sorprendió fue que la primera mañana nos dijo que ese día era el 20 aniversario del fallecimiento de su padre y que le honraría que fuesemos con su familia a la conmemoración. Así lo hicimos. A las 11 fuimos con Lac a la casa de la familia, dónde estaba toda la familia (unas 20 personas). La celebración consistía en unos rezos en una especie de pequeño altar que hicieron y una comida con la familia. La gente se distribuía en tres mesas: hombres, mujeres y niños (en la que estábamos mi novia y yo) y otra mesa con gente a la que no sabían bien cómo colocar: adolescentes y chicos jóvenes.
La comida fue increíble y abundante: rollitos de gambas, oreja de cerdo, una especie de caldo de cocido, panceta asada, una especie de lacón, pastel de huevo, verduras, postres deliciosos envueltos en hojas de platanos y muchas más cosas que no conocíamos. Nos hacían probar de todo, nos cebaban, me llenaban mi cuenco de cosas porque les debía dar pena mi nula destreza con los palillos a la hora de coger cosas.
Nos pareció curioso que los hombres beben cerveza caliente y las mujeres coca cola, sin excepciones. Uno de los cuñados de Lac venía continuamente a brindar conmigo y a bebernos los vasos de cerveza de trago. Y aunque podría haberme tomado muchos más, después de un montón de vasos tuve que rajarme: no sabía las tradiciones y podía haber chupitos, licores de arroz u otros brebajes que pudiesen dejarme en ridículo delante de aquella familia. Pero no fue así, después de los postres viene el té y nada más. Fue una pena, podía haber sido el segundo vietnamita al que emborrachara en el viaje (esta historia llegará más adelante).
Es cierto que la comunicación era casi nula, pero en ningún momento nos sentimos incómodos compartiendo un momento tan auténtico y tan grato con esa familia. Sólo dos sobrinas hablaban inglés y charlamos muchísimo con ellas porque eran dos chican con grandes inquietudes, que estudiaban en la universidad y soñaban con conocer Europa. Pocas veces al visitar un lugar tienes una oportunidad así, pero la suerte estuvo de nuestro lado y vimos como vivía una familia de clase media-alta de Vietnam.
Nos despedimos de todos ellos tras agradecer a las cocineras la comida y pusimos rumbo con nuestras bicis a la ciudad antigua de Hoi An. La ciudad antigua nos pareció el pueblo más encantador de todos los que vimos en Vietnam y era aun mucho más bonito de noche cuando se encendían todos los farolillos. Se puede pasear por la ciudad antigua y hay varias taquillas en las que puedes adquirir un bono (110.000 VND/5$) para visitar 5 de las 18 casas típicas, museos o monumentos que hay abiertos al público. Echando un vistazo se puede ver más o menos de qué trata la visita y puedes elegir en qué casas gastar tus 5 tickets. A nosotros nos gustó mucho el Quang Trieu, que tenía varias estatuas fuente de dragones.
En la ciudad antigua hay muchísimos restaurantes y tiendas de recuerdos, así como sastrerías. Si estáis interesados en haceros algún vestido o traje os recomiendo dar primero una vuelta para tantear los precios y coger ideas. Yo compré dos camisas de muy buena calidad por 15$ cada una y mi novia se hizo tres vestidos que le costaron entre 25 y 35$ dependiendo de la complejidad y la calidad de los materiales. Das una señal y te los tienen preparados al día siguiente, que vas a recogerlos y te hacen algún ajuste en caso de ser necesario.
En Hoi Ann es dónde más barata encontramos las cervezas, costando en los Happy Hours (que en muchos casos duran todo el día) desde 4.000 VND (0,20$) una caña o unos 10.000 VND (0,5$) las botellas de 45 cl. Los restaurantes del otro lado del río tenían muy buenos precios (platos principales por 50.000 VND/2'5$) y tenías la vista privilegiada de la ciudad antigua.
Después de tomarnos unas cuantas y ver la iluminación nocturna cogimos las bicis y pusimos rumbo al guest house. En la comida nos explicaron que en Vietnam no existían los controles de alcoholemia y que no era ilegal conducir mamao, siendo obligación de los otros conductores esquivar a algún paisano que iba haciendo eses con su moto..
Cuando planeamos el viaje desde aquí pensamos muchas cosas que hacer: visitar el yacimiento de My Son (20 Km en moto), bucear o visitar las Islas Cham (3 horas de Ferry, por horarios no merece la pena ir y venir en el día, está bien para quedarte allí en casa de alguien y volver al día siguiente). Pero como teníamos que recojer los vestidos y estábamos cansados decidimos pasar el día siguiente en la playa y seguir disfrutando de la ciudad antigua que tanto nos gustó.
Tras despertarnos y acercarnos a la sastrería en el Mercado a hacer los retoques del vestido pusimos rumbo a la playa por caminos para disfrutar del paisaje de los arrozales. En la playa tienes que dejar el "vehiculo" en un parking y son muy espabilados. Cuando llegas te piden 1$ por si cuela. Cuando le dices tururú te rebajan de golpe a 10.000 VND y cuando giras la bici para largarte a otro sitio acabas pagando 4.000 VND por cada bici. Realmente pienso que habría sido mejor haber dejado las bicis 50 metros antes y probablemente haber aparcado gratis a cambio de tomarnos una cerveza en algún chiringuito.
La playa es larguísima, está perfectamente limpia y tiene una arena blanca y fina muy bonita. Está llena de restaurantes a pie de playa que te dejan sombrilla y tumbonas a cambio de comer allí. La mayoría de la gente se queda al principio, si caminas 1000 metros puedes disfrutar de la playa para ti sólo y por el camino encuentras gente que vende cervezas y te puedes tumbar todo el día por el módico precio de 15.000 VND (0,70$) la lata de cerveza. Luego recuerdas cuanto te saldrían dos tumbonas, sombrilla y cervezas en una playa española y te da algo...
Comimos calamares y pescado fresco a la brasa en uno de los chiringuitos (300.000 VND/14$ los dos) y cuando nos cansamos de sol y playa nos marchamos a ducharnos y a pasar nuestra última noche en la encantadora ciudad de Hoi An.