15 Septiembre Esta noche se la ha tirado lloviendo y cómo no, al levantarnos la lluvia continúa. Desayunamos tranquilamente lo que nos entra con el alojamiento del hotel, que consiste en té, café, fruta, huevos al estilo que quieras y pancakes, no está nada mal.
Nuestra idea en el día de hoy era coger un Dalla- dalla hacia Nungwi, pero hablando con otros chicos alojados en el mismo hotel y que vienen de Nungwi, nos dicen que lloviendo es mejor no ir en Dalla-dalla porque muchos están abiertos por los laterales, tapados con una carpita y las mochilas las ponen arriba. Así que descartamos esa idea y nos proponemos coger un taxi, que entre los tres no nos saldrá muy caro, pero preferimos que afloje un poco la lluvia. Nos quedamos hablando y leyendo en el balcón del hotel, los chicos nos recomiendan un par de alojamientos en Nungwi.
Casi a las 12h deja de llover y Xavi y Víctor salen en busca de un taxi. Como el taxi no puede acceder hasta la puerta del hotel, nos espera a una calle, muy cerca. Acordamos inicialmente pagarle 35000Tsh. Ya montados, nos explica que tiene que pasar por una especie de oficina para que le den un papel para sacar el taxi de Stone Town, no lo entendemos muy bien, pero vamos todos, pasamos por ahí y nos podemos rumbo a Nungwi. A medio camino le para un hombre que le pide ese papel, el taxista nos explica que no es policía, que es como un control de turistas. Pasamos por dos controles de policía con barrera y en cada uno el taxista les soltó 1000Tsh en mano, no sabemos si es corrupción como pasaba en Kenia. Un Dalla-dalla nos adelanta en un momento que había un gran bache y ¡zasca! Como íbamos con las ventanillas bajadas y con lo que había llovido, nos salta el agua y nos pone perdidos!! Qué risa, no podemos parar de reírnos, incluso él se ríe. Los limpiaparabrisas no tienen agua y por la luna delantera no se ve un pijo, así que tiene que parar a pedir agua y poder limpiarla. Finalmente llegamos a Nungwi, le decimos que nos lleve directamente a James Guesthouse, uno de los recomendados, preguntando a la gente llegamos y nos deja en la misma puerta.
Hemos tardado 1,20h aproximadamente en llegar. Al final, con tanto control, y tal y como vemos como ha quedado el coche, lleno de barro, le damos 40000Tsh y eso que nos ha llevado con una música que amuermaba y con medio camino con el intermitente puesto, pero pobre hombre, se ha merecido ganarse los 5000Tsh más.
En la guest house nos alojamos, negociamos con el dueño por teléfono, si nos quedamos una noche son 15000Tsh/persona solo alojamiento y si nos quedamos más de una noche nos mantiene el precio, pero nos da desayuno. Como todo nos parece bien y la habitación está bien nos quedamos.
Salimos hacia la playa a conocer el sitio. El tiempo no acompaña, aunque ha parado de llover, no sale el sol y aún y así, el color de la arena y el mar, es alucinante, un paisaje precioso.
*** Imagen borrada de Tinypic ***
Vamos a informarnos de los precios de las excursiones y submarinismo. Para el submarinismo nos pasamos por las distintas oficinas que hay, prácticamente todas ofrecen lo mismo, con precios similares y si pagas en efectivo, te pueden mejorar el precio. Por cierto, aquí no hay cajeros, en toda la isla de Zanzíbar, solo hay en Stone Town. Aquí hay casas de cambio, con un precio muy, muy malo. Víctor se decide y contrata una para mañana en Ocean Diving, dos inmersiones en Mnemba por 100$. Para hacer otro tipo de excursión, se te van acercando chicos por la playa para ofrecerte una excursión de todo el día, de 9h a 16h, con barquita, para hacer snorkel en Mnemba, visita de otra playa y comida que consiste en pescado fresco hecho a la parrilla, por 20$/persona. Intentamos regatear, pero no hay manera, así que como no la queremos hacer mañana, sino pasado, para hacerla los tres, le decimos que nos lo pensaremos y que mañana ya la contrataremos.
Nos vamos a dar una vuelta por las tiendas, hay muchas menos que en Stone Town, pero tienen las mismas cosas y si eres buen regateador consigues buenos precios, no es que sean más caros aquí. Mientras damos la vuelta playa arriba, playa abajo, nos vamos fijando en los restaurantes para ir luego a cenar. ¡Sorpresa! Nos encontramos a nuestros amigos los alemanes del Meru! Jaja
Cuando anochece, nos vamos al hotel a descansar un rato. La calle que lleva al hotel no tiene luz, menos mal que vamos con el móvil, si no, no veríamos un carajo. Cuando llega la hora nos vamos a cenar, vamos directos a un restaurante que nos ha gustado, tiene expuesto el pescado y los precios están bien. Nos damos cuenta que el camarero era mucho más simpático antes de sentarnos, para “cazarnos” que sirviéndonos, es más bien un rancio ahora. Cuando acabamos de cenar nos vamos a otro garito más cerca del hotel para tomarnos un mojito para despedir la noche. Hoy no hay ambiente, todo está muy tranquilito, nos han dicho que los lunes no hay fiesta, será para descansar después del fin de semana.