Hoy toca excursión, nos levantamos tempranito y recorremos los 160Km que separan Florencia de La Spezia, como llegamos pronto pudimos aparcar en el parking gratuito que hay cerca de la estación (siguiendo las indicaciones de la estación de tren se llega sin problemas), unos 10 minutos andando y dispuestos a sacar los billetes, el pase de 24h cuesta 13€ (descuentos para los menores de 18). Si no hay sitio en la estación hay otro parking, pero es de pago. Puedes utilizar el tren entre Monterrosso, Vernaza, Corniglia, Maranola, Riomaggiore y la Spezia sin limites, además los autobuses internos, los senderos (cuando nosotros fuimos estaban todos cerrados) y alguna otra cosa.
Lo primero que hay que tener en cuenta al visitar estos pueblos es que no son un museo, es decir son pueblos habitados con sus desconchones en las paredes, su ropa tendida, sus pescadores sentados junto al puerto mirando turistas, y por supuesto muchos, muchísimos turistas, si es posible evitar la temporada alta y si no lo es, como en nuestro caso, al menos evitar los fines de semana, ya que los pueblos son pequeños y la presión de los turistas se nota mucho.
Fuimos directo a Monterosso el más alejado, para luego ir volviendo el tren estaba tope ya que mucha gente iba a la playa (luego los trayectos fueron más tranquilos), en unos 20 m estábamos allí, según salimos de la estación nos dirigimos a la derecha, zona de la playa y la primera impresión nos dejó un poco fríos, una playa maja (toda privada) pero el pueblo sin ningún atractivo especial, regresamos hasta la estación y nos dirigimos hacia el otro lado, después de pasar un túnel nos encontramos con el auténtico pueblo, calles estrechas, casas de colores, una preciosa iglesia, etc un sitio muy agradable aunque no el más bonito de la zona. Tras un paseo vuelta al tren y nos vamos a Vernaza.
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Como en 10 minutos llegamos a Vernaza, probablemente el pueblo que quedó peor parado de las riadas de 2011, pero conserva mucho que ver, el mucho más pequeño que Monterosso y no tiene playa, pero hay una zona bonita para bañarse, nosotros nos dimos un buen chapuzón.
El pueblo es básicamente la calle que baja de la estación al puerto, por lo que "todos" estábamos allí, pero con un poco de paciencia se puede disfrutar de un precioso lugar. En la calle principal como a mitad hay una heladería en la derecha según bajas que tiene un granizado de limón estilo siciliano impresionante (los limones de la zona son famosos).
En Corniglia no paramos porque si no nos daba tiempo, continuamos a Maranola y a Riomaggiore los dos preciosos, este último con calle muy muy empinadas, las personas com problemas de movilidad no lo tienen fácil aquí. Una buena opción para comer en Riomaggiore son un par de freidurías que hay en la calle principal, los cucuruchos de calamares (9€ el grande) están buenísimos y justo enfrente hay una creperie con unos crepes de nutela que son el postre perfecto.
Regreso a la Spezia y camino de Florencia.



