De nuevo otro madrugón. Habíamos quedado a las 7:45Am con Sangeeth y en mi cabeza no paraba de dar vueltas el tema de Peradeniya
Desayunamos tan bien como siempre y puntualmente encontramos a Sangeeth en el lugar acordado. Como decía en la anterior etapa, nuestras maletas no vinieron con nosotros hasta el coche, sino que llegaron hasta allí por tuk tuk gestionado por el propietario de la guesthouse (esa cuesta para llegar al alojamiento… En fin). Sangeeth vino en una furgoneta Nissan de 7 plazas y ¡con su hijo pequeño! Tímido pero bien majo
El día anterior cometimos la torpeza de no cambiar dinero y andábamos algo justos para los días que venían después, más aún porque en Nuwara Eliya y sobre todo en Ella no sabíamos cómo andaría el tema de las joyerías para cambiar. Se lo dije a Sangeeth y nos llevó a una zona que él conoce para cambiar pero era tan pronto que estaba todo cerrado. Nada, habría que intentar hacerlo en Nuwara Eliya. En el trayecto le dije como unas 50 veces que andaba preocupada por el tema de Peradeniya, sobre todo porque si ese tren de las 8:47 no iba adonde pensábamos ya no daría tiempo para llegar hasta allí a las 8:32Am. Él me dijo que esa parada era nueva y que no me preocupara. Al llegar a la estación, él bajó del coche y nos pidió que esperáramos porque iba a confirmar todo bien. Al momento vino sonriente. Todo estaba correcto. Hay una nueva parada del tren a las 8:47Am en Kandy. Respiré tranquila por fin, aunque aún me duró la histeria hasta que vino el tren
. Nos despedimos de Sangeeth y quedamos con él en vernos de nuevo 3 días después en nuestro alojamiento de Ella. Nos volvió a decir que él sería quien conduciría aunque ya dejó caer que si no pudiera ser, enviaría a Champi. Un clásico entre los conductores por lo que he podido leer antes y después del viaje: sí pero si es que no, ya envío a alguien. En este caso, la opción Champi era buena pero me apetecía viajar con Sangeeth, me cayó bien.
La estación de tren no tiene mucho misterio. Hay 3 andenes y está bien indicada:

El tren llegó puntual. Era uno de los azules, algo más modernos que los habituales. Los billetes eran de primera clase (en este tren no hay observatory room), en un vagón climatizado, con televisión… Ya se ha comentado en otros diarios, pero no merece la pena coger estos billetes



No se me hizo muy largo el trayecto y eso que fueron unas 4 horas. Entre que me levantaba a las puertas para asomarme cantidad de rato, volvía y descansaba y vuelta a empezar, se fue pasando el rato. Por cierto, de vez en cuando pasan vendiendo alimentos y bebida pero sin duda mi consejo es llevar algunas provisiones para el trayecto. Al llegar a Nanu Oya pude hacer con más calma una foto del tren:

Al salir de la estación hay un montón de taxis y tuk-tuks. Había un par de personas que parecían las encargadas de ir distribuyendo a la gente. Nos indicó que el precio del tuk-tuk eran 500LKR y el de taxi 800LKR. Intenté negociar pero me da que ahí no había posibilidad, parecía precio cerrado (porque además luego esa persona avisaba al tuktukero, es decir, no negocias con el conductor directamente). Pues nada, a montar de nuevo en motillo que es bastante más divertido que en coche. Ah! El cambio de clima también se notaba aunque ya íbamos preparados para el fresquete. El trayecto fue de unos 15-20 minutos. El plan para esa tarde era visitar Pedro State Factory así que negocié con el tuktukero para ver si nos podía llevar él después de comer, pero no llegamos a un acuerdo
En Nuwara Eliya estuvimos dos noches y el alojamiento escogido fue el hotel Daffodils. El frío nocturno nos daba cosilla, así que buscamos un sitio donde tuvieran calefactores (aun con sobrecoste, no nos lo cobraron cuando lo pedimos, tengo que decirlo) y tras ver varias opciones, Daffodils fue el escogido. Está muy nuevo, nuevísimo… y ya. Se acabaron las virtudes
Una vez que dejamos las maletas nos fuimos a comer al Grand Hotel, ya que habíamos leído buenas referencias y no parecía tan caro como el nombre y la apariencia podía indicar. Y no lo fue, comimos bien por 2100LKR.
El siguiente objetivo era encontrar un tuk-tuk para movernos y ahí la suerte se alió de nuestro lado: caminando hacia la calle principal vimos a dos tuktukeros, uno de ellos nos preguntó si necesitábamos transporte y dijimos que sí. Empezamos a charlar sobre dónde queríamos ir y a negociar el precio, llegando a un acuerdo bastante rápido. Y así fue como conocimos a Hashan

Total, que negocié con él 600 LKR por la visita a Pedro State Factory y allá que fuimos. Está a menos de 15 minutos y eran las 4pm cuando llegamos. De hecho, coincidimos con las recolectoras que venían cargadas de té a las espaldas para terminar su jornada (tenedlo en cuenta: en general su jornada acaba a esa hora). La fábrica cierra a las 5pm, así que nos dio tiempo a hacer la visita. Pagamos 400LKR por las dos entradas. Curiosamente, fue la única factoría de té en la que pagamos entrada en los dos días que estuvimos allí. Y las explicaciones fueron muy similares a las recibidas en otros lugares, así que la moraleja es que si no queréis aflojar más rupias, podéis prescindir de Pedro State Factory. Tras acabar el tour por las instalaciones, dimos un paseo por los senderos que rodean los campos de té, aunque las recolectoras ya no estaban. La paz, la pureza del aire… Qué maravilla. Ahí me di cuenta de que mi nivel de visualizar Budas y diversas deidades estaba algo sobrepasado por los días anteriores y realmente agradecí algo de naturaleza a mi alrededor



Tras un buen paseo volvimos donde Hashan nos esperaba. Nos propuso si nos apetecía ir a ver la cascada Lover’s Leap, que no estaba lejos (yo ni idea, no había leído nada sobre esa cascada), así que le dijimos que sí, claro está

Serían cerca de las 7 cuando llegamos de vuelta al hotel. Negocié con Hashan el precio para el día siguiente. La idea era ir a Macwwod’s, ver si parábamos en Blue Bird Factory, Ramboda Falls y llegar hasta el Tea Bush Hotel para ver las vistas desde su terraza. Tras una corta negociación acordamos 1200 LKR para todo ese trayecto, lo que me pareció bastante razonable.
Estábamos bastante cansados y sin ganas de salir a cenar después de la ducha, así que encargamos la cena en el propio hotel. Craso error, ellos a su vez la piden fuera (a saber dónde) y fue un fracaso
Con el cuerpo algo torcido entre otras cosas por el hotel, la cena y el frío, nos fuimos a dormir.