Nos despertamos pronto y fuimos a desayunar al buffet.
Aprovechamos el día para disfrutar del hotel, explorar las playas de los alrededores y tumbarnos al sol.
Por la noche cenamos en el restaurante japonés (a la carta), la comida estaba buena y la cocinan delante de ti, mientras hacen un poco de espectáculo.

A continuación fuimos a Playa del Carmen, que no fue especialmente de nuestro agrado. Intentan venderte de todo, llamándote a cada paso que das y nos sentimos un poco inseguros, quizás porque también acabábamos de cambiar el dinero. Además todos los suvenires son más caros aquí.