Tras una divertida cena de “Thanksgiving”, que terminó en el backyard tomando cervezas con la bahía de Pensacola como invitada de lujo, comenzábamos nuestro último día en Pensacola.
Para el último día habíamos dejado el plato fuerte de Pensacola.

Como comentaba en etapas anteriores, Pensacola es el hogar de los Blue Angels. La patrulla acrobática de los U.S.Navy. Estos tienen su sede en la Naval Air Station de la ciudad. Además, la base cuenta con el Museo Nacional de aviación naval. Uno de los museos de aviación más completos del país.
Esta base naval tiene su origen en 1913, y cuenta con 3 pistas de aterrizaje diferentes. Es sede de la escuela de entrenamiento
Tras un desayuno ligero, pues la cena del día anterior había sido bastante pesada (O quizás las cervezas de después), los 4 nos subimos al coche y nos encaminamos hacia la Base.
Pequeño inciso, Michael trabaja para un contratista del ejercito, lo cual nos permitió salirnos un poco del recorrido habitual.
Fijaos en la foto siguiente. La base ocupa toda la isla.

Llegamos al control de la entrada, y como en cualquier instalación gubernamental americana, debes llevar un documento con fotografía que te identifique. Si no, no entras. Yo me identifique con el carnet de conducir español y Ana con su pasaporte, y ningún problema.

El interior de la base es una ciudad con casas para los militares, campos de golf e incluso cementerio. Allí se considera un honor el poder ser enterrado dentro de las instalaciones de la base.


Dentro de las instalaciones de la base, existen varios lugares abiertos al público para su visita, pero eso era demasiado fácil…….
Nosotros fuimos con el coche hasta el edificio administrativo, pasamos ante 4 militares uniformados y armados y subimos por unas escaleras de servicio, mientras Michael nos instaba a no hablar ni hacer ruido, no se si por secretismo o por no molestar.

Después de tratar con la CIA y pasar momentos de tensión, ¿Ahora toca andar en secreto por las instalaciones del ejército americano? …… Pues nada, a ello. ¿Quién dijo miedo habiendo hospitales?

Tras pasar por unos despachos donde Michael saludó a algunas personas, volvimos a las escaleras y subimos hasta el último piso, saliendo junto al despacho del Capitán Keith Hoskins, EL COMANDANTE DE LA BASE. Evidentemente, a la puerta de su despacho, una secretaria y otro militar uniformado y armado. ¿Pero dónde demonios vamos?
Pues bien, nuestro destino era una pequeña habitación junto al despacho del comandante. Un pequeño museo de elementos de la escuela de fotografía aeronáutica de los US Navy. Otra de las “escuelas” que tienen su sede en esta base. Michael había solicitado que nos dejasen acceder, y al parecer, nos lo permitieron, pero no debía ser algo muy oficial cuando nos pedía mantener silencio en nuestro camino hacia este lugar.

La sala tenia auténticas joyas de cámaras y elementos fotográficos. Casi todo Nikon…..


Además de esto, también había una buena colección de parches de diferentes grupos militares. Tanto aéreos, como de fotografía de diferentes grupos del ejercito americano. Una verdadera rareza.

Sobre los estantes se exponían algunos de los manuales que se habían utilizado en su momento en esta escuela fotográfica. La mayoría eran de la época de la fotografía analógica, pero aun así había que echarles un vistazo.

Lo mas destacado de esta sala era el periscopio……… ¿Periscopio? Pues si. En esta sala se instaló un periscopio, creí que entender que provenía del USS Drum, el submarino que habíamos visitado el día antes en Mobile. Pero lo mejor de todo es que el periscopio es 100% funcional, con lo que se puede ver todas las partes de la base naval con este artilugio.
Toda una experiencia el poder visitar esta pequeña exposición, no abierta al público.
La siguiente visita, Fort Barrancas.
Fort Barrancas es una construcción militar a la entrada de la bahía de Pensacola que debe su nombre a la primera construcción del lugar, Fuerte San Carlos de Barrancas (1787), construido por los españoles para proteger la entrada de la bahía, aunque existen datos de otros fuertes construidos en el mismo lugar desde 1698. Actualmente se conserva parte en la zona mas baja de la colina. En muchos lugares, esta zona es llamada Fuerte San Carlos (Fort San Carlos), pues la mayor construcción actual, proviene del año 1839, cuando fue reconstruido después de que las batallas entre españoles e ingleses primero, y entre ingleses y americanos después, destruyesen las construcciones existentes. Parte de estas batallas tuvieron como protagonista al General Andrew Jackson.

La parte de color blanco es lo que se conserva de la época española.

La visita comienza en el centro de recepción de visitantes, donde se explica la historia del lugar con paneles, videos y maquetas, y donde además hay baños y tienda de regalos. La entrada al fuerte es gratuita.
Una vez en los edificios, lo mas recomendable es visitar la zona alta, donde junto a algunas reproducciones de cañones, se tiene una vista fabulosa de la entrada de la bahía, e incluso del fuerte que existe al otro lado de la bahía. Fort Pickens.


Se puede bajar a la zona española a través de un oscuro pasadizo (Ojito que el suelo tiene arena y puede resbalar), pero realmente no tiene mucho que recorrer.


La parte trasera, tiene un curioso diseño en forma de cuña invertida, con disparaderos a ambos lados del pasillo interior, para crear un fuego cruzado letal para los posibles atacantes.

Colocarse en una de esas “ventanas” y pensar en tener que disparar a través de ella a una fuerza invasora me dejó una sensación bastante rara.

Esa sensación se volvió incomoda, aun mas, al recorrer los largos pasillos que recorren la instalación completamente.


Cabe destacar que además de a EEUU, Gran Bretaña y a España, esta instalación militar acogió al ejercito de los Estados Confederados de América durante la guerra civil americana.
Tras esta visita histórica, compramos algunas cosas en la tienda de regalos y nos fuimos al faro de Pensacola.

Este faro es la tercera construcción de este tipo levantada en este lugar, y se puede fechar en 1859. Se eleva unos 46 metros sobre el suelo, y se puede acceder a la torre, previo pago de 6$, subiendo 177 escalones por una escalera metálica de caracol.

La escalera no resulta muy claustrofóbica, ya que cada poco espacio hay ventanas a través de las que podemos ir mentalizándonos de la vista que nos encontraremos en lo alto de la torre.
Eso si, advierto una cosa. El faro tiene fama de albergar algunos fantasmas, tanto es así que en el se han grabado programas de Tv de búsqueda de fantasmas. Nosotros aprovechamos para comprar un libro titulado "Haunted Pensacola"

Ya en lo alto, las vistas no defraudan. Os recomiendo que si pasáis por Pensacola, no dejéis de pasar por este lugar. A un lado la bahía y la costa, con Pensacola al fondo.

Al otro, una buena panorámica de la Base, sus pistas de aterrizaje y sus hangares.


Ademas pude ver un Texan de hélices utilizado en el entrenamiento de los pilotos de U.S. Navy.

Mientras miraba hacia las pistas me llevé una de las sorpresas agradables de este viaje. Por desgracia, los Blue Angels habían finalizado su temporada unos 15 dias antes con el festival aéreo que realizan en Pensacola, tras haber estado en cantidad de eventos fuera de “hogar”, con lo que no tenia esperanzas de verlos en acción, ni de ver uno de los aviones únicos a nivel mundial. “Fat Albert”, el Hercules que acompaña a los F-18 de Blue Angels en sus espectáculos, pero mi sorpresa fue mayúscula, cuando vi a “Fat Albert” fuera del hangar junto a dos F-18 Hornet de los propios Blue Angels.

Por suerte había llevado el teleobjetivo para poder fotografiarlos. No los veré volar, pero al menos puedo tacharlos de mi lista de aviones por cazar.
La siguiente visita también se podía ver desde el faro. El Museo nacional de aviación naval.

A los pies del faro nos encontramos un nuevo pelicano con otros colores. Desde luego que hay una plaga de estatuas de este estilo.

Era la hora de comer, y tras la revisión de bolsas, cámaras y demás de la puerta, entramos. El museo es gratuito. Nos fuimos a la cafetería y tras comer unos sándwiches de carne, a recorrer el museo.
No voy a poner fotos de cada avión……esto seria ilegible, y a la mayoría de los que lo leeis, no creo que os interese en exceso este tema, pero si alguien tiene interés, puede escribirme. Permitidme que os muestre solo algunos.
La exposición esta dividida en dos grandes hangares. El primero de ello mas dedicado a la aviación militar que ya esta retirada de circulación, donde se pueden ver:
- PB-40 Warhark

- El NC-4. Primer avión en cruzar el Atlantico en la historia de la aviación. (Atentos al tamaño del aparato)

- Un L-10 Electra como en el que desaparecio Amelia Eckhard

- O uno de mis favoritos, el Vaught Corsair. Me encanta esa forma tan peculiar de las alas.

Uno de los lugares mas fotografiados del museo es el atrio dedicado a los Blue Angels, con estas dos fotos comprenderéis porque.


Junto al atrio, pero en el exterior, suelen tener expuesto un avión peculiar, que va rotando cada cierto tiempo, y al que te puedes acercar hasta tocarlo sin ninguna restricción. En este caso el expuesto era un F-18 Hornet de los Blue Angels…… y yo pensando que por ir fuera de su temporada de entrenamientos me los iba a perder.

Estos trastos en vivo impresionan, fijaos en la altura que tiene. (Usad como referencia la gente que se ve al fondo)
En el otro gran hangar del museo se exponen cazas y aviones del ejercito americano, pero una parte de la exposición esta dedicada a la carrera espacial, con reproducciones del Rover Lunar.

O del Skylab.

Algo no muy publicitado dentro del museo, pero que realmente me gusto poder ver, fue una muerta de roca lunar. (Seguro que Mike, nuestro guía en Mobile, podría contarme datos interesantes sobre estas misiones)

Para los no aficionados al mundo de la aviación, resulta un museo interesante, pues cuenta con algunos aviones, que solo por su tamaño ya resultan llamativos, como es el caso del Marlín, que puede cobijar bajo su ala un helicóptero de los Guarda Costas sin ningún problema.

Además de los aviones, se ha habilitado una zona del museo que recrea como era Pensacola en la época de la primera guerra mundial, lo que puede resultar muy interesante para todos los públicos.

Nos resultó muy interesante ver como una mujer, ya muy mayor, explicaba a los visitantes el funcionamiento de las cartillas de racionamiento, y las distintas cosas que se podían comprar en las tiendas en aquellos años, y es que en USA es muy habitual que las personas mayores compartan sus experiencias en los museos trabajando como voluntarios. ¿Quién mejor para contarte la historia que quien la ha vivido?

A la salida, ya anochecía, y nuestra estancia en Pensacola tocaba a su fin.

A la mañana siguiente comenzaba la verdadera aventura. Una semana de roadtrip por el deep south, en solitario.


