La noche fue fría y con bastante lluvia, pero a la mañana siguiente, la lluvia parecía que nos había dejado tranquilos para el resto del viaje……. Solo lo parecía.
Nos levantamos temprano. A las 9 estábamos en pie.

La vista del Shack Up inn a la luz del día era bastante mejor que la noche anterior. Aproveche mientras Ana se desperezaba y se vestía para salir y hacer unas fotos a la luz del día. El lugar lo merecía.
La zona interior, hacia donde dan las cabañas y el bar del hotel.

Una vista mas general del lugar y de su decoración


Aquí tenéis 3 de las cabañas que se pueden reservar

Este es el edificio del lobby (Por el otro lado), cuyo piso superior son habitaciones que también se pueden reservar.

En cuanto a nuestra cabaña, la Fullilove, a la luz del dia…….

Y aquí podéis ver la zona trasera para aparcar con nuestro pequeño Impala a resguardo.

El interior de la cabaña a la luz del dia no cambiaba mucho, la verdad (Esta es la parte de la cocina)

Pero es que la puerta principal tampoco mejoraba mucho. (Al menos a ojos de Ana)

Como no habíamos hechos el check in la noche anterior, me acerque hasta recepción para hacerlo. 0 Problemas, incluso aprovechamos para tomar un café recién hecho de la cafetera que allí tenían sobre una mesa…….. El café sigue siendo malísimo, por mucha vainilla o crema que le pongamos.
Una vez resuelto el trámite, de nuevo al Impala y rumbo a Memphis a través de la mítica ruta 61.

La ruta 61 conocida como la autopista del Blues, es uno de esos nombres icónicos de la cultura americana. Quizás no tan conocida para el público general como pueda serlo la Ruta 66, pero puede que mucho mejor conservada en cuanto a su autenticidad.
El trayecto entre Clarksdale y Memphis es de algo mas de 1 hora. Salvo en el caso del pueblo de Tunica (Famoso por sus casinos), apenas se cruzan mas localidades.
Sobre las 11:00 estábamos entrando en el parking de Graceland. Me sorprendió mucho que no nos cobrasen los 10$ de parking que se indicaban en los carteles, pero al ser un martes de diciembre, quizás por ser temporada baja no lo cobren.
Aparcamos y fuimos caminando al centro de recepción de visitantes donde se compran las entradas y se toman los microbuses que te llevan a la mansión. (No se puede entrar por tu propio pie)
De camino al centro se pueden ver los aviones al otro lado de la valla.

Entramos al centro de visitantes y me sorprendió la poca gente. Me acerque a pedir las entradas y……. los martes de diciembre se cierra la mansión al público.
La cara de decepción de Ana era increíble. Al día siguiente nos íbamos a Natchez desde Clarksdale, y este era uno de los puntos importantes del viaje para ella.
En ese momento decidí que íbamos a entrar a la tienda de regalos a comprar alguna cosa, y mientras me dejase pensar un poco.
Mientras ella compraba regalos para nosotros y para la familia (Todo en esta tienda es bastante caro), me conecte al wifi y empecé a hacer cálculos. Finalmente dí con la solución.
Al día siguiente saldríamos de Clarksdale a las 8, para estar en Graceland a las 9, que es cuando abre. Podríamos visitar todo hasta la 1 aproximadamente, y después bajar a Natchez del tirón por la interestatal. La idea era bajar por la 61, con mas calma, y poder visitar Vicksburg y su famoso campo de batalla. Para otra vez será
La sonrisa de Ana era digna de verse.
Tras las compras de rigor. “¿Y ahora que hacemos en Memphis?” Mi respuesta fue rápida, directa y sin dudar. “Si no podemos ver donde vivió, vamos a ver dónde grabó. Nos vamos a ver Sun Records”

Este estudio de grabación es una de las mecas de la historia de la música. Abrio sus puertas en 1950 bajo el nombre de Memphis Recording Servcice. (Rotulo de neon que aún luce en su entrada) El estudio, fundado por Sam Philips tiene el honor de haber sido el lugar donde según gran cantidad de historiadores, se grabó la primera pieza de rock “Rocket 88”
En este estudio de grabación han grabado artistas de la talla de B.B.King, Johny Cash, Carls Perkins, Roy Orbison, Jerry Lee Lewis, U2, Muddy Water y por supuesto, Elvis Presley. Casi nada…..
Pusimos la dirección en el GPS y para allá.

El barrio donde esta no tiene demasiada buena pinta. Se llega bien, pero el parking esta un poco escondido. Justo antes del edificio hay que entrar hacia la parte trasera del edificio. A nosotros nos costó 2 pasadas por delante de Sun Records dar con el.

Una vez dentro, compramos los tickets para el tour(12$+tasas cada uno). Nos tocaba esperar como 40 minutos, pero el bar ya es digno de visitarse.

Aun mantiene el encanto de los dinners clásicos americanos. Ana volvió a probar suerte con el café, con las consecuencias habituales, y yo opte por un te, bastante rico. Al ir a sentarnos, nos dimos cuenta que los taburetes tienen grabados varios nombres de artistas que allí han grabado.

Mientras estábamos allí sentados, revisamos todos los objetos a la venta. Pelin caro todo, y sinceramente nada terminaba de convencerme. Quizás lo más interesante del lugar es la tienda de discos que tienen en una pequeña estancia detrás de la cafetería. Allí, además de cds, pueden comprarse, y verse expuestos, carteles de conciertos míticos de la historia del rock, el blues y el soul.


Una vez que comenzó el tour, nos llevaron al piso superior, donde varios expositores mostraban instrumentos de grandes artistas de la historia de la música. Como por ejemplo esta parte dedicada a B.B.King y a su compañera "Lucille"

Evidentemente, la mayor parte está dedicada a Elvis (Obvio, ya que estamos en Memphis) Nuestra guía fue Lana. Una gran fan de Elvis, como nos comentó a Ana y a mi en privado mas tarde. Incluso nos dejo su sitio web, donde tiene sus grabaciones como cantante, alguna incluso grabado en el Studio. Debo decir que su labor como guía fue genial. Ademas de relatar los datos, se le notaba la pasión por lo que describia. Lo hizo muy ameno, y fácil de entender para los que no tenemos el inglés como lengua nativa.

La segunda parte de la visita es la que todos esperamos. Tras pasar por el despacho de Sam Philips, se pasa al interior del mitico estudio de grabación.

Es bastante chocante pensar que a través de esta puerta entraron tantísimos grandes artistas con intención de dejar grabado su talento para la posteridad.

Al otro lado de la puerta, la secretaria de Sam Philips, Marion Keisker, era la primera que tenía contacto con los artistas. Quedará para la historia como la primera mujer que escucho cantar a Elvis en un estudio de grabación.
Una vez en el estudio de grabación, se respira historia de la música en cada esquina.

Pero si algo dio fama a este estudio, eso fue la famoso foto del cuarteto del millón de dólares.

Vaya cuatro monstruos de la música, en el mismo momento y en un estudio de grabación. De izquierda a derecha, Jerry Lee Lewis, Carl Perkins, Elvis Presley y Johny Cash. Según nos contaron, originalmente Carl Perkins y Jerry Lee Lewis estaban grabando en el estudio cuando Elvis entró en el estudio. (Aunque su contrato ya no pertenecía a Sun Records, solía pasarse por el estudio para escuchar a los nuevos artistas)Al escuchar a los dos músicos del estudio, decidió entrar e improvisar con ellos. Sam Philips, viendo el potencial publicitario del momento llamó inmediatamente a Johny Cash para que se uniese a ellos. Este era reacio a ir, pero Sam lo convenció diciéndole que tenía allí el cheque de un pago que tenían pendiente. En cuanto logró convencer a Cash, avisó a la prensa local, quien logró inmortalizar un momento icónico en la historia del rock.
De aquella sesión, se guarda la siguiente grabación
Ya en el estudio, Lana preguntó por los lugares de origen de los que estabamos haciendo el tour. Sorprendentemente, una pareja de Nueva Zelanda y otra de Alemania venían de puntos mas alejados que nosotros.
La estrella del estudio de grabación es el micrófono. El micrófono original utilizado por todos estos artistas, y muchos mas .

Tras la visita, Lana nos dejó un buen rato para que todos nos pudiéramos hacer fotos posando con el micrófono como nos vino en gana. Solo con una condición “Don´t kiss it o lick it” (Ni lo beséis, ni lo lamais) Al parecer, la gente se emociona en exceso.
Tras las fotos de rigor, que por vergüenza propia no compartiré, dejamos propina a Lana por su ameno tour y abandonamos el Sun Studio con una sensación muy agradable.
Como los planes para nuestra estancia en Memphis habían cambiado, decidimos ir a comer al centro de Memphis. Sin poner Gps, y guiados solo por la intuición, nos dirigimos al downtown.
Tras recorrer sus calles (Desiertas) con el coche, entramos en un parking situado entre Madison Ave y BB King Boulevard.

¿Hacia dónde ir? Beale St, por supuesto.
De camino a Beale fuimos recorriendo el BB King Boulevard y nos encontramos varios de los lugares emblemáticos de esta ciudad.
El primero de ellos, el famoso hotel Peabody. Desconozco la hora del famoso paseo de los patos, pero la realidad es que tampoco era una visita que nos interesase especialmente, y teníamos hambre.

Llamativo que hasta el felpudo del hotel reflejase a sus icónicos patos. Eso es explotar la imagen de marca como dios manda.

Casi frente al hotel, se encuentra el estadio de beisbol de la ciudad. El Autozone Park, el cual estaban habilitando para acoger un concierto.
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Unos pocos minutos después, cruzábamos la calle Beale, para ver, al menos la fachada de otros dos lugares clásicos de Memphis. El FedEx Forum (Estadio donde juega la franquicia de NBA, Memphis Grizzlies)

Y frente al cual encontramos la fabrica de guitarras Gibson, y el museo del Rock y el Soul.


Pero el destino era Beale. Si en Nashville, la zona de ambiente era Broadway St, en Memphis es la calle Beale. En ella se encuentran algunos de los locales mas clásicos y antiguos de la ciudad, aunque últimamente también han empezado a aparecer locales modernos que rompen el estilo de la zona.



Tras un pequeño paseo, decidimos entrar a comer en el BB Kings Blues club. Un local (Convertido en franquicia) propiedad del fallecido BB King. Donde solía tocar de vez en cuando con su grupo durante las noches. Es un lugar muy famoso por acoger actuaciones musicales de gran nivel. Lamentablemente, un miércoles y a la hora de comer, no hay actuaciones.


La comida fue muy buena, algo cara. Como unos 60$ ambos. Un entrante de nachos, y un plato de carne de barbacoa cada uno. La barbacoa es el estilo de cocina característico de Memphis, así que teníamos que probarla.
A la salida eran casi las 4 de la tarde, y si durante la mañana el centro de Memphis estaba vacío, durante la tarde aún era peor

La otra visita que teníamos apuntada en Memphis era el museo de los derechos civiles, ubicado en el Motel Lorraine, donde fue asesinado Martin Luther King, pero el horario de temporada baja jugaba en nuestra contra. La elección fue coger el coche y bajar con calma por la 61 hasta Clarksdale disfrutando del paisaje.
En las afueras de Memphis, a los lados de la carretera era muy habitual ver puestos como este:

Un puesto de venta de “pócimas” para recuperar el pelo perdido, y para el eczema, la psoriasis, etc…. Y de venta en la parte de atrás de una camioneta…… Mi confianza en estos remedios estaría cercana al 0 absoluto, pero si estos puestos existen, supongo que será porque tienen clientes.
“Pongamos algo de música de carretera” Fue la frase que Ana me dijo mientras abandonábamos el estado de Tennessee. En ese preciso momento nos cruzábamos con este precioso camión Peterbilt.

En ese momento recordé la famosa película “Smoky and the bandit” que en España titularon “Los Caraduras” protagonizada por Burt Reynolds, donde toda la acción se desarrollaba alrededor de uno de estos camiones, con la música de la película seguimos nuestro camino.
A nuestra llegada al Shack up Inn, me acerque a avisar en recepción que íbamos a dejar la cabaña antes del horario de recepción. “No te preocupes, deja la llave en la cabaña sobre el piano y cierra de un portazo” (Cada vez me gusta mas el ambiente de este hotel)
De camino al hotel, habíamos parado a repostar y comprar algo para cenar, pero como era temprano, decidimos tomar un par de cervezas en el bar del Shack up Inn.

El bar es precioso, y la música ambiental increíble, pero me faltaba el encanto de la música en directo. Mitad de semana y en Diciembre…… quizás en la próxima visita.
Mientras tomábamos algo, el chico que estaba en recepción punteaba con una guitarra acústica. Así que me puse a hablar con el sobre guitarras y música…….. “Si quieres coge una de las guitarras que tenemos por aquí y llévatela a la cabaña para tocar por la noche” (¡¡¡¡Viva la hospitalidad sureña y el Shack Up Inn!!!!!) Decline el ofrecimiento porque queríamos llamar a casa, ducharnos, cenar y dejar todo preparado para partir temprano al día siguiente.
El cambio de planes nos obligaba a madrugar mucho.
Tras la cena, y como no llovía, aproveche para inmortalizar varias zonas del hotel durante la noche.
• NOTA: Las luces de las fotos son reales. No he modificado colores, ni añadido nada que no exista.




Fue en este momento cuando logré una de las mejores fotos de mi vida, y sin duda la mejor foto de todo el viaje.

Ya de vuelta a la cabaña, no me fiaba especialmente de poner el calefactor de gas, así que opte por colocar el calefactor del baño junto a la cama mientras organizábamos las cosas y llamábamos a la familia.
Cerca de las 11 nos metíamos en la cama por última vez en el Shack Up Inn.
