He dormido como un crío pequeño, me he metido dentro de la redecilla antimosquito y he dormido diez horas del tirón.
A las ocho he desayunado con el chico de Barcelona, el hará un día de trekking y se irá mañana. Después de desayunar me presentan a mi guía (Ewang) y al porter (Kokong). Dicen que tienen 27 y 24 años, respectivamente, pero ni de broma. Después de repartir los calcetines antisanguijuelas y guardar cosas que no voy a usar empezamos a andar. Aquí os dejo el enlace a wikiloc con la ruta exacta que hice durante los cuatro dias: GPS TRACK
Tras medio kilómetro de carretera se accede a la jungla. Es muy auténtico pero lo que no imaginaba es que fuera tan asfixiante. Hace 22 grados pero la humedad es prácticamente del 100%.
La senda realmente no está muy marcada y, aunque creo que por postureo, Ewang va cortando las ramas a machetazos al principio. En todo momento vamos el guía y yo solos.
Desde el primer kilometro ya lo estoy flipando. Además de que la vegetación es una salvajada, con lo primero que salgo loco es con los bichos. Insectos palo, cochinillas de un palmo, luciernagas en los árboles, ciempiés... Al pobre guía lo he sacado un poco loco con las fotos.

Insectos aparte, Todo está inundado de sonidos de pájaros y monos que te hacen ir pendiente de todo. En principio me creía que sería llegar y no parar de ver orangutanes pero ni por asomo. Es bastante complicado. La vegetación es tan espesa que si no es por el guía yo me voy sin ver nada. El guía de repente se paraba y me marcaba un pájaro (hornbill), el pájaro parece como un tucán y lo bonito es el ruido que hace, dice que los furtivos han hecho que se reduzca su población porque su pico se vende muy caro.
La primera parte solo hemos visto unos monos que Ewang llamaba "Thomas leaf", pequeñitos, despeinados y con la cola larga. Tras el sube baja hemos llegado al río sobre las 12:30, donde estaba Kokong haciendo la comida. Justo en ese momento se ha puesto a llover, los dos chavales en 5 minutos han montado una tienda de 2x2 con plástico y palos, me han dicho que me quede ahí y se han puesto a montar otra para la "cocina". La tormenta habrá durado 30 minutos.

Después de comer y descansar un rato el guía me dice de ir a buscar orangutanes. Total, montaña para arriba, asfixiado de la humedad. Tras un rato andando yo ya empezaba a pensar que lo de los orangutanes era un timo. Encima como el suelo está lleno de raíces cada dos pasos me iba resbalando y la novedad de la jungla se me estaba pasando. En un momento el guía se para, se agacha y el tío me dice que le siga y se pone medio a correr. Vaya ojo, ¡Nos encontramos un grupo de 4 orangutanes! Un macho comiendo, uno jovencito y una hembra con un orangután pequeñito enganchado, que preciosidad, son como personas. Los teníamos relativamente cerca y el guía les hacía un ruido que se quedaban un rato mirando fijamente y luego seguían a lo suyo comiendo y moviéndose de rama en rama con una tranquilidad pasmosa. Al rato se han unido tres orangutanes más, estos más vergonzosos que no se acercaban. Después de un tiempo con ellos, viéndolos cómo comen, cómo se rascan, y con la tranquilidad que se mueven, la mamá orangután se ha acercado bastante. Mientras la cría se quedaba jugando de rama en rama, la orangután se ha puesto a romper ramas y a juntarlas entre ramas más grandes. La tía se estaba haciendo su nido. En 5 minutos se ha hecho su nido y cuando ha terminado ha hecho un ruido, como si diera besos al aire, y la cría de un salto se ha tirado al nido. Se ve que todas las noches los orangutanes se hacen su nido así.

Con la alegría volvemos al campamento y a medio camino aún nos hemos encontrado otra orangután con su cría. Ha sido de golpe, al pasar por debajo de ella se ha asustado y se ha ido de rama en rama mientras nos miraba.

Ya en el campamento, me he secado y he colgado la ropa que va toda empapada . Kokong ha hecho la cena, arroz con verduras, mientras intentábamos comunicarnos. Hablan un inglés un poco difícil de pillarlos. En vez de "friend" dice "pren". Al menos el guía es de los míos, dice "more big".
A las 19:30 se ha hecho ya de noche y aparte de mosquitos, la ribera del río está llena de luciérnagas, se ven como lucecitas revoloteando que lo hacen muy bonito.
Poco más, a pasar la noche como pueda, con el guía aquí al lado que no se si prefiero un orangután...