Pues llegó el temido día 30 de mayo, nuestro último día en Escocia. Nuestro avión sale a las 14:30 destino Barcelona, así que solo tenemos tiempo de dar una última vuelta por la ciudad, hacer las últimas compras y disfrutar del sol que nos acompaña.



Si me gusta viajar es porque soy de la opinión que todos los viajes te dejan marcado en algún aspecto. Escocia está llena de paisajes hermosísimos, de castillos repletos de leyendas,... Pero esto ya lo sabíamos cuando decidimos ir.
Lo que realmente me ha llenado es ver la alegría con la que los escoceses afrontan el día a día, el valor que dan a la comunidad, porque si somos como somos es en gran parte a lo que recibimos de ella, y como intentan ayudar al que menos tiene. Me llamó mucho la atención que había gente joven durmiendo en la calle, mucho más joven de lo que solemos ver en España, pero muchas veces, a su lado había alguien dándoles conversación, ofreciéndoles caldo caliente o agua e incluso mantas para que pasaran mejor la noche. Y esto es lo que me gustaría que "importásemos" a nuestra sociedad.
Espero que el relato de este diario os haya gustado, pero sobre todo que os hayáis animado a vivir en primera persona lo que os he contado.
Y cuando vayáis por allí, saludad de mi parte a los escoceses y decidles que seguro que volveremos..

¡Hasta pronto!