Hoy nos levantamos no demasiado temprano para lo habitual. Tras prepararnos y dejar las mochilas montadas, salimos a buscar donde desayunar en el Distrito 1 (no puedo escribir eso y no recordar los Juegos del Hambre...
)
Vemos varias cafeterías, pero donde solo venden café y queremos comer algo. Hay mil restaurantes abiertos, pero tampoco nos entra comernos unos huevos fritos, así que topamos con un Starbucks y entramos de cabeza.... qué error...¡¡¡no lo hagáis!!!
El funcionamiento es como el de cualquier Starbucks de cualquier parte del mundo; pedimos 2 croisants, un té y un café y nos soplan 130.000 VND. No nos lo podíamos creer, más del triple del cenorro de ayer y de la mayoría de comidas que hemos hecho por el país. Es un robo a mano armada. NO LO HAGÁIS. El croisant está rico, pero oye, que es un croisant...
Después del robo (que bueno, robo no es porque vimos la tabla de precios, pero tomamos conciencia cuando vimos la cifra en el ticket...).
Desayunamos tranquilamente en la primera planta, con vistas a la calle. Vemos que la clientela del local es bastante diferente a lo que estamos acostumbrados a ver en el país. Trabajadores que aprovechan el desayuno para cargar el móvil o el portátil, jovenzuelos con la carpetita de estudiantes... Vamos, un ambiente muy occidentalizado en comparación a lo que hemos visto a lo largo del país. Sensación de estar en una ciudad, la primera vez que tenemos esa sensación; Hue y Hoi An nos recordó más a un pueblo y Hanoi a una mezcolanza de pueblo que quiere ser ciudad pero no lo es.... no se si estaréis de acuerdo conmigo...
A las 10h nos pasa a recoger el coche para llevarnos al sur, puntualmente. El conductor chapurrea el inglés, pero lo suficiente para entendernos. Nos dice que iremos del tirón y pararemos un par de veces a estirar piernas y a comer. Pues bueno, vamos allá.
El viaje se nos hace un pelín largo, la carretera es un poco catastrófica, llena de baches, y hay mucho tráfico. Nos llueve de camino un pelín. Pasamos por varios pueblos enganchados a la carretera, todos son calcados; tenderetes para vender historias (la mayoría venden como frutas como en conserva en bolsas de plástico, algo un poco raro), golosinas y frutas.
Sobre las 12:30h, el conductor para en un garito a pie de carretera para comer. La terraza está llena de camioneros (solo hay una mujer además de las camareras, y esa soy yo, y la verdad que me siento bastante observada, también por las trabajadoras). Imaginamos que no deben parar muchos turistas, ya que nos miran con curiosidad y bastante descaro.
El colega sigue con la tripa medio chunga, así que preferimos esperar para comer algo más tarde y hacer algo más de hambre. Me pido una Saigon especial (15.000VND) para acompañar al conductor, que se está zampando una sopa con deleite y luego un pescado frito con arroz que no tiene ninguna mala pinta y huele bien.
Tras uso del WC y pagar la cuenta (cada uno se paga lo suyo, como tiene que ser), seguimos camino a Can Tho, pasando por varios peajes. Llegamos a la ciudad a eso de las 14h.
El conductor nos deja en la puerta del hotel que reservamos anoche desde Saigon, se llama An Dhao Mekong, y está cerca del puerto. Hacemos el check in, el hotel a simple vista está la mar de bien, lo que tenemos que mendigar papel higiénico porque no hay... La recepcionista del hotel nos ofrece excursiones programadas, pero no nos acaban de convencer, son los típicos tours que incluyen la visita a la fábrica de caramelos, de noodles... vamos, lo que hemos leído en mil sitios que hay que evitar.
Le pedimos al conductor si nos puede acercar a la agencia de turismo de Can Tho para contratar la excursión por el Mekong de mañana, nos dice que claro, que sin problema, pero de camino hace una llamada y nos dice que tiene un colega que hace excursiones baratas bla bla bla, que si quiere quedamos con él.
Bueno, le decimos, vale. Así que nos lleva a una calle, nos bajamos del coche, y nos dice que nos sentemos en unos taburetillos que hay por ahí y que no sabemos de quién son a esperar que venga el amigo.
Al rato, con mi colega ya impacientándose y comiéndome la olla “este nos está engañando, nos van a timar, etc etc”
, aparece un hombrecillo mayor de pinta entrañable.
Tiene un inglés fluido pero muy gracioso, habla muy raro, pero le entendemos. Nos ofrece varios tours, y al final nos encontramos negociando el precio de nuestro tour hecho medio a medida sentados en unos taburetes de colores minúsculos en medio de la calle
.
Finalmente, acordamos 30$ por persona, en un bote para los dos, con un guía y el conductor de la barca. Saldremos a las 5am (nos vendrá a buscar un “guy” al hotel y nos llevará en coche al puerto de Can Tho) y llegaremos al as 12h, 7 horas de excursión, vamos, de sobra. Acordamos la visita de dos mercados flotantes y varios canales.
De paso, quedamos con el conductor regresar mañana a Saigon a las 14h, que nos de tiempo de comer algo después de la visita del Mekong e ir para allá con la barriga ya llena.
Pagamos la excursión con antelación, nos quedamos algo moscas, no os vamos a engañar, esperemos que mañana a las 5am vengan a por nosotros y el conductor tampoco se las haya pirado para Saigón sin nosotros...
Con esas movidas en la cabeza, buscamos donde comer. Durante la búsqueda se pone a llover de lo lindo, así que entramos al primero que vemos abierto (son cerca de las 16h y hay muchos locales cerrados, Can Tho parece un poco muerto).
Pedimos un tofu en claypot (rememorando el que nos cenamos anoche en Saigón, ¡qué rico!). Está bueno pero pica como un demonio, pero tela eh. No me lo puedo terminar. La cuenta barata. Vemos que en el restaurante ofrecen carne de serpiente como el mayor reclamo....
Tras la comida, vemos que no llueve, así que decidimos dar una vuelta por la zona del puerto. No hay casi nadie en la calle, solo varias remeras que nos persiguen para que les compremos una excursión por el delta. Son muuuuuy pesadas, pero muy pesadas eh, en especial una mujer mayor que nos persigue tanto que casi se mete en el hotel con nosotros. ¡¡Qué barbaridad!! El colega al final se brota y la manda a pastar (con educación, eso sí) y se da por vencida. Son muy pesadas pero nos dan penita, ofrecen torus de medio día por 100.000 VND y se ven mujeres muy mayores y castigadas para andar remando...
Can Tho a primera vista, sin demasiado encanto, bastante feote de hecho; un paseo “marítimo”, un mercado , un mercadillo y poca cosa más.
Vemos varias cafeterías, pero donde solo venden café y queremos comer algo. Hay mil restaurantes abiertos, pero tampoco nos entra comernos unos huevos fritos, así que topamos con un Starbucks y entramos de cabeza.... qué error...¡¡¡no lo hagáis!!!
El funcionamiento es como el de cualquier Starbucks de cualquier parte del mundo; pedimos 2 croisants, un té y un café y nos soplan 130.000 VND. No nos lo podíamos creer, más del triple del cenorro de ayer y de la mayoría de comidas que hemos hecho por el país. Es un robo a mano armada. NO LO HAGÁIS. El croisant está rico, pero oye, que es un croisant...
Después del robo (que bueno, robo no es porque vimos la tabla de precios, pero tomamos conciencia cuando vimos la cifra en el ticket...).
Desayunamos tranquilamente en la primera planta, con vistas a la calle. Vemos que la clientela del local es bastante diferente a lo que estamos acostumbrados a ver en el país. Trabajadores que aprovechan el desayuno para cargar el móvil o el portátil, jovenzuelos con la carpetita de estudiantes... Vamos, un ambiente muy occidentalizado en comparación a lo que hemos visto a lo largo del país. Sensación de estar en una ciudad, la primera vez que tenemos esa sensación; Hue y Hoi An nos recordó más a un pueblo y Hanoi a una mezcolanza de pueblo que quiere ser ciudad pero no lo es.... no se si estaréis de acuerdo conmigo...
A las 10h nos pasa a recoger el coche para llevarnos al sur, puntualmente. El conductor chapurrea el inglés, pero lo suficiente para entendernos. Nos dice que iremos del tirón y pararemos un par de veces a estirar piernas y a comer. Pues bueno, vamos allá.
El viaje se nos hace un pelín largo, la carretera es un poco catastrófica, llena de baches, y hay mucho tráfico. Nos llueve de camino un pelín. Pasamos por varios pueblos enganchados a la carretera, todos son calcados; tenderetes para vender historias (la mayoría venden como frutas como en conserva en bolsas de plástico, algo un poco raro), golosinas y frutas.
Sobre las 12:30h, el conductor para en un garito a pie de carretera para comer. La terraza está llena de camioneros (solo hay una mujer además de las camareras, y esa soy yo, y la verdad que me siento bastante observada, también por las trabajadoras). Imaginamos que no deben parar muchos turistas, ya que nos miran con curiosidad y bastante descaro.
El colega sigue con la tripa medio chunga, así que preferimos esperar para comer algo más tarde y hacer algo más de hambre. Me pido una Saigon especial (15.000VND) para acompañar al conductor, que se está zampando una sopa con deleite y luego un pescado frito con arroz que no tiene ninguna mala pinta y huele bien.
Tras uso del WC y pagar la cuenta (cada uno se paga lo suyo, como tiene que ser), seguimos camino a Can Tho, pasando por varios peajes. Llegamos a la ciudad a eso de las 14h.
El conductor nos deja en la puerta del hotel que reservamos anoche desde Saigon, se llama An Dhao Mekong, y está cerca del puerto. Hacemos el check in, el hotel a simple vista está la mar de bien, lo que tenemos que mendigar papel higiénico porque no hay... La recepcionista del hotel nos ofrece excursiones programadas, pero no nos acaban de convencer, son los típicos tours que incluyen la visita a la fábrica de caramelos, de noodles... vamos, lo que hemos leído en mil sitios que hay que evitar.
Le pedimos al conductor si nos puede acercar a la agencia de turismo de Can Tho para contratar la excursión por el Mekong de mañana, nos dice que claro, que sin problema, pero de camino hace una llamada y nos dice que tiene un colega que hace excursiones baratas bla bla bla, que si quiere quedamos con él.
Bueno, le decimos, vale. Así que nos lleva a una calle, nos bajamos del coche, y nos dice que nos sentemos en unos taburetillos que hay por ahí y que no sabemos de quién son a esperar que venga el amigo.
Al rato, con mi colega ya impacientándose y comiéndome la olla “este nos está engañando, nos van a timar, etc etc”
Tiene un inglés fluido pero muy gracioso, habla muy raro, pero le entendemos. Nos ofrece varios tours, y al final nos encontramos negociando el precio de nuestro tour hecho medio a medida sentados en unos taburetes de colores minúsculos en medio de la calle
Finalmente, acordamos 30$ por persona, en un bote para los dos, con un guía y el conductor de la barca. Saldremos a las 5am (nos vendrá a buscar un “guy” al hotel y nos llevará en coche al puerto de Can Tho) y llegaremos al as 12h, 7 horas de excursión, vamos, de sobra. Acordamos la visita de dos mercados flotantes y varios canales.
De paso, quedamos con el conductor regresar mañana a Saigon a las 14h, que nos de tiempo de comer algo después de la visita del Mekong e ir para allá con la barriga ya llena.
Pagamos la excursión con antelación, nos quedamos algo moscas, no os vamos a engañar, esperemos que mañana a las 5am vengan a por nosotros y el conductor tampoco se las haya pirado para Saigón sin nosotros...
Con esas movidas en la cabeza, buscamos donde comer. Durante la búsqueda se pone a llover de lo lindo, así que entramos al primero que vemos abierto (son cerca de las 16h y hay muchos locales cerrados, Can Tho parece un poco muerto).
Pedimos un tofu en claypot (rememorando el que nos cenamos anoche en Saigón, ¡qué rico!). Está bueno pero pica como un demonio, pero tela eh. No me lo puedo terminar. La cuenta barata. Vemos que en el restaurante ofrecen carne de serpiente como el mayor reclamo....
Tras la comida, vemos que no llueve, así que decidimos dar una vuelta por la zona del puerto. No hay casi nadie en la calle, solo varias remeras que nos persiguen para que les compremos una excursión por el delta. Son muuuuuy pesadas, pero muy pesadas eh, en especial una mujer mayor que nos persigue tanto que casi se mete en el hotel con nosotros. ¡¡Qué barbaridad!! El colega al final se brota y la manda a pastar (con educación, eso sí) y se da por vencida. Son muy pesadas pero nos dan penita, ofrecen torus de medio día por 100.000 VND y se ven mujeres muy mayores y castigadas para andar remando...
Can Tho a primera vista, sin demasiado encanto, bastante feote de hecho; un paseo “marítimo”, un mercado , un mercadillo y poca cosa más.
Fuera del mercado hay paradas con pescados achicharrándose al sol, muy apetecible...;)

De lo más llamativo de la ciudad, es la estatua dedicada a Ho Chi Minh que hay en el paseo.

Vemos una "calle mercadillo" de subida hacia el hotel, venden ferralla, herramientas y demás objetos que no me entran por el ojo...


Vemos a varios vietnamitas algo peculiares, van descalzos y visten así como más dejadillos y son muy morenos. Creemos que son de la etnia jemer, que habitan gran parte del territorio camboyano y del sur de Vietnam. Al día siguiente le preguntamos al guía, quien nos lo confirma.
Como vemos que Can Tho no da para mucho, vamos al hotel a descansar algo, para salir más tarde a cenar algo.
Acabamos en la misma zona, y cenamos en una “especie” de italiano-mexicano bastante malo, una quesadilla muy extraña...
Antes de las 21:30h estamos de vuelta en el hotel, mañana madrugamos muy mucho, así que duchas y a la cama. Esperamos que mañana todo salga rodado....
Como vemos que Can Tho no da para mucho, vamos al hotel a descansar algo, para salir más tarde a cenar algo.
Acabamos en la misma zona, y cenamos en una “especie” de italiano-mexicano bastante malo, una quesadilla muy extraña...
Antes de las 21:30h estamos de vuelta en el hotel, mañana madrugamos muy mucho, así que duchas y a la cama. Esperamos que mañana todo salga rodado....