Parece mentira, hemos llegado a la última ciudad de nuestra aventura, la capital de Vietnam.
Llevamos dos días en Hanoi y casi no ha dejado de llover, por lo que no hemos visitado muchos lugares, más bien lo de la lluvia nos ha servido como excusa para estar tranquilos. Hemos estado dando paseos por las calles del Old Quarter cercanas al lago principal de la ciudad y poco más.
Tras la tranquilidad que sentíamos en lugares como Ninh Binh o Cat Ba volver a encontrarse con el ruido y el tráfico de una ciudad como Hanoi no nos ha sentado nada bien, quizás por eso en la orilla del lago nos sentimos muy cómodos.
En nuestro último día en Hanoi salió el sol, hacía hasta un poco de calor y aprovechamos para recorrer otras partes de la ciudad. Por la mañana nos fuimos hasta el mausoleo de Ho Chi Minh. Aquí tuvimos que hacer cola en una fila interminable, como siempre algunos vietnamitas se van colando a base de empujar y dar codazos. A mí la visita me resultó cuanto menos curiosa, pero no la veo imprescindible.
Cerca de la zona en la que estábamos alojados encontramos unas calles que no queríamos perdernos. Os hablo de las calles de Hanoi que son atravesadas por las vías del tren, el cual sigue pasando varias veces al día por estos raíles.
Mientras tanto la vida transcurre con total normalidad, como en cualquier otra calle de Hanoi, pero cuando se escucha la llegada del tren todo el mundo tiene que pegarse a las paredes o ponerse a refugio lo antes posible.
Visitamos uno de los templos más antiguos de la ciudad, el Templo de la Literatura. A este templo suelen venir los jóvenes que se titulan en la universidad a tomarse las fotos de su graduación.
Por la tarde terminamos haciendo un tour gratuito con dos estudiantes universitarios vietnamitas. Los dos eran muy simpáticos, no les faltaba entusiasmo a la hora de hablarnos sobre su ciudad y nos contaron muchísimas historias relativas a las calles del Old Quarter. Fue más que interesante.
Hasta aquí llegó nuestra ruta por Vietnam, un país que nos ha fascinado por completo sobre todo por la variedad de sus paisajes. Nuestra aventura está llegando a su fin, el día 9 de Enero queda lejísimos y tenemos que hacer memoria para recordar nuestra llegada a Malasia, hace ahora tres meses. Antes de regresar a España aún nos queda una última noche en Kuala Lumpur en la que vamos a repasar los puntos fuertes del viaje y en la que comenzaremos a añorar lo vivido antes de emprender la vuelta.

Llevamos dos días en Hanoi y casi no ha dejado de llover, por lo que no hemos visitado muchos lugares, más bien lo de la lluvia nos ha servido como excusa para estar tranquilos. Hemos estado dando paseos por las calles del Old Quarter cercanas al lago principal de la ciudad y poco más.


Tras la tranquilidad que sentíamos en lugares como Ninh Binh o Cat Ba volver a encontrarse con el ruido y el tráfico de una ciudad como Hanoi no nos ha sentado nada bien, quizás por eso en la orilla del lago nos sentimos muy cómodos.


En nuestro último día en Hanoi salió el sol, hacía hasta un poco de calor y aprovechamos para recorrer otras partes de la ciudad. Por la mañana nos fuimos hasta el mausoleo de Ho Chi Minh. Aquí tuvimos que hacer cola en una fila interminable, como siempre algunos vietnamitas se van colando a base de empujar y dar codazos. A mí la visita me resultó cuanto menos curiosa, pero no la veo imprescindible.

Cerca de la zona en la que estábamos alojados encontramos unas calles que no queríamos perdernos. Os hablo de las calles de Hanoi que son atravesadas por las vías del tren, el cual sigue pasando varias veces al día por estos raíles.


Mientras tanto la vida transcurre con total normalidad, como en cualquier otra calle de Hanoi, pero cuando se escucha la llegada del tren todo el mundo tiene que pegarse a las paredes o ponerse a refugio lo antes posible.

Visitamos uno de los templos más antiguos de la ciudad, el Templo de la Literatura. A este templo suelen venir los jóvenes que se titulan en la universidad a tomarse las fotos de su graduación.



Por la tarde terminamos haciendo un tour gratuito con dos estudiantes universitarios vietnamitas. Los dos eran muy simpáticos, no les faltaba entusiasmo a la hora de hablarnos sobre su ciudad y nos contaron muchísimas historias relativas a las calles del Old Quarter. Fue más que interesante.


Hasta aquí llegó nuestra ruta por Vietnam, un país que nos ha fascinado por completo sobre todo por la variedad de sus paisajes. Nuestra aventura está llegando a su fin, el día 9 de Enero queda lejísimos y tenemos que hacer memoria para recordar nuestra llegada a Malasia, hace ahora tres meses. Antes de regresar a España aún nos queda una última noche en Kuala Lumpur en la que vamos a repasar los puntos fuertes del viaje y en la que comenzaremos a añorar lo vivido antes de emprender la vuelta.