Empiezo la ruta por el país…lo primero, coger una mashrutka en dirección Kara Balta. De ahí, en taxi hasta Suusamyr. La verdad es que para este día no tenía muy claro qué hacer ni donde dormir…iba un poco a ver qué me encontraba. El taxista, con el que no solo compartí trayecto sino también una sandía que tenía en el maletero, me dejó no sé donde, pero estaba lleno de yurtas al lado de la carretera. Uno de mis objetivos en el viaje era convivir con nómadas, pero rápidamente vi que ese no era el sitio adecuado…me dieron de comer carne estofada con patatas y probé por primera vez el kumus (leche de yegua fermentada…no me disgustó pero es demasiado ácida y es un poco cargante)…el paraje no era muy bonito y además era mediodía y había poco que hacer, así que recogí las cosas a pesar de que ya me había instalado y quise ir a Suusamyr para almenos hacer algún trekking por ahí, o ver una partida de ulak (es deporte con caballos parecido al polo, típico de Asia central)…el problema es que no sé ni donde estaba. Tuve que hacer autostop hasta una intersección y ahí me paró un coche, que resultó ser un taxi compartido y en el que casualmente iba la hija del director de CBT en Kyzil Oi…”genial”, pensé…había leído que el pueblo y el entorno era bonito, y además así estaba más cerca de Kyzart, donde quería empezar el trekking al día siguiente hasta el lago Song Kul. Algunas casas de barro y las montañas que la rodean dotan de cierto encanto a esta pequeña población, pero lo que más me gustó fue el trayecto hasta allí, y lo mismo que hasta Kyzart: los paisajes, típicos de Asia central, plagados de mausoleos y antiguos cementerios islámicos…muy interesantes de ver, con las lápidas triangulares y algunos nichos en forma de yurta.

