Día 17 de Agosto
Último día en Vietnam, como se suele decir todo lo bueno se acaba, la ventaja que teníamos el avión a las 23h. de la noche, así que podíamos aprovechar casi todo el día.
Nos lo tomamos con bastante tranquilidad, dejamos las maletas en recepción para que nos la guardaran, desayunamos copiosamente y nos pusimos en marcha sobre las 9:30 de la mañana, pedimos un taxi en el hotel para que nos llevara a el barrio de Cholon o Distrito 5, situado en el barrio chino de Saigón, donde hay varios templos que queríamos visitar junto con su mercado "Binh Tay" construido en 1880 por los franceses.
El mercado, como de costumbre en el país, estaba repleto de productos y con estrechos pasillos para poder pasar, que con nuestras mochilas casi no cabíamos, había muchísimo ajetreo ese día, primero recorrimos su interior y después dimos una vuelta en el exterior, me encantan estos mercados con tanta variedad de productos.


Al salir tomamos la calle lateral pasando frente al edificio de apartamentos Lucky Palace en dirección al primer templo, por el camino nos encontramos con las calles dedicadas a la venta de productos de ferretería, otra calle de tiendas de hierbas medicinales y especias, la verdad es que perderse por estas callejuelas es sumamente interesante.
Llegamos a la Pagoda Tam Son Hoi Quan, construida en 1839, dedicada al Dios de la fertilidad Me Sanh, en su interior habían varias fieles haciendo sus plegarias y ofrendas, rogando por quedarse embarazadas, lástima que de golpe llego un autobús lleno de chinos y se acabó la tranquilidad.




A continuación fuimos a la Pagoda Thien Hau, más grande y bonita que la anterior, de estilo chino, dedicada a la diosa del mar, fué construida por la Congregación Cantonesa hace 250 años, dicen que la diosa les protegió en su viaje por mar desde China a Vietnam, a los lados tiene dos guardianes, uno con buena vista y otro con buen oído, lo más bonito del templo es la decoración de los aleros del tejado con decenas de pequeñas figuras simulando la vida de la época, a parte del templo central hay dos pequeñas capillas en cada uno de sus laterales.
Cuando nos dirigíamos al siguiente templo pasamos por una calle donde todas las tiendas eran de juguetes con una gran variedad de ellos.


Llegamos a la Pagoda Nghia An Hoi Quan, que todavía era mejor que las dos anteriores, construida por la población china de Chaozhou, en la segunda mitad del siglo diecinueve, es una de las más antiguas de la ciudad, está de dicada al líder militar chino deificado Quan Cong, Una de las estatuas más famosas del templo es la del caballo rojo de Quan Cong. La estatua de madera de su fiel corcel se considera particularmente sagrada para los devotos del templo, es impresionante ver los trabajos tan bonitos de artesanía que tienen estos templos, frente al templo hay una amplia plaza con un pequeño estanque.




Casi frente a este último templo está la Mezquita de Cho Lon, que solo visitamos por fuera, ya que estaban rezando en ese momento y nos dió un poco de corte meternos.

Cogimos la gran avenida para dirigirnos al último templo que queríamos visitar, en el trayecto nos encontramos con varias joyerías repletas de objetos de oro de gran tamaño, supongo que en Vietnam hay pocos ladrones, porque habían piezas espectaculares, pasamos frente a un restaurante muy bien decorado llamado Nhat Nguyet y por fin llegamos al templo Cao Dai, de estilo completamente diferente a los otros, fundado por la secta caodaista, al mirar hacia dentro nos invitaron a entrar y subir a la primera planta donde estaban haciendo algún tipo de ritual con chavales jóvenes, fué bastante interesante, esta secta fue fundada en 1926 por un funcionario llamado Ngo Van Chieu, y dicen recibir revelaciones de los espíritus de Lenin, Juana de Arco, Descartes, Víctor Hugo, Pasteur Shakespeare, Mahoma, Jesús y otros, mezclando varias religiones.


Como llevábamos bastantes horas pateando, nos paramos a comer algo en una especie de Starbucks para comer unos bocatas y beber algo.
Después de comer fuimos paseando de regreso al hotel, pasamos por otra mezquita, por el edificio central de la policía de Saigón, por un mercadillo donde aprovechamos a comprar los típicos sombreros vietnamitas, ya que al ser el último día era el momento ideal para comprarlos, entramos en un lujoso centro comercial y al final fuimos parar otra vez al ayuntamiento donde había la estatua de Ho Chi Min, y nos hicimos algunas fotos divertidas con los sombreros.
Por último volvimos a cruzar el parque que hay frente a la calle del hotel, descansamos en uno de sus bancos y regresamos al hotel para cambiarnos y esperar el transporte al aeropuerto.
Nos acompañó nuestra joven guía hasta el aeropuerto para despedirse aunque no estaba en lo contratado, pero los vietnamitas son gente, en general, muy amable y simpática.
Los vuelos con Emirates de regreso fueron puntuales y el transfer en Dubai sin problemas, llegamos a Barcelona a la hora correcta.


Los tres países que hemos visitado nos han encantado, cada uno con su peculiaridad, Camboya con sus antiguos templos, algunos de ellos engullidos por la selva, Laos o mejor dicho Luang Prabang, por su paz, sus preciosos templos budistas y la ceremonia matutina de entrega de ofrendas y Vietnam la más completa, con joyas como la Bahía de Halong o los arrozales de Sapa, entre otras muchas cosas, pero lo que más nos ha gustado han sido sus gentes, siempre con una sonrisa en la cara y derrochando amabilidad.


