Hoy toca caminata por la costa oeste y norte de la isla.
Salgo de Hanga Roa, atravesando el Ahu Tahai y siguiendo la línea de la costa hasta llegar al altar Ahu Akivi, para mí, después del Ahu Tongariki, el altar más espectacular de la isla. Consta de 7 moais y tiene la particularidad de ser el único de toda la isla que mira hacia el mar.

A partir de aquí, y siguiendo por senderos de tierra donde me encuentro con algunos caballos en libertad, me dirijo hacia Puna Pau, que es una cantera en un pequeño cráter, cuya importancia radica en que era el lugar donde se extraía la piedra rojiza empleada en los Pukao o sombrero de los moais.


Regreso al hotel a mediodía, como algo rápido en Hanga Roa y me dirijo al museo de rapa Nui. Este museo antropólogico, aunque no muy grande, me resultó muy interesante en lo referente a la historia de Polinesia en general y de la isla en particular, de la que no conocía demasiado antes de mi llegada. El interior del museo cuenta también con la figura de un moai femenino. Hay que estar atento si se quiere visitar, porque cierra a las 17.30.


Después de mi último atardecer en la isla frente al Ahu Tahai, cenó un ceviche en un restaurante frente al mar y me voy a dormir unas horas, puesto que mi vuelo de vuelta a Santiago partía a las 5.a.m