33. De camino al Salar de Uyuni. Segundo Día. Parte 3.
Lo mejor, la estación de trenes y todos esos vagones, depósitos de agua, railes y la estación abandonada. Todo tiene su encanto. Incluso tenemos suerte que pasa un tren de mercancias y nos lo pasamos muy bien tomando fotos e incluso probando la cerveza de cactus. Lo de bailar, lo dejamos para otro día. El listón del baile lo están dejando muy alto un grupo de italianos que, como siempre, hablan como si estuvieran enfadados, y encima, aquí, con alguna que otra cerveza en el cuerpo. Menos mal que no vienen en nuestro hotel.

Sobre las 4 y algo, llegamos al Hotel de Sal, en Colcha K. Estamos a las puertas del Salar ( puertas quiere decir, 1 hora de coche ) pero desde el hotel, se distingue la inmensa planicie blanca. Es un hotel que como indica su nombre, todo está hecho de bloques de sal, y es muy común en la zona. Tiene su gracia. Las paredes, la base de la cama, las mesitas de noche, todo son bloques de sal y efectivamente, si pasas el dedo, compruebas que es 100 x 100 sal, no una turistada.

Este es un hotel que forma parte de la agencia Cruz Andina por lo que coincidiremos con más grupitos, pero sin estar masificado. Nos tomamos un matecito caliente, vemos la puesta de sol y pasamos el rato leyendo y poniendo al día este diario, que con tanto coche, lo tenía un poco atrasado.
Mañana nos espera un gran día y nos vamos a dormir pronto, que el despertador sonará para salir a las 4’30. Uno de los momentos más esperados del viaje. Por fin, el Salar de Uyuni.
