35. El Salar de Uyuni. Parte 3.
Paramos en el [b]Monumento al Dakar construido para conmemorar que el Rally pasó por esta zona entre el 2014 y el 2018. Nos cuenta Leo que en un par de ocasiones, las etapas celebradas aquí fueron de lo más duras, sobre todo para las motos porque el fuerte viento hacia que la sal se clavara en la cara de los participantes y complicó la circulación.

El monumento tiene su gracia. Al lado se ubica un monumento a las banderas, donde hay un pedestal y puedes poner todas las banderas que quieras, y también un edificio que sirvió de comedor para el Rally y ahora es un lugar obligado para parada baño, una tiendecita de souvenirs y a lo mejor, en temporada alta, un bar a juzgar por las neveras, las mesas y las sillas. Todas de sal, como no podía ser de otra manera.

El día es perfecto y continuamos un ratito más con el coche hasta un punto alejado de la ruta para podernos hacer las fotos divertidas del Salar. La verdad es que es fácil hacerlas por la ilusión óptica que se crea. Y estamos un rato haciendo fotos divertidas. Será una turistada pero mira, nos lo pasamos bien los cuatro. Porque cada coche tiene su zona reservada ( problemas de espacio no hay ) y puedes estar el ratito que quieras...

Y llega el momento de despedirse de Uyuni. La verdad, me hubiera quedado un par de horas más sin hacer nada. Solo disfrutando del momento.

El pueblecito más cercano es Colchani a 20 kilómetros donde paramos para tomar fotos y quien quiere, comprar souvenirs y ver una pequeña fabrica familiar de procesado de Sal y donde puedes comprarla de recuerdo. Como solo somos nosotros tres, incluso nos dejan cerrar las bolsas que compraremos.

Aunque es un taller local, forma parte de una red de talleres artesanos que siguen secando al sol o al horno, según la temporada, para la venta al turismo, pero que cada año se extraen 25.000 toneladas de sal solo para el consumo dentro de Bolivia. Y como souvenir, no está mal. Son bolsitas pequeñas que ocupan y pesan poco. Y compramos algunas de recuerdo.
