Un año más nos encontramos por aquí para contaros nuestra experiencia en algunas de las zonas más emblemáticas de Chile, como el desierto de Atacama, Rapa Nui, y entrando a Bolivia para descubrir el Salar de Uyuni.
Ha sido un viaje muy bonito, y que recomendamos al 1000 x 1000. Unos paisajes ESPECTACULARES eso sí, con reservas hechas hace meses para disfrutar al máximo, evitar sustos de reservas y precios inflados o imprevistos, sobre todo en Rapa Nui que es quizás, lo que más encarece el viaje a Chile. Al viajar en agosto, hemos descartado la Patagonia.
Allá vamos.
Hemos dividido el diario en muchas etapas porqué hay tantas cosas qué ver, y los cuatro lugares son tan diferentes, que no queríamos dejarnos nada. Y aunque hemos tardado un poco en escirbirlo, la verdad es que releyendolo, lo estamos disfrutando aún más
Esperamos que os guste y que os animeis a visitarlo. Y cualquier consulta, no dudeis en colgarlo en el foro.
Primeras horas en Chile
El vuelo de LEVEL sale de Barcelona a medianoche. Es principios de agosto y como ha habido un encuentro de juventud en Roma, con el nuevo Papa, el vuelo va lleno de jóvenes y monjas que regresan a casa, y sinceramente, un poco de protección divina nunca viene mal, teniendo en cuenta que cruzamos los Ándes.
Al comprar el billete con 11 meses podemos escoger los asientos XL de primera fila que incluye la comida. Como siempre, nada más despegar, nos sirven la cena (muy correcta por ser de avión). Es un vuelo tranquilo, por lo que después de un poco de tele, conseguimos dormir bastante.
Me despierta con el olor a café que están preparando para el desayuno. Quedan dos horas para aterrizar y el paisaje que se ve es, ESPECTACULAR.
No recuerdo si lo habíamos leído, o fue casualidad, que al tener ventanilla en el lado izquierdo del avión, sobrevolar los Andes es una de esas cosas que se te queda en la retina. Un paisaje infinito que permite ver la immensidad, y porque el cielo está despejado y es un paisaje infinito. No sabes hacia donde mirar, es muy pero que muy bonito. Por normativa, tenemos que estar con los cinturones abrochados para sobrevolar los Andes. Y sin querer, piensas en la tragedia y cómo pudieron sobrevivir aquellos jóvenes en 1972 entre picos que se ven desde lejos y que estan entre 3000 metros de altura.
Y de pronto, cuando empezamos a bajar, el cielo se vuelve gris y aterrizamos en Santiago en mitad de una inmensa niebla que apenas te permite distinguir la pista. Y unos 40 minutos antes de lo previsto, y 5 años después, por fin, estamos en Chile. Este era el viaje previsto para el verano del 2020 pero como pasó lo que pasó, pues nos quedó la espinita, y este año, por fin era una realidad...
Tardan más las maletas que lo que tardamos en movernos por el aeropuerto y pasar aduanas e inspección sanitaria. En uno de los controles te dan el
PDI , ese papel
SUPER IMPORTANTE, que nunca debes perder. El tema es que en papel térmico tan fino fino que parece el recibo de la compra del super, que en cualquier momento, vas a tirar. Hacemos una foto, just in case, y a la que podamos, una fotocopia. Por control de sanidad aleatorio, nos hacen pasar una de las maletas por el escáner, pero no las abren.
Antes de salir de la zona de recogida de maletas, hay un pasillo con todas las empresas de taxis y traslados en coche. Con el wifi del aeropuerto, buscamos qué opción es mejor y nos decidimos por Uber. Como hablamos en catalán, un amable viajero que nos escucha, nos dice que no utilicemos Uber porqué no están autorizados a entrar en el aeropuerto, (y mucho menos para ir a la zona de salidas a recogerte, y cuando te dejan en llegadas, te dejan a más de 15 minutos de la terminal, que es el máximo que pueden llegar. Esta familia, que regresan cada año a Chile, nos dice que utllizan
transvip o cabify y que funcionan muy bien. Gracias por el tip.! .
El punto de recogida desde la terminal es un poco confuso, pero hay que ir a la izquierda, y el paso de peatones que hay delante del Starbucks te lleva al parking, y justo al lado de las máquinas de pago, está el punto de recogida de todos los VTC.
Contratamos un cabify que llega puntual y en 20 minutos nos deja en el centro de la ciudad. Cierto que es sábado de agosto y no hay trafico, así que a las 9 en punto llegamos al
Mercure Centro, en la AV Libertador O’Higgins, delante de la Biblioteca Nacional. Esta calle es la avenida más importante de Santiago, y está muy cerca de todo el
Distrito Centro. Como no tenemos las habitaciones hasta el mediodía, dejamos las maletas, nos organizamos un poco y salimos a pasear. Temperatura buena, 9 grados. Viniendo de los 36 de Barcelona,
pas mal el contraste.
Nada más salir a a calle, la primera impresión es: Y la gente ? Es una de las calles principales de la ciudad y está vacia. Luego descubriremos que los chilenos no son de madrugar mucho…
Seguimos las indicaciones de Lonely Planet y nos acercamos a la
Iglesia de San Francisco, que está a 5 minutos andando del hotel. Hago un inciso. La
guia de Chile y Pascua de Lonely Planet ha cambiado de formato y es muy poco útil, sinceramente. Ya no te marca las estrellitas, no te explica monumentos, ni esos recuadros con información histórica, de contexto, es decir lo que sería una guia de viaje. Menos mal que para preparar el viaje ya teníamos la antigua, que compramos para el 2020, y que sirve muuuuuucho más. Para Atacama y Pascua será perfecta.
La Iglesia de San Francisco (1586) es uno de los edificios más antiguos del pais. Su origen se debe a la ermita dedicada a la Virgen del Socorro levantada por los conquistadores comandados por Pedro de Valdivia, un nombre que vamos a leer hasta la saciedad en monumentos por todo el pais. Durante siglos, el campanario fue la referencia para viajeros y navegantes, y aunque ha sido reconstruida varias veces después de terremotos, la imagen de la Virgen, que dicen que es la original, sigue atrayendo muchos fieles, a juzgar por lo llena que está la iglesia a las 10 de la mañana.

Como necesitamos tarjetas sim y en varios foros nos habían recomendado la marca ENTEL que sí funciona en Isla de Pascua, empezamos una búsqueda, sin prisa pero sin pausa, de tiendas Entel para comprarlas. No hay tiendas Entel donde comprar, ni oficinas comerciales, y solo encontramos tiendas tipo 24 horas, pero no tienen las que necesitamos. La marca que mas abunda es Claro, a juzgar por las tiendas, y en Argentina no nos dió problemas, pero dicen que en Rapa Nui esta compañia no funciona bien y además te pide muchos datos personales, a nuestro parecer, innecesarios.
El
centro de Santiago es relativamente pequeño y se puede caminar a todas partes. Aunque vamos a estar mas días aqui, en las primeras horas vemos lo más destacado.
El Palacio de la Moneda, la Plaza de Armas con la Catedral, el Cabildo y la Municipalidad, el edificio de Correos que es una maravilla y donde hay una pequeña exposición de objetos filatélicos. Los museos, los dejamos para otro día.
Caminando por
Paseo Puente, la calle más comercial, encontramos un puestecito callejero donde venden las tarjetas Entel, y la chica, majísima, nos salva. En 10 minutos tenemos targeta SIM, no necesitas datos personales ni registros, dura 60 dÍas y solo cuesta 10000 PCH. Eso si, hay que pagar en efectivo. Por suerte, delante de su puestecito, está EL CENTRO, un gran Centro Comercial con cajero del Banco del Estado y podemos sacar efectivo. Ya estamos conectados.
Y como ya va siendo hora de comer, qué mejor que la super recomendada
EMPORIO ZUNINO al lado del Mercado Central. Nos la habían recomendado por su producto estrella:
las empanadas. Y a juzgar por la cola de gente local esperando para comprar, allí que nos quedamos. Probamos el icono de la gastronomía chilena:
las empanadas de pino, una deliciosa mezcla de carne picada, con cebolla, aceitunas, pasas y un huevo duro entero dentro de la empanada. Un plato que seguramente nació para poderse comer a cualquier hora, frio, y aguantaba varios dias sin estropearse. Excelente elección para empezar el viaje. Muy buenas, sobre todo calentitas, y por 2300 CH,cada una. Eso si, te las comes de pie en la barra.
Damos una vuelta por el
Mercado Central, una arquitectura de hierro forjado de finales del XIX, donde hay todo tipo de restaurantes y con mucho público local, cosa que es una buena señal.
De ahí, volvemos a una
Plaza de Armas a rebosar, y continuamos callejeando por el centro. Al ser muchas calles peatonales o cerradas al tráfico, da la sensación que toda la ciudad está aquí. Regresamos al hotel para el checkin, una ducha y una breve siesta que después de las 14 horas de avión y las 5 que llevamos ya de ruta en Chile, se agradece.
Con mejor aspecto y ropa limpia, nos acercamos al
Cerro Santa Lucia que está a 10 minutos del hotel a pie. Es un lugar curioso, porque quien fuera el Alcalde de la ciudad en 1872, Benjamin Vicuña compró esta colina para convertirla en parque público y construir un palacio y una capilla para ser enterrado allí. Hoy en día, es un bonito jardín con una escalinata monumental con una fuente muy típica para fotos, y algunos rincones temáticos, como el de estilo japonés o la capilla que parece cartón piedra. Lo más famoso y quizás la postal típica, las vistas a 360 grados con las nevadas cimas de los Andes como telón de fondo, pero hoy las vistas son escasas por la elevada contaminación.
Nos acercamos al
barrio de Lastarria, y se nota que es la zona de moda. De hecho, era la zona de las clases altas en el XIX y se nota por la arquitectura de estilo francés. Hay mucho ambiente, mercadillos de arte, cafeterias y tiendas monotemáticas de productos con su publicidad famosa o no, de instagram: el mejor “ roasted coffe” de la ciudad, las mejores papas fritas, el mejor helado, el mejor “macaron” y gente haciendo cola para comprar esa “mejor” lo que sea.
Cenamos en
La Barrita Sanguchera, en la misma calle Lastarria, en un lugar que por precio y calidad, es superr ecomendable: Eso si, al ladito de la estufa porque nos quedamos fuera para no salir oliendo a brasa y fuego, ya que uno de los platos estrellas es la “parrillada”. Por suerte, la temperatura de 8 grados ayuda.
Se nos cierran los ojos de camino al hotel, se nos acaba la energía asi que esperemos que el cambio de hora nos deje dormir bien y descansar aún mejor.