16 de noviembre de 2018
4 a.m. y todos en pie!
Empieza un nuevo día y una nueva aventura viendo más animalicos.
No. Aun no nos hemos cansado de ello
Ya a esas horas el calor era bastante insoportable.
Tanto, que daban ganas de tirarse a la piscina…
A esas horas tienen preparado para quien tenga hambre o no pueda marchar en ayunas, café, tes y pastitas. Un detalle, la verdad.
A las 5 menos algo ya estábamos todos subidos en el coche para empezar con el bicheo.
En marcha!!!
A los pocos minutos de salir paramos al ver una hiena que salía de su madriguera.
Pero lo mejor fue cuando entre sus patitas asomaba la cabeza de un bebe hiena. Mucho mas pequeño que los que vimos días atrás en el Kruger.
Era una monada!!!
Seguimos con el camino y llegamos a una charca donde vimos como compartían baño unas hienas con varios licaones o también llamados perros salvajes africanos.
Son puro nervio!! No paran quietos. Constantemente corriendo y la verdad que muy muy bonitos.
Continuamos y llegamos como una llanura en alto donde nuestros guías prepararon unos cafés / tes y galletitas, donde Harard nos dijo que tendríamos una visita.
Andamos 20 metros y al pararnos sobre una roca empezaron a aparecer unos curiosos lagartos por todas partes. Venían donde estábamos nosotros como si fueran gatitos. Estábamos alucinando!!
Especialmente a una parte de las bambas de Enric. Tenían un dibujo amarillo y todas iban allí…. Algo muy raro.
Harard vertió un poco de agua sobre la roca y fueron todos como locos
Y que precisamente por eso, sería muy difícil ver a un guepardo, porque huyen de ese horroroso calor y se esconden en zonas con más sombras.
Era horroroso el chicharrete que estaba cayendo así que nos subimos todos a nuestro super jeep y seguimos sin ver ningún animal más durante un buen rato.
Solo vimos a un par de rinocerontes. Eso sí, los teníamos al lado tan ricamente comiendo. Ni nos miraron, y eso que estábamos a escasos 2 metros.
Y llegamos al hotel.
Por lo visto es normal no ver mucha cosa con esos calores. Los pobres que se atrevían a estar por ahí danzando era para buscar una charca donde refrescarse. Y charcas no es que viéramos muchas… O al menos llenas de agua.
Así que a por un desayuno de campeones, y a disfrutar de la piscina y de las vistas desde nuestra habitación hasta la hora de comer.
El Bush Walk lo dejábamos para los valientes
Llegaba el medio día y con el los manjares de este hotel.
En serio a esas alturas del viaje me dolían las piernas de no moverme!!! Y no es coña
Lo mas que andabas era de tu habitación al comedor.
Es un hotel super pequeño y evidentemente no se podía salir fuera.
Solo se come (y mucho), descansa y bichea.
No apto muchos días para deportistas.
Una bici o cinta de correr en la habitación no estaría mal. Así por pedir….
Pues eso, que después de comer y su descanso para reposar la comida de una media hora tocaba salir de nuevo a buscar animalicos.
La tarde pasaba sin muchas novedades. Una charca medio seca donde conviven en armonía búfalos, cebras y rinos. Y algún que otro perro africano.
Y cuando ya pensábamos que el día no podía sorprendernos Derek empieza a hacer gestos con los brazos indicando a Harard que se metiera por la izquierda con cuidado.
Y… OMG!!
Una preciosa leona durmiendo la siesta!! Que digo una leona!! Había varias!!!
Cual de ellas mas bonita
Si el día anterior la francesa se emocionaba al ver al pequeño elefante mamando, yo tuve que contenerme en ese momento para que no me pasara lo mismo.
Pues si, con los años me estoy volviendo una sensible.

Y con el subidón de haber visto a las leonas mas bonicas de todo Sabi Sand, ya dábamos el día de safari por bueno.
Y el chiita que seguía sin dejarse ver y esto se acababa….
No sin antes, ver nuestro ultimo atardecer sudafricano. Copa de vino en mano, unas pastitas para acompañar, grandes compañeros de safari y un sunset precioso.
Y con esto y otra maravillosa cena bajo las estrellas, terminaba otro épico día.
Mañana mas y mejor!
GASTOS DIARIOS:
0€


























