Preparando los días de nuestra estancia en Nida, vi en varios blogs y webs de gente que ya había estado, sobre la opción de hacer un tramo del itsmo en bici. Decían que era fácil, que hasta los niños podían hacerlo. Me gustó la idea porque la ruta era por un camino muy señalizado, por donde no pasaban coches, o muy pocos , así que decidí contactar con una empresa de la zona para alquilar la bicicleta en Nida y devolverla en Juodkrante, donde visitaríamos la colina de las cruces.
Ese día por la mañana hacía sol, con lago de brisa. Es verdad que luego se nubló pero apenas chispeó. No hacía calor pero tampoco mucho frío. Ideal para esta actividad.
Habíamos quedado con los de la empresa a las 10:10, de forma que una vez descansados y desayunados, fuimos tranquilamente al lugar (Estaba muy cerca del apartamento). Primero hicimos una prueba con las bicis para ver el nivel del sillín etc...se notaba que no éramos muy expertos la verdad
A lo largo del trayecto, pasamos por zona de bosques, de dunas, y de matorrales bajos. Era bonito ir en bici por el bosque y escuchar el mar de fondo casi todo el rato. Había algún tramo con "dunas muertas" es decir, arena de color gris. Esto se da porque el bosque lo ha cubierto todo. Buena parte de dichos bosques los trajeron,al menos el tipo de árbol, de Dinamarca, y sirven para frenar el avance de las dunas. Los pueblos actuales del itsmo son relativamente nuevos, surgidos porque los antiguos pueblos ya abandonados, tuvieron que desalojarse. Aún así, las dunas actuales como la de Parnidis, al parecer , según leímos en los carteles de informacón del parque, probablemente desaparezcan por el tipo de sedimientos sobre los que se asientan las dunas...y también el hecho de que turistas como nosotros subamos sobre ellas tampoco ayuda. (Ahora han puesto caminos señalizados y carteles avisando de donde se puede ir y donde no...pero se veían huellas fuera del camino
Guardo un gran recuerdo de este día aunque acabara cansada. Fue un logro para mi el hacer una ruta tan larga cuando no había hecho ninguna (y eso que era para familias
A eso de las 17:30 devolvimos las bicis, tomamos un café con leche calentito y nos dirigimos a la colina. Lo vimos un poco rápido porque teníamos que coger el último bus a Nida para coger las maletas, tomar el bus hasta Smyltine y de allí el ferry a Klaipeda. Aún así son figuras muy curiosas y el artista hizo un buen trabajo. Además al estar en un bosque tan frondoso, le daba mucho encanto.
El trayecto a Nida ocurrió sin incidentes. En el apartamento (el casero nos dejó tener allí las maletas todo el día, al ser temporada baja no había tanta gente), nos tomamos unos yogures y alguna cosa que nos había sobrado en el día,y ya nos dirigimos al bus de vuelta a Smyltine.
Lo que no había caído durante el día,lo hizo durante la tarde-noche. No teníamos ganas de hacer
ninguna excursión una vez llegados a Klaipeda hacía el hotel. Así que miramos teléfonos de taxis para que nos fuera a buscar a la zona del ferry. Aviso a navegantes: Muchos no deben hablar inglés porque cuando te escuchan y no te entienden, te cuelgan.
El anfitrión del Parkliu Namai, nos ayudó a gestionar los taxis y nos avisó que el taxi estaría a la hora que habíamos indicado en el puerto.
Le hubiese besado. Una vez llegados a Smyltine, estuvimos esperando al ferry un rato. Hacía frío pero no tardó en llegar demasiado. El trayecto es a lo sumo de 5 minutos y a llegar a Klaipeda, nos montamos en el taxi y llegamos al hotel. Dimos las gracias al propietario por su ayuda, y una vez que le contamos que tal nos haía ido, decidimos reservar el desayuno para el día siguiente (no era muy caro y así hacíamos gasto, con lo bien que se portó). Otro día que se acaba. Apenas cenamos algo de fruta y frutos secos. Pero estábamos tan cansados que no teníamos ganas de mucho trote.





