Último día en la ciudad y en el país. Generalmente, cuando tengo que volver a casa se me saltan las lágrimas o me pongo triste. Esta vez fue lo segundo pero por suerte este sentimiento me dura poco.
Este día de despedida, fuimos recorriendo más tranquilamente los lugares que vimos con la guía el primer día. El barrio judío, el casco antiguo, la plaza de la catedral, Uzupis...y desde allí, decidimos subir a la colina de las tres cruces para ver las vistas de la ciudad. Es cierto que los lituanos no tienen montañas pero las hacen artificialmente con escaleras


También conocimos la universidad, fundada por jesuítas españoles. La parte más bonita fue una serie de salas con pinturas en los techos , realizados en el siglo XX. Mereció la pena conocerla. Es cierto que había alguna zona en restauración que no pudimos ver pero aún así estuvo bien la visita. También nos fijamos que hay muchísimas galerías de arte pequeñitas a lo largo de las calles

Esa tarde, teníamos un tour gratuito de pintura callejera en Vilnius, así que comimos algo rápido y llegamos a la hora concertada. Anualmente hacen un festival de arte callejero y el lugar para hacerlo fue en una zona donde había fábricas y casas abandonadas,no lejos del centro de la ciudad. Cuando cayó la URSS el país se colapso, y dado que las industrias lituanas no podían competir con los países de Europa occidental, y que su mayor cliente (Rusia) potenció sus propias industrias dentro de la precaria situación en la que estaba, quebraron todas y ese área de la ciudad quedó abandonado. Había dibujos bastante coloridos. También nos llevaron por el barrio de la estación y el mercado local, y nos contaron anécdotas sobre Vilnius, como cuando pusieron el primer Mcdonalds en la ciudad, que hubo filas kilométricas para entrar, o cuando los colegios iban de excursión allí , cuando a raíz del 11M, el estado dotó a la policía un arsenal de Kalashnikovs que las tenían de adorno (no sabían usarlas), o como un ruso borracho robó una y se la entregó a un conductor de autobús a cambio de poder hacer el trayecto hasta su casa

En las últimas horas en la ciudad, complementamos la compra de souvenirs. Yo ya había comprado un collar de ámbar precioso en el museo de Palanga, pero conseguí un juguete de madera muy chulo para mi sobrino y algunos imanes. También compré a un amigo un libro de la historia de Lituania desde el fin de la IIGM hasta la caída de la URSS...yo me lo compré también pero en lituano, por error. Lo unico bueno de todo eso es que el domingo antes de ir al aeropuerto, pudimos pasear sin nadie por el casco antiguo, a pesar de que la librería estaba cerrada.
Por la noche, tocaba cena especial. Fuimos a un italiano ( ya echaba de menos la comida mediterránea!). Fiorentino. No estuvo mal pero tampoco guardo un gran recuerdo...lo mejor fue la compañía

Nos despedimos de un país sorprendente que no nos dejó indiferente, y de un viaje que estoy orgullosa de haber organizado sola, aunque me costara bastante tiempo. Además el cuanto a precios, es verdad que no es muy caro (también estuvimos en temporada baja). Lo que más nos costó fueron los vuelos (unos 400e), pero el presupuesto total del viaje fue alrededor de 1500 por persona (vuelos incluidos). No obstante, comimos donde quisimos y nos dimos caprichos. Para quien quiera bajar ese precio, puede hacerlo de lleno y disfrutar igual del país.
Me gustaría ir a Letonia y Estonia por separado. No se cuando será. Pero sé que lo haré.
Ojalá os haya gustado mi diario. El siguiente será sobre un viaje a nivel nacional: Las provincias de Granada y Córdoba.
Nos leemos






