Druskininkai es la ciudad termal por excelencia del país. Su despunte fue durante el siglo XIX, con el desarrollo de los centros de salud termales, durante el periodo del imperio ruso. El hecho de que pasara el ferrocarril que conectaba Varsovia con San Petersburgo (1886) lo hizo mucho más accesible, siendo centro de veraneo de clases medias y altas de Vilnius, Varsovia y Moscú. A lo largo de los años hasta la 2GM, se fueron construyendo lujosas villas y palacetes. Durante el periodo soviético siguió siendo una ciudad próspera, con muchos turistas, hasta que con su caída colapsó.
De esto último nos habló el dueño del hotelito al que fuimos (SAKA vacation house). Tras la caída de la URSS, Druskininkai perdió su fuente de ingresos. La mayor parte de los turistas eran rusos, bielorrusos y de otras zonas de la URSS. De forma que emigró a los EEUU, y posteriormente volvió a su casa. Una hija suya nació por adelantado en Barcelona, de forma que en el jardín tiene una bandera estadounidense y una española

Todo ese momento de crisis se ha quedado atrás y ahora Druskininkai es centro de vacaciones de invierno y de verano. Han construido unas pistas gigantes de ski en pista cerrada (según dicen Dubai se inspiró en ellas), y tienen turistas bielorrusos, polacos, rusos y lituanos (esta ciudad está entre Vilnius y Kaunas, las ciudades más grandes luego, suele ser un destino de fin de semana). Además han hecho un spa gigante (mezcla de spa con Aquapark) que es bastante chulo.
Nosotros pasaríamos este día en Druski, y al día siguiente iríamos a hacer una ruta de senderismo desde el pueblo de Marcinkonys.
Tras pedir un mapa en el hotel, empezamos la visita por la iglesia ortodoxa. Me gustan estas iglesias con sus cúpulas doradas. Por dentro no me impresionó tras haber visitado San Petersburgo. Aún así nos quedamos un ratito a ver la misa. A mi novio le encantó, dado que es la primera iglesia ortodoxa que visitaba. Después fuimos a coger el funicular hasta el centro de ski. No íbamos a esquiar pero podíamos entrar a ver como lo hacían. Los que nos vendieron los tickets del funicular eran muy antipáticos y secos, pero al final me hicieron el descuento de discapacidad poniéndome como estudiante. Las vistas desde el funicular eran de bosques y lagos, y una vez arriba, nos abrigamos para entrar en el centro de ski. La verdad es que algunos lo hacían genial y se movían muy rápido. Otros lo intentaban con la tabla de snow, y se pegaban unos leñazos...

Al salir, fuimos a dar una vuelta por un bosquecillo donde se veía un lago con un palacete. Necesitábamos un día así de relax


Volvimos al centro porque la tarde la pasaríamos en el Aquapark. Compramos algo rápido en el súper y nos lo comimos sentados en un banco, mientras en la fuente musical del pueblo sonaba "Barcelona" del gran Mercury y la magnífica Montserrat, y entramos en el spa. Cogimos el pase completo de todo el día y al ser fin de semana ,nos costó 32 E por persona. Es caro pero un día es un día...y la verdad es que lo amortizamos muy bien

Al salir, totalmente relajados, comimos en el restaurante del hotel (Aquapark es el spa y también tienen hotel). Salmón con verduras, zumo de fruta natural, agua y postre. En total 25 e entre los dos. Contentos, volvimos al hotel. Pedimos en recepción que nos recogiera un taxi y al llegar, directos a dormir.




